El santo Evangelio nos dice: Sean compasivos como vuestro Padre es compasivo.
Por: Padre Rafael Castillo Torres
Dada la coyuntura actual que vive el país donde, sin caer en la ideologización, sí es muy urgente activar la lucidez y la responsabilidad para ser dignos de la hora presente, considero oportuno volver a lo esencial de la propuesta de Jesús desde la acción transformadora del Reino en Galilea
El santo Evangelio nos dice: Sean compasivos como vuestro Padre es compasivo (Lucas 6, 36). Dios mira la Colombia de hoy con compasión.
Es sensible al sufrimiento de este pueblo que habiendo padecido una guerra fratricida le cuesta la reconciliación. Es su compasión maternal y de Padre Bueno y Providente lo que lo nos ayuda a pensarnos esa Colombia diferente donde sea posible la Vida Querida y Luchada, la vida decente y plena que todos nos merecemos.
O, como dicen hoy, disfrutar juntos del Buen Vivir de todos que es como la llegada del Reino. Jesús quiere que los cristianos de esta Nación aprendamos a vivir como su Padre: atentos al sufrimiento de tantos hermanos, explotados sin piedad por los poderosos y olvidados por la indiferencia de algunas experiencias religiosas que creen en dogmas pero no escuchan diariamente a Jesús.
Yo quiero invitar mis amigos a mis hermanos y familiares a que introduzcamos la compasión activa y solidaria, reaccionando contra el pragmatismo político que se desentiende del sufrimiento y se vuelve cada vez más ciego, y contra la ilusión de inocencia que adormece no pocas veces nuestra fe.
Yo hago profesión de fe reafirmando que la compasión lúcida y comprometida es la fuerza más decisiva para humanizar la vida de nuestra Nación y transformar este modelo económico que no conoce a Dios ni respeta los pequeños.












