El evento, que era esperado como el enorme acontecimiento musical, dejó muchas decepciones. Mal sonido. Exceso de público. Poca policía para la seguridad.
Por Chacharera Cienaguera/Fotos Jairo Buitrago
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Lástima lo de Metroconcierto. Cuando el comienzo del Carnaval con la Batalla de Flores había sido magnífico.Estuvo hasta Gabo con sus mariposas amarillas.[/caption]
El Carnaval de Barranquilla es una tradición que busca brindar las mejores experiencias a todas las personas que se disponen a disfrutarlo, pero no todo es lentejuelas, brillo y derroche de alegría, en la multiplicidad de eventos realizados en el marco de esta celebración hay espacio para los pesares. El sábado en la noche en la antigua Base Naval, miles de personas se disponían a vivir lo que sería una noche ‘fantástica’ con un repertorio de artistas de alta gama, entre quienes estaba el cantor de la provincia, Carlos Vives, ganador recientemente de un Grammy, Willie Colón, Eddy Herrera y otros de igual calibre. Era el denominado ‘Metroconcierto’. Desde el ingreso al concierto se notó la deficiente logística del evento, según declaraciones de los asistentes muchas personas pudieron ingresar sin boleta, por lo que había sobre cupo en el recinto. Luego de este percance que significaba estar apretujado y aguantando empujones, intentaban disfrutar por aquello que habían cancelado y, por cierto, a un elevado costo. Las quejas no se hicieron esperar cuando los espectadores notaron que el sonido de la organización estaba en mal estado y las personas ubicadas en la parte de atrás no escuchaban con claridad la presentación de los artistas incluyendo la de Carlos Vives, lo que no se puede pasar por alto es el interrogante ¿cómo siendo Vives un artista internacional no exige medidas estrictas con respecto al sonido de sus presentaciones? Y para esta pregunta no encuentro respuesta alguna. En vista del ‘desastre’, como algunos asistentes afirmaron, personas a la hora de haber ingresado se retiraban enfadados y decepcionados, otro factor influyente fueron los pocos agentes de seguridad destinados para garantizar el orden y la seguridad, lo cual permitió que se generaran robos dentro del lugar. Por último, y como si fuera poco, se escuchaban discusiones por la venta de bebidas alcohólicas adulteradas, concluyendo este percance como una de las peores noches del Carnaval.
Los que sí han gozado son los asistentes a eventos públicos
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