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«Pipe» Pardo, la historia de un goleador

Agustín Garizabalo, el mejor cazatalentos que tiene el fútbol colombiano, recuerda cómo descubrió a este goleador.

Por: Francisco Figueroa Turcios

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Felipe Pardo la historia de un goleador

Edgar Felipe «Pipe» Pardo se convirtió en un «dolor de cabeza» para Agustín Garizabalo, director técnico de la Escuela Barranquillera: siempre que lo enfrentó, le marcó goles.

La primera vez fue en Valledupar en un Torneo  infantil inter-escuelas. «Pipe» Pardo jugaba en la escuela de fútbol «Tiburones» y por cosas del destino le tocó enfrentar a la Escuela Barranquillera.

Agustín Garizabalo echó a galopar los recuerdos de cómo conoció a Edgar Felipe Pardo, delantero extremo quien juega actualmente  en el Olympiacos  de  Grecia y se constituye en la principal novedad de la convocatoria del técnico de la selección Colombia, José Pékerman para los partidos ante Chile y Argentina por las eliminatorias al Mundial de Fútbol, Rusia 2018.

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Agustín Garizabalo y Carlos Bolívar en la Escuela Barranquillera

«Yo dirigía la Escuela Barranquillera. En el  Torneo de fútbol  infantil, en Valledupar, tuvimos que enfrentar en la semifinal a la Escuela Tiburones, también de Barranquilla.  Ese día el ‘Pipe’ Pardo  nos anotó dos goles. Pregunté que quién era él, porque no lo conocía. La referencia que me dijeron es que era primo de José ‘Ringo’ Amaya.

«Después, en el campeonato regular de la Liga del Atlántico, cada vez que nos enfrentábamos, el «Pipe» nos «vacunaba» con uno o dos goles pero siempre se hacía presente en el marcador, hasta cuando, en la final del torneo Asefal de 2003, en el Estadio Metropolitano, precisamente volvimos a enfrentarnos estas dos Escuelas y ahí sí dije: ‘Bueno, esta paternidad se acaba hoy’. Con una cancha tan grande, dispuse una estrategia para que la defensa de mi equipo esperara en su propia zona, cosa que ‘Pipe’ Pardo no tuviera los espacios que requería para su mortal pique, el cual había mostrado hasta la saciedad a lo largo de ese torneo anotando 11 goles, sin meter los de la final.

Y hasta tuve la osadía de criticar al profesor «Chiche» Maestre, técnico del Loperana, porque en el partido anterior había decidido adelantar sus líneas para apretar a Tiburones y en tres contragolpes «Pipe» Pardo los había acabado. Recuerdo las palabras que le dije al Chiche: ‘Parece que no lo conocieras, dándole todos esos espacios’.

Bueno, pero esta vez, con seis defensas y el arquero, esperando, pensábamos que lo controlaríamos; pero, definitivamente, no había nada que hacer: Un rechazo de su compañero Donaldo Lugo y «El Chonti» Pérez, defensa central, espigado y con una patada de dinamita, puso a correr a Pardo en una pelota dividida: El balón dio un bote hacia el costado derecho, mis defensas intentaron atraparlo, agarrarlo, enlazarlo, pero nada, todos parecían de papel; Pardo atravesó por entre ellos como una exhalación y fusiló al arquero.

Después comprobamos con terror que casi no había forma de detenerlo. Estaba por encima de la categoría y sería el dolor de cabeza durante todo el partido y hasta anotó el tercer gol en un contragolpe letal, cuando ya mi equipo había quemado los barcos subiendo las líneas y nos cogió mal parados, nada menos que en la media cancha: “Papita pa’l loro”, como dicen los antioqueños. El partido culminó 3 por 1 y los Tiburones se coronaron campeones ganando todos los juegos».

Pipe Pardo al Cali

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Felipe Pardo,aporte del Agustín Garizabalo al Cali

Edgar Felipe Pardo con su casta de goleador terminó por convencer al cazatalentos Agustín Garibazalo, quien recuerda cómo fueron los detalles para llevarlo a las filas del Deportivo Cali.

«Empecé a organizar las vueltas, de una vez por todas, para llevar a Edgar Felipe Pardo para el Deportivo Cali. ‘Si no puedes con tu enemigo, únete a él’, reza el adagio; pero había que convencer especialmente a su padre, Edgar, reacio a que su hijo se fuera de su lado y ya sabremos por qué. Claro, no sin antes tener que soportar las miradas irónicas del profesor Chiche Maestre, quien como siempre, en su decencia, no dijo nada, pero en sus ojos se adivinaba una frase de revancha: “Aja, parece que no lo conocieras, jejeje”.

Con ese antecedente de excepción, sugerí que a Pipe Pardo lo invitaran a la primera Copa Compensar en Bogotá para que jugara con el Cali, categoría 90, de hecho veníamos referenciándolo hacía un par de años, pero me dijeron que no. Se trataba de un torneo experimental de Fútbol 8 en cancha sintética, no obstante sólo podían ser inscritos 16 jugadores y ya el Cali tenía su nómina completa. Igual, entonces, lo invitamos para que nos acompañara con la Escuela Barranquillera como refuerzo. El Torneo era invitacional y participaban 14 equipos de divisiones menores de los diferentes clubes profesionales. Sólo la Barranquillera y la Sarmiento Lora participarían como equipos aficionados.

Pero el papá de Pipe casualmente tuvo que realizar unas diligencias en Bogotá y encontró que el Deportivo Cali se había anticipado una semana para aclimatarse y comprender las reglas del juego y el señor Pardo se presentó con el muchacho al entrenamiento dirigido por los profesores Henry Caicedo y Jonatan Velasco, quienes, al saber de quien se trataba, invitaron al chico a hacer fútbol con el grupo, pero igual se sabía que competiría con la Escuela Barranquillera, la cual sólo llegaría a Bogotá con 15 jugadores porque Pardo nos estaría esperando allá.

Sorpresivamente el día del viaje, en la sala de espera del aeropuerto de Barranquilla, recibo una llamada del delegado del Cali, Gustavo Rojas; me decía que se había presentado un impase: A última hora se les había lesionado un delantero y necesitaba que autorizáramos la inscripción de Pipe Pardo con ellos. Me tocó convencer a Carlos Bolívar de que, si bien Pipe era nuestro refuerzo, no era menos cierto que la idea de invitarlo a Bogotá era, precisamente, para que los técnicos del Cali lo vieran, y esta solicitud que nos hacían ahora acercaba mucho más rápido al jugador. Tuvimos que buscar a un muchachito bogotano amigo para que llenara ese cupo.

Finalmente, Cali sería el campeón de ese torneo. «Pipe» Pardo mostraría sus condiciones como gran jugador y por esa razón fue invitado unos días de vacaciones a la ciudad de Cali, quedándose en las casas de algunos compañeros de equipo. Todos muy felices con el costeño. Definitivamente le estaban guardando el destino que le iban a dar.

About author

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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