Por: Francisco Figueroa Turcios
Hay futbolistas que se ganan la ovación por su talento, y otros que, sin proponérselo, terminan convertidos en símbolo de una herida abierta. Serie (1) : Jermein Peña: ¿ sinónimo de tarjeta roja? )
La historia reciente de Jermein Zidane Peña Maiguel con Junior parece escrita con tinta roja, la misma que los árbitros han levantado frente a su nombre en cinco ocasiones, como un eco insistente de indisciplina que resuena en las tribunas del Metropolitano.
En el fútbol, donde cada movimiento es una decisión y cada error se multiplica, la expulsión no solo castiga al jugador: desarma al equipo, fractura el plan, obliga a resistir con más corazón que ideas.
Bajo la dirección de Alfredo Arias, el Junior ha visto cómo su libreto táctico se deshilacha cuando una roja irrumpe como tormenta inesperada. Dos veces en este semestre del año 2026, Peña ha dejado a Junior remando contra la corriente, como si el partido se jugara cuesta arriba y con el reloj en contra.
La más reciente escena se escribió con dramatismo continental, en la noche del martes 28 de abril de 2026, en que el Junior enfrentó a Sporting Cristal. La expulsión volvió a aparecer, puntual y severa, y el equipo terminó derrotado 2-0, en un marcador que, según los testigos del juego, pudo haber sido más cruel. Porque cuando falta un hombre, no solo se pierde un cuerpo en la cancha: se pierde equilibrio, orden, y fe.
Las cifras no mienten, aquí están las cinco tarjetas rojas del historial de Jermein Peña en Junior de acuerdo a las estadísticas de Jorge García

Dos expulsiones en los primeros veinte minutos, frente al mismo rival —Atlético Nacional— rompen la lógica habitual del juego y obligan a mirar más allá del marcador.
En el fútbol, una tarjeta roja temprana suele ser producto de una desconexión puntual: una entrada mal calculada, una reacción impulsiva, un error de lectura. Pero cuando el patrón se repite —mismo equipo enfrente, mismo desenlace prematuro— ya no hablamos de accidente, sino de tendencia. Y las tendencias, en el deporte, tienen raíces más profundas.
Puede haber un componente emocional: ciertos rivales despiertan una tensión distinta, una carga histórica o psicológica que acelera las pulsaciones y nubla el juicio. Atlético Nacional no es cualquier adversario; es un equipo que exige concentración máxima, que castiga cada segundo de desorden. En ese contexto, un error temprano se convierte en catástrofe.
Promesa incumplida

El 23 de julio de 2025 no fue un día cualquiera en el calendario del clásico costeño. En medio del pulso entre Junior y Unión Magdalena, el reloj del partido se detuvo para Jermein Peña en el instante más ingrato: la tarjeta roja que lo expulsaba no solo del campo, sino también del equilibrio emocional de su propio equipo.
Aquella tarde quedó marcada por la frustración para Jermein Peña. Pero lo que vino después intentó ser redención. En sus redes sociales, el defensor samario se despojó del uniforme y habló como hombre: “Seguiré luchando hasta borrar por completo esa imagen que muchos tienen de mí. No me rindo. Sigo en pie. Soy un guerrero de Dios.” Era un mea culpa que sonaba a promesa, a punto de quiebre, a nuevo comienzo.

Sin embargo, el fútbol —caprichoso, implacable— no siempre concede segundas oportunidades de inmediato. La promesa quedó suspendida en el aire, como un balón que nunca encuentra red. Desde entonces, tres expulsiones más se han sumado a su registro, elevando a cinco las tarjetas rojas en su aún corta trayectoria con el equipo barranquillero. Un anti récord que pesa más que cualquier marca estadística.
En cada expulsión no solo se desarma la defensa, también se resquebraja la confianza. El planteamiento táctico se tambalea, el equipo queda a la intemperie y la tribuna, que antes alentaba, empieza a murmurar. En la memoria del hincha, la reiteración se convierte en etiqueta, y la etiqueta en sentencia.
¿…En la cuerda floja?

Pero el fútbol también es territorio de reconstrucciones. Jeremy Peña camina hoy sobre esa cuerda delgada donde conviven la culpa y la esperanza. Cada partido es una oportunidad para reescribir su historia, para demostrar que la furia puede convertirse en templanza y que la disciplina puede más que el impulso.
Porque en el fondo, más allá de las cifras y las expulsiones, late una pregunta que atraviesa al jugador y a la hinchada: ¿puede un futbolista escapar de su propia sombra?
Y en esa búsqueda, como en toda crónica humana, no solo está en juego una carrera… sino el derecho a volver a empezar .
Alfredo Arias, director técnico de Junior sentenció a Jermein Peña ¿No volverá a ver la titular?
«No podés dar la ventaja de jugar con uno menos en una competencia como esta y de visita». «No, no podemos hacer esa TONTERÍA» puntualizó Arias.
Lo grave del asunto es que Jermain Zidane Peña, firmó contrato como jugador de Junior hasta la temporada 2029, una decisión nada fácil de tomar para marginarlo del club Tiburòn.
¿Necesita un psicólogo?

Hay preguntas que no nacen en la táctica ni en la pizarra, sino en ese territorio invisible donde se cruzan la emoción, la presión y el carácter. El caso de Jermein Peña abre justamente esa grieta: ¿estamos ante un problema disciplinario pasajero o frente a una señal más profunda que exige otro tipo de acompañamiento?
Cinco expulsiones de Jermein Peña no son un dato menor. En el lenguaje del fútbol, eso equivale a jugar constantemente al filo del abismo: dejar al equipo con uno menos, romper esquemas, obligar a recomponer lo irreparable en pleno partido.
Pero más allá del impacto táctico, hay una lectura humana que no se puede ignorar. La repetición de conductas impulsivas suele ser síntoma de algo que no se está gestionando bien: frustración, ansiedad competitiva, dificultades en el control emocional o incluso presión externa que desborda.

«La historia de Jermein Peña se definirá por su capacidad de entender el fútbol como un deporte de contacto y no como un espacio de agresión. Es hijo de Justiniano Peña, ex defensor central del Unión Magdalena y campeón con el Deportes Tolima en 2003.
Justiniano fue condenado a pagar 22 años y 4 meses de prisión por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Ciénaga, por el asesinato de Alci Aguilar Batista, operario de una firma contratista de la empresa Gases del Caribe. de 26 años de edad, el 22 de febrero de 2014.
Julieth Maiguel, madre de Jermein lo crio mientras su padre cumplía penas de prisión . Ella también enfrentó el veto que el Unión Magdalena intentó imponerle al joven al inicio de su carrera profesional.
Se formó en el Unión Magdalena, donde debutó en 2019. En el equipo samario desarrolló el estilo de juego que mantiene hasta hoy. Pasó por el Magallanes de Chile antes de consolidarse en el fútbol colombiano. Se unió al Junior en 2023. Tras un préstamo inicial, el club compró sus derechos y extendió su contrato hasta diciembre de 2029 debido a su desempeño» destaca como antecedente Vittorio Márquez, exjugador de Junior.

El fútbol, como la vida, no se explica en una sola jugada. Y detrás de cada tarjeta roja hay más que un error: hay una historia, fragmentada, compleja, que no siempre se deja narrar con facilidad. Muchos deportistas han crecido en contextos adversos y han canalizado esas experiencias en disciplina, resiliencia y liderazgo. Otros, en cambio, cargan con conflictos que se filtran en su carácter competitivo. Cada historia es única.
» Teniendo en cuenta la recurrencia en su reacción belicosa , y dificultad de controlar sus reacciones y falta de uso de una técnica racional con los jugadores contrarios deja de ser un comportamiento ocasional merced a un estado de animo transitorio y pasa a ser un rasgo de carácter arraigado y permanente en su personalidad, los cuales muy seguramente no se manifiestan exclusivamente en su actividad deportiva sino también en otras esferas de sus relaciones de tipo familiar y social.
Resulta conveniente sugerirle un apoyo emocional psicoterapéutico que le ayude a identificar las raíces de ese temperamento fuerte y la manera como pueda controlarlo ya que le está afectando significativamente y en diferentes frentes su convivencia con los demás seres humanos» reflexiona Roque Herrera, psicólogo clínico.

Aquí es donde la figura del psicólogo deportivo deja de ser un lujo para convertirse en una herramienta clave. En el alto rendimiento moderno, trabajar la mente es tan importante como entrenar el físico. Jugadores de élite en ligas europeas y selecciones nacionales cuentan con acompañamiento psicológico precisamente para evitar que el talento se diluya en decisiones impulsivas.
No se trata de estigmatizar ni de señalar debilidad. Al contrario: reconocer que se necesita apoyo es, en muchos casos, el primer acto de fortaleza. Un proceso psicológico podría ayudar a Jermein Peña a:
- Identificar los detonantes de su agresividad.
- Mejorar su autocontrol en situaciones límite.
- Transformar la intensidad —que en un defensa es valiosa— en energía inteligente, no destructiva.
También hay una responsabilidad compartida. El cuerpo técnico y el entorno del club deben intervenir, no solo con sanciones o llamados de atención, sino con un plan integral. Porque cuando un jugador reincide, el problema deja de ser individual y se convierte en estructural.
Divorcio con la afición

Foto: Jermiy Peña de espalda a la afición de Junior
La afición, esa que abraza en la victoria y señala en la caída, ha comenzado a darle la espalda. En las calles de Barranquilla y en las conversaciones de esquina, el nombre de Jermein Peña ya no suena a promesa sino a preocupación. Hay quienes piden a los directivos tomar decisiones drásticas, como si cortar el vínculo fuera la única forma de sanar la herida deportiva.
Pero en el fondo, más allá del juicio inmediato, late una pregunta más profunda: ¿en qué momento un jugador deja de ser parte de la solución para convertirse en el problema? El fútbol, con su memoria corta y su pasión desbordada, suele condenar sin matices. Sin embargo, cada tarjeta roja también es una historia de impulsos mal medidos, de segundos que definen carreras, de decisiones que pesan más que cualquier táctica.

» Jermein Peña, muestra un patrón de comportamiento violento y falta de autocontrol que ha perjudicado a su equipo en momentos clave de la temporada 2026. Su agresividad es vista como un problema recurrente que va más allá de lo futbolístico, donde el contexto socio-afectivo puede estar pasando una factura emocional sugiriendo la necesidad de tratamiento profesional para gestionar su crédito deportivo en beneficio del equipo, de los hinchas y de las expectativas nacionales de la empresa más importante, su propia vida!!!» Acota Guillermo Mejía, sociólogo, catedrático de la Universidad Autónoma del Caribe.
Jermein Peña rompió el silencio…

Jermein Peña, reapareció en redes sociales con un mensaje luego de las críticas y los señalamientos por su expulsión contra Sporting Cristal en Copa Libertadores.“No vivo para complacer a nadie”: fuerte desahogo de Jermein Peña.
El defensa de Junior, Jermein Zidane Peña, rompió el silencio y se pronunció en sus redes sociales con un mensaje directo que ya es viral entre la hinchada rojiblanca.
«Yo no necesito devolver el mal que alguna vez me hicieron, al final cada persona acabará en el lugar que debe estar, además, yo tengo la conciencia tranquila de saber que doy lo mejor de mí en todo momento, cada quien es responsable de sus acciones y de lo que pierde en su vida.
Si me critican o me juzgan a mí no me importa, hace tiempo aprendí que no debo demostrarle nada a nadie acerca de mí o de mi vida… Que cada quien piense lo que quiera, no vivo para complacer a nadie, no necesito aparentar para caer bien, lo que ven es lo que hay, tengo mis virtudes y mis defectos que mejorar por supuesto que sí, pero jamás perderé mi esencia por nadie porque me quiero tal y como soy.
Algunos días estoy bien y otros me encuentro con obstáculos que superar, pero aquí sigo, dando siempre lo mejor de mí y esforzándome por ser mi mejor versión.», Jermein Zidane Peña.
Por su parte el técnico Alfredo Arias, cambió el discurso… un discurso más reflexivo. «»No podemos crucificar a Jermein Peña, es una ser humano como todos .Entendemos la molestia de la gente por su equivocación,pero no es un delincuente» Alfredo Arias.
Y así, mientras el balón sigue rodando y el calendario no se detiene, la figura de Jermein Peña queda suspendida en ese filo incierto entre la redención y el olvido. Porque en Barranquilla, donde el fútbol se vive como una extensión del alma, no hay peor castigo que fallarle al equipo cuando más lo necesita… ni carga más pesada que la de ver cómo el rojo de una tarjeta termina tiñendo toda una historia.











