Recomendaciones para no echar más “leña al fuego” Por. Roque Herrera Michel, psicólogo.
«El voto es la herramienta sin violencia más poderosa que tiene una sociedad democrática … usémosla.» : — (John Lewis, activista político estadounidense).
Es visible que muchos colombianos andan con los nervios crispados debido a la alta polarización e incertidumbre que generan las posibles opciones de resultados electorales de los cercanos comicios presidenciales.
Lo cierto es que también existen otros tantos compatriotas que reclaman para que en estas elecciones se de un equilibrio entre la firmeza democrática, la empatía ciudadana y el autocontrol emocional a fin de que esta cita con las urnas se de con la paz y el sosiego que se requiere.
Es por eso por lo que resulta pertinente en estos días previos a las votaciones apelar a la calma, recordar los valores democráticos compartidos y bajar los decibelios del debate. Debemos siempre recordar que las elecciones son un mecanismo para procesar nuestras diferencias, no para destruir nuestra convivencia.
Ganar o perder en esta contienda política es temporal, pero la convivencia familiar y social es perdurable en el tiempo posterior a las elecciones.
EL DERECHO Y EL DEBER DE VOTAR
Existe plena conciencia de que votar es un derecho y un deber fundamental. Defender las ideas con pasión es saludable.
Pero el verdadero termómetro de la madurez de una persona y de un pueblo es la manera pacífica, respetuosa y tolerante cómo se comporta con sus compatriotas durante el periodo de las elecciones.
Uno de los errores más comunes a los que conlleva la polarización es pensar que «mi» lado quiere el bien de la nación y «el otro» quiere destruirla.
Hay que reconocer que entre las dos opciones presidenciales existentes las diferencias no son de intenciones, sino de caminos y prioridades para resolver los mismos problemas: la seguridad, la economía o la educación. Por lo tanto, el primer paso es reconocer legitimidad en el rival para desactivar la hostilidad.
Para eso hay que evitar caer en el error de mirar las elecciones a través de un filtro de «todo o nada» o de “lo que yo pienso es la verdad absoluta y no acepto nada de nadie”. Para eso se requiere evitar señalar culpables o usar jerga de confrontación, así como dejar de ver como “enemigos a muerte” a quienes no comulgan con su parecer político.
DECÁLOGO PARA QUE REINE LA PAZ EN ESTA CITA CON LAS URNAS
Todo lo anterior conlleva a la consigna de que hay que mantener la calma para saber actuar bajo presión en momentos de estrés preelectoral.
Con tal fin se plantean las siguientes recomendaciones para convertir estas cercanas elecciones en una fiesta de la democracia, la reconciliación y el respeto por la diferencia:
- Recuerde que las elecciones pasan, pero la familia y los amigos se quedan: todos somos conscientes que las elecciones a veces quebrantan los círculos más íntimos (amigos, familias, vecinos). La idea clave aquí es procurar no romper relaciones que nos son significativas por diferencias ideológicas de tipo político las cuales dejan cicatrices profundas.
- Use su inteligencia electoral y emocional: Ya sea en calidad de votante o de líder político es necesario reconocer, comprender y gestionar las emociones (como el miedo, la esperanza, la indignación o la empatía), utilizándolas para manejar situaciones de incertidumbre y conflictividad en contextos políticos.
- No consuma tiempo intentando convencer a quienes sabe que están decididos por una opción distinta a la suya. Piense que a estas alturas lo más probable es que cada persona ya ha tomado la decisión de por quien va a votar y pretender hacerlo cambiar de opinión puede generar un choque en algunas ocasiones con matices agresivas.
- Convierta a la Democracia en un juego limpio: En todos los procesos electorales hay rivalidad, pasión y estrategias, pero al terminar el juego, todos se dan la mano y respetan las reglas. La violencia electoral es como romper el balón con el que se juega. Vote por convicción, pero conviva con respeto.
- Abandone el “fanatismo político”. No a la violencia digital: Haga un pacto de “desarme verbal” con el mundo. En este tiempo de elecciones comprométase a no fomentar discursos de odio en internet ni a convertir las redes sociales en un campo de batalla.
- Tome el voto como herramienta de construcción, no de destrucción: piense en que es un instrumentopara cimentar un mejor futuro del país y no un arma para atacar al que piensa diferente.
- Valore la diferencia: Hay que tomarla diversidad de opiniones como el motor de la democracia y no como su enemiga. Pensar diferente es un derecho, no una traición. Los políticos pasan, los gobiernos cambian, pero los lazos humanos destruidos por el fanatismo son mucho más difíciles de reconstruir.
- Asuma que las elecciones son una responsabilidad compartida. No culpar solo a los políticos por lo que sucede en el país. Lo que acontece en Colombia es en alto grado determinado por la decisión que el ciudadano común toma al escoger a un candidato por encima de las otras opciones.
- Comprométase a no difundir noticias falsas (fake news), ticks toks de dudosa procedencia y rumores. Comunique mensajes que inspiren confianza y reduzcan la polarización en lugar de exacerbarla.
- Piense que la vida continúa el día siguiente de los comicios. Hay que recordar que, gane quien gane, al día siguiente todos tendremos que seguir compartiendo el mismo país, el mismo transporte público, los mismos ambientes laborales y los mismos desafíos económicos.
En síntesis, en estos momentos se requiere tomar la democracia como un juego a largo plazo en el que las mayorías que ganan son temporales y las minorías suelen ser respetadas en ese período. Quien hoy gana, en 4 años puede perder, y viceversa. La elección no es el fin de la historia democrática de Colombia, sino un capítulo más dentro de la misma. Cuando entendamos que el poder es transitorio, la urgencia de destruir al compatriota tomado como adversario desaparece. Hagamos nuestra decidida contribución para la saludable pacificación de estas elecciones.











