OpiniónReflexión

Locuras de Quijote

EL COMENTARIO DE ELIAS por Jorge Guebely

  1.  Nada tan religioso y científico a la vez como el Génesis bíblico: ilustró el acontecimiento histórico llamado Revolución Agrícola. De allí para atrás, el paraíso terrenal; hacia adelante, todos los infiernos sociales. Atrás quedaba la sociedad recolectora estampada en la imagen de Eva bajando el fruto prohibido de un árbol. Hacía adelante llegaron los caínes y abeles, los asesinatos fratricidas, las matazones del Antiguo Testamento que perduran en nuestros días.
  2. El sedentarismo y la abundancia agrícola crearon el infierno de las clases sociales, los vivos y los bobos, quienes trabajan y quienes usufructúan el trabajo ajeno.
  3. En el paraíso terrenal, hombres y mujeres buscaban alimentos, la Naturaleza se los proveía y la llamaban La Madre Tierra. Los ancestrales no visitaban la luna, pero la soñaban y le inventaban poemas humanos. No tenían fronteras nacionales ni mandatarios terroristas bien armados. No viajaban en avión, pero sentían la vida cuando transitaban sobre la tierra.
  4. Hoy, en la cima de la civilización, hombres y mujeres primero deben conseguir dinero para comer después, el metal reemplazó la Madre Tierra. Deben rebajarse a la condición de negociantes, vender algo para comer algo. Los poderosos venden armas para destruir, también materiales para reconstruir. Los narcotraficantes mercadean sustancias alucinógenas; los políticos, alucinantes promesas. Los poetas se alimentan mal, pues la poesía no cotiza en la bolsa.
  5. Pero el dinero actúa como un dios perverso: en vez de tenerlo, te tiene; en vez de hacerte solidario, te vuelve mezquino… Por la mezquindad del “exitoso”, muchos ya no van a la mesa, otros duermen sobre andenes y hay quienes sobreviven con un grito diario. Muchos africanos buscan alimento en Europa siendo devorados por el mar mediterráneo, muchos colombianos se desplazan a los Estados Unidos y regresan esposados…
  6. Sin embargo la Biblia creía en la Tierra Prometida abundante en leche y miel. Marx, en el comunismo científico donde la economía volvía a estar al servicio del ser humano y no para satisfacer voracidades de enfermos mentales. José Eustasio Rivera, en “Tierra de Promisión” o la posibilidad de reconciliarse con la Naturaleza. El loco de Don Quijote, en la edad dorada: “Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío.” Y yo también por creer en las locuras de Quijote.
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