Por: Wilber Fábregas Molina
A propósito de las temporadas de fenómenos naturales en el mundo y de ferias del libro en el país recientemente como noticias relevantes, me vino a la mente la famosa frase:
» En un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme»: inicio del libro “Don Quijote de la Mancha”. Me trasladé a Talara, Perú; Talara, un lugar atractivo, cuyo nombre yo si quiero recordar por la experiencia vivida a finales del mes de Julio de este año, dos mil veinticinco, ante la amenaza de un posible tsunami.
! Uff…Cipote Susto que pasé al lado de mi familia. Era el día catorce de goce, en tierras lejanas de nuestra Barranquilla, Colombia. Nos hallábamos en Perú.
Todo estaba saliendo a pedir de boca como lo habíamos planeado en ese lugar acogedor, un hermoso paraíso natural, con playas de un mar en donde no está permitido bañarse, debido a la profundidad de sus aguas por ser del pacifico, donde se puede disfrutar de hermosas vistas a la orilla del mar sentados en rocas o subidos en construcciones rústicas hechas a maderas llamadas también en algunas regiones como tambos con pilotes gruesos del mismo material, sobre pilares levantados para evitar inundaciones, especialmente en zonas anegadizas o costeras. Esto forma parte de las actividades recreativas, que nos brinda esa nación privilegiada por su exquisita herencia cultural, de civilizaciones antiguas como Caral e Incas.
Disfrutábamos de un grandioso paseo a ese país. Todo bien, todo bien, y ya en las postrimerías del mes, a causa del mega terremoto de magnitud 8.8, ocurrido en la Península de Kamchatka, Rusia y en la tierra inca por pertenecer al pacifico fue anunciado en todo el mundo, la emergencia de evacuar los lugares ubicados a orillas del mar y precisamente; estábamos alojados en Punta Arenas, un complejo residencial, lugar emblemático de Talara, concebido en las afueras de la localidad, para trabajadores y visitantes de la industria petrolera; Petróleos del Perú la primera en instalarse a comienzos del siglo XX, en 1917 para la explotación de crudo.
La provincia de Talara, en el departamento de Piura, capital del departamento de Pariñas, localizada en la costa norte a orillas del océano Pacífico, es un rinconcito agradable de esa nación, quizá, cómo aquel rinconcito de la patria chica que menciona Alfredo Gutiérrez en un musical que lleva el mismo nombre, donde resalta que es un lugar bajo el cielo azul y cañaverales, donde él tiene su nido de amor a diferencia que yo no, pero vive parte de nuestra vida y goza del privilegio de tener un clima con una temperatura promedio de 18.9 y en ocasiones hasta de 16 y 17 grados centígrados.
El recuerdo me aflora, porque cuando vivíamos momentos inolvidables de esa visita internacional, donde todo era color de rosa y precisamente nos alistábamos como todos los días para iniciar los acostumbrados recorridos matutinos; caminar 2 kilómetros, disfrutar del aire puro de la naturaleza, playa, brisa y mar como lo hacemos y disfrutamos de lo lindo la tierra mía, en nuestra tierra tropical, tuvimos la necesidad urgente de hacer un pare.
Todo estaba saliendo a pedir de boca como lo habíamos planeado en ese lugar acogedor, un hermoso paraíso natural, con playas de un mar en donde no está permitido bañarse, debido a la profundidad de sus aguas por ser del pacifico, donde se puede disfrutar de hermosas vistas a la orilla del mar sentados en rocas o subidos en construcciones rústicas hechas a maderas llamadas también en algunas regiones como tambos con pilotes gruesos del mismo material, sobre pilares levantados para evitar inundaciones, especialmente en zonas anegadizas o costeras.
Pero el plan diario ya vislumbraba un cambio repentino, que se sintió desde las horas de la madrugada. Una fuerte brisa azotaba la vegetación, pensé que podía ser algo normal que solía suceder. Al asomarme por la ventana, observé el ambiente algo enrarecido. No quise contagiar de mi presunción a los míos, cuando de pronto irrumpió una señal estrepitosa en nuestros celulares, algo que no había captado en estos aparatos móviles, contenía un mensaje informativo apareció un texto fechado: 30-07-2025.
«Ante la alerta de tsunami en el litoral peruano, se recomienda a las autoridades locales, cerrar sus accesos a las playas hasta la cancelación del aviso de alerta.
DEFENSA CIVIL tarea de todos.
Erdaa, se me escapó esa expresión tan nuestra del Caribe colombiano, al percatarme que varios países del mundo y en especial Latinoamérica se encontraban en jaque, por el fenómeno natural y como decía mi abuela…” esto me huele a trapo quemao”. Un posible Tsunami se podía presentar; comprendiendo entonces que » el palo no estaba pa cuchara», indicando que la situación no era la mejor, podían ocurrir serias dificultades. Algo grande podía suceder y uno no estaba acostumbrado para ello.
¿Qué países serían afectados por el tsunami?
Las noticias daban a conocer acerca de la amenaza:” Al menos 45 puntos como: Rusia, Japón, Taiwán, Filipinas, Indonesia, el archipiélago de Palaos, Yap (isla de las Carolinas del Océano Pacífico occidental), Papua Nueva Guinea, Australia, Nueva Caledonia, Vanuatu, Nueza Zelanda, Islas Midway, Fiji, Islas Marshal, Islas Salomón, Chile, Perú, Ecuador, Colombia”.
Todo ello obedecía al informa acerca de un mega terremoto de magnitud 8,8 golpeó la costa oriental de la península de Kamchatka en el Lejano Oriente ruso , a 119 km (74 mi) al este-sureste de la ciudad costera de Petropavlovsk-Kamchatsk .Fue el terremoto más potente registrado en todo el mundo desde el terremoto de Tōhoku de 2011 , y está empatado con los terremotos de Ecuador-Colombia de 1906 y de Chile de 2010 como el sexto terremoto más fuerte jamás registrado por sismómetros.
En Colombia la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) colombiana declaró alerta roja para las zonas costeras de Nariño y Chocó, y una advertencia para los departamentos de Cauca y Valle del Cauca.
Nuevamente las alarmas seguían sonando acompañado de mensajes similares en nuestros teléfonos móviles. Me acordé de la famosa frase de la serie Kaliman: Serenidad y paciencia, mucha paciencia.
Mi esposa me dijo; ¿ y ahora?
Le sonreí y le expresé: Todo va a estar bien. No te preocupes. El resto de mis seres queridos se mostraban más serenos, como no era la primera vez que vivían una situación de estas, porque en Perú ocasionalmente han puesto en práctica algunos simulacros, como medidas preventivas, pero ahora era algo diferente.
- Ahora si es en serio, me manifestó mi hija, pero vamos a salir bien de esto, hay que estar preparados y llevar con nosotros implementos adecuados para ello como abrigos, bolsos que contengan elementos para estos casos de emergencias.
Iniciamos la subida, tomando por las vías de señalización hacia las montañas en el siguiente orden: Personas de la tercera edad, niños y jóvenes, estos lucían un rostro de admiración de ver tanta gente movilizarse, dejar sus casas solas. Sin embargo, notamos que algunos habitantes de Punta Arenas el lugar visitado por nosotros, se mostraban tranquilos e indiferentes a lo que acontecía, porque decían que eso era para los menores de edad. Vaya decisión.
Las recomendaciones: llevar bolsos de mano con implementos útiles como, abrigos, gorros, tapabocas, gasa, esparadrapo agua y calzado cómodo. En nuestra condición de visitantes extranjeros nos solicitaron portar nuestros pasaportes que nos identificaran, portando además otros documentos por lo que guardamos las cosas útiles para retornar a nuestros lugares de origen.
Fue algo impresionante, una romería de ciudadanos de distintas naciones. Indudablemente que la mayoría eran de nacionalidad peruanos. Los niños en su inocencia estaban calmados, vestidos adecuadamente como lo solicitaron las autoridades. En los rostros de los adultos y mayores se reflejaba la zozobra, permanecíamos expectante y luego vino la orden de evacuar las viviendas donde nos encontrábamos.
¡Yo estaba más fresco que una lechuga, sin embargo, no dejaba de pensar en lo que podría ocurrir por que ajá!, uno nunca ha vivido una situación y menos en esas condiciones. Es como cuando uno habla del carnaval en alguna región o país a otra persona que no lo ha disfrutado y aquí cabe el lema característico de nuestras fiestas. ¡Quien lo vive es quien lo goza! Acá sería, quien lo experimente es quien lo vivirá.
¡Como cosa curiosa no sé por qué ¡me vino a la memoria el poema del bardo Julio Flores: ¿Por qué se mató Silva? Cuando llegamos a lo más alto de la montaña asignada para nuestro grupo por los socorristas, se podía apreciar la belleza del lugar y la altura de las olas. Recordé como cosa curiosa un instante de mi época de bachiller,
En lo más abrupto y alto de un gran peñón de basalto Detuvo un águila el vuelo:
miró hacia arriba, hacia arriba Y se quedó pensativa Al ver que el azul del cielo Alejándose siempre iba.
Era una altura considerada la que habíamos alcanzado y podíamos divisar el azul del cielo, pero no se alejaba. Estaba allí firme, como el verde del mar, que apreciábamos y la altitud de las olas de Punta Arenas trataban de opacarlo
¡El mar está picao!, expresé. Y me dijo un familiar,” picao es el pico”, – expresión nuestra significando que el alcance era superior a los que me refería-
Mira la altura, me acotó mi pariente.! ¡Pero qué va!, estábamos lejos de la zona que podría ser el lugar de peligro, desde allí se podían observar los colores del azul del cielo y el verde del mar peruano.
También recordé una de las estrofas del tema musical “Mi pueblo natal” .
“Entre valles y montañas
Ríos que surten tus mares
Y un cielo azul
Que son patrimonio de mis cantares
Todas estas recordaciones surgieron en mi mente, tal vez como especie de terapia mental para manejar la situación con serenidad y paciencia, frase empleada en la serie radial “Kaliman”.
Extasiado por la belleza de la naturaleza que observaba en esa montaña de Perú, donde buscábamos refugio obligado en lo más alto de la misma, “Por siacas niñas Vega “como decía mi abuela Cata, una expresión que indicaba literalmente; por si acaso.
La verdad, me encontraba “Entre La Rubia y la morena” como el título que le colocó Marcos Pérez Quintero, a su libro a la memoria de su padre, el inigualable locutor y narrador Marcos Pérez Caicedo. No sentía ese pánico que una persona podría vivir ante lo anunciado, pero internamente vivía una expectativa y un susto que sería normal en estos casos como seres humanos, pero no tan cipote, sinónimo de extremo, pero para darle fuerza al texto acogí el título seleccionado.
MAS HACIA ARRIBA, LA ORDEN.
Se vivieron nuevos instantes de preocupación cuando ordenan que sigamos subiendo, buscando la máxima altura, lo cual hicimos. En medio del desplazamiento y al llegar a la cima, estando nuevamente un recorderís, pero en esta ocasión de un tema musical; me vino a la memoria el tema “El Hombre de La Cima” que interpreta José Luis Rodríguez “El Puma” que en uno de sus apartes dice:
» sobre la cima de una montaña un hombre grita cosas extrañas
Mirando al cielo pide y suplica, habla con alguien y grita esto.
Aprecié en los rostros de quienes nos rodeaban un asombro, una incertidumbre de lo que solía ocurrir. Se vivía una angustia en esta nueva orden que solo duró 15 minutos que parecían horas. Llegó una contraorden para descender y regresar a los lugares de origen.
De la máxima alerta, al alivio, por el tsunami que no llegó, surgieron unos episodios, que quien lo vive se da cuenta el cambio en la gente. Fue el día de alarma en los países de la costa del Pacífico.
Cuando ya se anunció que el peligro estaba superado en un noventa por ciento, varias personas estaban felices y satisfechas al haber acatado las ordenes preventivas. Entre estos, niños entusiasmados, sin embargo, algunos que no querían regresar sino ascender, se mostraron en “desobediencia civil” ante sus padres.
- Cosas de pelaos. Como decimos popularmente.
Tanto en el ascenso como el descenso, hubo tiempo para todo; captar con celulares y cámaras los mejores momentos inolvidables, de una experiencia que nunca olvidaremos, familias enteras abrazadas, inicialmente esperando a ver que lo podía acontecer y posteriormente lo hicieron para darle gracias a Dios por todo lo que nos da, como lo expresa la canción del Joe Arroyo.
Se presentó el caso de una señora que se resistía regresar a su hogar, aludiendo que anhelaba experimentar los momentos de lo que sería un tsunami. Estaba preparada para vivir esos momentos.
Este acto de ira y resistencia de la mujer dejó a más de uno boquiabierto, ante semejante manifestación al no comprender o desconocer las funestas consecuencias de un fenómeno natural de este género.
En las informaciones que se mostraban, entre los países latinoamericanos, emitieron alertas de tsunami Chile, Ecuador, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua y México había expectativa.
“No es ná el baila, sino, el dar la vuelta”. Viejo proverbio de nuestros abuelos que aprendimos a emplearlo cuando vivimos momentos o experiencias difíciles en algunas ocasiones y en esta se me vino a la mente; no es nada escuchar lo que te cuentan, sino vivirlo. ¡Cipote susto! Lo mínimo que hubiese respondido.
La verdad es que fue una experiencia vivida ante esa difícil situación, pero nos alegramos cuando se comunicó de manera oficial que el peligro había terminado, le dimos gracias a Dios por la tranquilidad anunciada, sin embargo, se informó que en por lo menos unas doce horas más se podría manifestar que el peligro había terminado definitivamente.
El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico (PTWC) había advertido sobre «peligrosas olas de tsunami » a lo largo de las costas de Rusia y Japón. Las autoridades rusas también emitieron alertas de tsunami para la península de Kamchatka y las islas Kuriles , que se cancelaron la noche del 30 de julio.
El 3 de agosto, una réplica de magnitud 7,0 frente a las islas Kuriles provocó que las autoridades rusas emitieran una alerta de tsunami en algunas zonas de Kamchatka, y el Ministerio de Situaciones de Emergencia advirtió sobre olas de hasta 18 cm (7,1 pulgadas). La alerta se levantó más tarde ese mismo día.
La medida de acercarse a las playas permaneció y estas cerradas, solo a una considerada distancia los turistas y habitantes del sector.
¿A usted le gustaría vivir una de estas emergencias ocasionadas por estos fenómenos naturales?






















Excelente relato apreciado Wilber, para degustarlo en su totalidad