Reportajes

Salvador González, el ingenio a toda prueba

2013-07-26 10.52.57

Desde hace casi medio siglo, este hombre de hierro se gana los 3 golpes a punta de masajes.

La creatividad de los colombianos es inagotable. Para la  muestra un botón: el kinesiólogo Salvador González, después de 45 años de prestar sus servicios a clubes y ligas deportivas, ya no fue contratado. Decidió montar su propia clínica en donde atiende a su clientela en plena vía pública.

Salvador González, con su incansable espíritu de luchador, encarna la novena historia de esta serie que hemos realizado en Lachachara.co denominada ‘hombres de hierro’.

Porque, en realidad, eso son ellos, hombres duros como un material invencible, que no se rinden ante nada ni ante nadie con tal de conseguir el sustento diario para ellos y su familia.

Estuvo trabajando con siete selecciones; además, con el Sporting y Real Cartagena, en el fútbol profesional colombiano. A los 75 años de edad, le es difícil obtener un trabajo, por lo que se las ingenió para laborar de lunes a viernes.

Para ello abrió oficina en plena vía pública, diagonal al antiguo edificio Telecom (calle 38 con carrera 44 esquina). Allí atiende a sus pacientes. Coloca dos sillas, en una se sienta él y en la otra el paciente. Allí aplica los masajes o hace los diagnósticos.

«La situación laboral está difícil y no podía darme el lujo de quedarme en mi residencia en la urbanización La Playa, de lunes a viernes, sin ganarme un peso, porque debo pagar los servicios públicos, mi alimentación y mis otros gastos personales. Lo que me gano los fines de semana dando masajes a los jugadores de todos los equipos que participan en el torneo de la cancha la Magdalena no alcanza para cubrir todos los gastos. Unos jugadores me cancelan mil pesos, otros dos y muchas veces algunos no tienen y les obsequio el servicio», relata el kinesiólogo.

Y agrega: «Me las ingenié y abrí mi consultorio en plena vía pública. Ya tengo mi clientela, que son los funcionarios que trabajan en el Centro de Barranquilla y que tienen alguna fatiga muscular o que recibieron algún golpe en el partido del fin de semana y recurren a mis servicios».

Está dándole un masaje a Juan Hernández, un veterano que juega en el torneo de veteranos de Rebolo que se juega en el estadio ‘Julio Torres’.

2013-07-26 11.08.10Entre masaje y masaje hay pacientes que ya le tienen confianza. Entonces le piden que cuente alguna anécdota con un paciente.

No necesita de mucho rogar. Saca parte de su repertorio: “Un día vino una muchacha con una señora mayor, que parecía su abuela. Me dijo que la traía para que la curara porque había oído de mi fama. Yo la empecé a masajear, le unté linimentos y todas las pomadas que uso para los casos más rebeldes de reumatismo o golpes. Le dediqué casi una hora porque notaba que la señora sentía alivio con mis masajes.

Cuando terminé, le dije, bueno, son cinco mil pesos, puede pararse e irse. Cuando la joven vio que le abuela seguía igual a como había venido, me grito, ‘oiga bien, señor, yo no le voy a pagar ese poco de plata porque mamá Paula sigue igual a como vino’. Yo le dije: ‘claro mija, ella sigue igual de retorcida como una penca de guama porque yo no hago milagros. Yo soy apenas kinesiólogio’”.

Ahora Salvador González lucha ante el Seguro Social (Colpensiones) para obtener su pensión. Según sus cuentas, está pasado de semanas cotizadas y tiene la suficiente edad, pero le dicen que todavía le faltan cotizar 300 semanas, por lo que tuvo que buscar un abogado sin que hasta el momento le hayan resuelto su situación.

«Guardaba la esperanza de vivir mi vejez tranquilo con la mesada que recibiría de mi pensión, pero como están las cosas me tocará masajear mi paciencia hasta quién sabe cuándo».

Profesional sin título

Desde niño Salvador González soñaba con ser médico de la universidad del Norte, pero ante la pobreza de sus padres, Oscar y Juana, solo pudo terminar el cuarto bachillerato, ya que tocó trabajar para ayudar con los gastos de su casa.

Decidió aprender el oficio de kinesiólogo empíricamente. Cuando comenzó a prestar sus servicios a los profesores de la Universidad del Norte en el Torneo de fútbol denominado «Los Profesionales», se le ocurrió la idea de hablar con algunos de ellos para que le permitieran asistir a la clase de Fisioterapia sin matricularse.

La formula le dio resultado y pudo realizar cuatro semestres, hasta que en el quinto detectaron que estaba «colado» y hasta allí llegaron sus estudios. «A mí me interesaba aprender conocimientos para tener herramientas para prestar un mejor servicio a mi clientela y a fe que lo obtuve. No me importaba el título, sino el aprendizaje» apunta finalmente, sin apartar sus manos de la obra.

About author

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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