No muy bien ha comenzado el 2017 y los estadounidenses ya se estrenaron en el horror de los tiroteos masivos, con el ocurrido en el aeropuerto de Fort Lauderdale en el que murieron cinco personas. Un ex militar, veterano en Irak y de ascendencia hispana es el sospechoso.
Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza
Si en los últimos años los tiroteos masivos en los Estados Unidos han llenado de terror a la opinión pública estadounidense, haciéndola sentir más insegura en un país fanático de las armas de fuego, las cuales además se pueden adquirir casi que en un supermercado, en el 2017 el panorama no luce nada prometedor.
Y es que un total de 9 personas ya murieron y al menos 29 han resultado heridas durante la primera semana de 2017 en Estados Unidos, en distintos tiroteos masivos. El más grave de ellos fue el que ocurrió este viernes en el aeropuerto de Fort Lauderdale (sur de Florida) que dejó 5 fallecidos y 8 lesionados.
Unos meses antes, en junio de 2016, Omar Seddique Mateen abrió fuego en un bar gay en la ciudad de Orlando dejando 50 muertos en el que ha sido reconocido como el tiroteo masivo más letal en la historia de Estados Unidos.
Cuando se trata de masacres masivas, Estados Unidos tiene cifras excepcionales, pues en este país se han registrado más tiroteos que en cualquier otro país del mundo, según un estudio difundido por la cadena de noticias estadounidense CNN, y que contabiliza entre 1966 y 2012 un total de 90 tiroteos masivos en el que murieron cuatro o más personas.
El profesor asociado de Justicia Criminal de la Universidad de Alabama, Adam Lankford, divulgó en 2015 los avances de una investigación suya, en la que trata de explorar las razones por las cuales Estados Unidos, teniendo el 5% de la población mundial, concentra el 31% de los tiroteos masivos.
El estudio académico, presentado en 2016 ante la Asociación Psicológica Estadounidense, destaca varios elementos que fueron de interés en la investigación. Entre ellos que los lugares más comunes para morir en tiroteos son los sitios de trabajo y las escuelas.
En más de la mitad de los casos en Estados Unidos, el tirador tiene más de un arma de fuego. En incidentes internacionales, el atacante típicamente tiene sólo un arma.
Problemas psiquiátricos y el factor imitación ¿culpa de los medios?
En el seguimiento que se hizo en cada uno de los casos, se estableció que muchos de los tiradores estaban desequilibrados mentalmente. Éste parece ser el caso del sospechoso del tiroteo en Fort Lauderdale, el ex militar Esteban Santiago.
Fue enviado a Irak en 2010 como parte de la Guardia Nacional de Puerto Rico. Pasó un año con un batallón de ingeniería, según el portavoz de la Guardia, el mayor Paul Dahlen.
En los últimos años, Santiago estaba viviendo en Anchorage, Alaska, dijo su hermano, Bryan Santiago, en Puerto Rico. Bryan Santiago dijo que la novia de su hermano había llamado recientemente a la familia para alertarlos de su tratamiento.
En noviembre, Esteban dijo a los agentes del FBI en Alaska que el gobierno estaba controlando su mente y que lo estaba forzando a ver videos del grupo Estado islámico, dijo un funcionario policial.
Sin embargo, ni este ni los episodios anteriores explican el por qué los incidentes de este tipo se triplicaron entre 2011 y 2014, mientras que la estadística de enfermos psiquiátricos se mantuvo prácticamente igual.
Una investigación de la Escuela de Salud Pública de Harvard muestra que los ataques públicos en ese periodo ocurrieron en promedio cada 64 días. Durante los 29 años anteriores, estos ocurrían cada 200 días, más o menos.
Algunos investigadores creen que esas masacres pueden ser “contagiosas”: una muerte o tiroteo incrementa las oportunidades de que otras puedan ocurrir en dos semanas. Es una “infección” que dura cerca de 13 días, según encontraron en otros estudios.
«Es más difícil de cuantificar, pero me ha impactado una investigación que demuestra que ganar fama es uno de los objetivos más importantes de esta generación», dijo Lankford. «Parece que los estadounidenses cada vez más están buscando fama y no existe duda de que existe una asociación entre la cobertura de los medios que estos delincuentes logran y la posibilidad de que van a actuar».
El investigador reveló entonces, que éste sería el tema específico de una próxima investigación.
Como quizá en ningún país del mundo, en Estados Unidos el efecto mediático de un tiroteo masivo es inmediato y…también masivo. Esta situación se ha acentuado con la penetración de las redes sociales, que convierte a cada portador de un teléfono inteligente, en un reportero potencial y un emisor de contenidos.
Además este fenómeno de la imitación es más pronunciado en EE.UU. porque las armas están más disponibles para las personas que en cualquier otro país. «El acceso a las armas de fuego es un importante factor para predecir estos incidentes», dice Lankford.
EE.UU. tiene más armas que cualquier otro país. Hay alrededor de 270 a 310 millones de armas circulando en el país. Con la población de Estados Unidos de 319 millones, eso significa que casi cada estadounidense tiene un arma.















