Por: Francisco Figueroa Turcios
El estadio Atanasio Girardot, casa natural de Atlético Nacional y Deportivo Independiente Medellín, se ha convertido también en un territorio de inolvidables conquistas para el Junior. Allí, en medio de tribunas vestidas de verde y rojo, Junior ha celebrado tres de los once títulos que adornan su escudo.
La primera conquista de Junior en el estadio Atanasio Girardot fue cuando alcanzó la quinta estrella el 19 de diciembre del 2004, después de un dramático partido frente al Nacional. en Medellín, cuando ya se disputaba la serie de finales. Los tiburones habían ganado 3-0 en Barranquilla y cayeron 5-2 en la ida, para luego imponerse por penaltis 5-4.

Después vendrían las gestas para ganar la octava estrella frente al Deportivo Independiente Medellín, el 16 de diciembre año de 2018. Junior derrotó al Medellín 4- 1 y perdió en la Capital de Antioquia 3-1, gracias a este resultado el cuadro Tiburón logró el segundo título en el estadio Atanasio Girardot.
El 13 de diciembre del año 2023, Junior logró el título frente al Deportivo Independiente Medellín. Junior se había impuesto por 3-2 en la ida de la final en Barranquilla, y en la vuelta en Medellín cayó por 2-1, forzando la definición por penales ( 5-4) le permitió conquistar la tercera en el estadio Atanasio Girardot estrella en territorio antioqueño.

Por eso, cada vez que el calendario lleva al Junior a disputar una final en Medellín, la memoria colectiva del hincha rojiblanco vuelve inevitablemente a recorrer aquellos capítulos gloriosos. El Atanasio ya no es solamente la casa de los equipos paisas; para los barranquilleros también es un escenario donde los sueños suelen encontrar recompensa.
Ahora la historia vuelve a tocar la puerta. El lunes 8 de junio de 2026, el coloso antioqueño podría convertirse por cuarta vez en testigo de una celebración rojiblanca. Junior llegará a Medellín con una ventaja contundente de tres goles obtenida en el estadio Romelio Martínez durante la noche del 2 de junio. La diferencia construida en Barranquilla le permite viajar con tranquilidad, pero no con exceso de confianza, porque las finales tienen la costumbre de desafiar todos los pronósticos.

Al frente estará Atlético Nacional, un rival histórico, orgulloso y acostumbrado a las grandes remontadas. El equipo verdolaga buscará convertir su estadio en una fortaleza y escribir una página épica ante su gente. Junior, en cambio, intentará apoyarse en la experiencia de sus viejas batallas para administrar la ventaja y acercarse a un nuevo trofeo.
La cita tiene todos los ingredientes de una noche memorable. En las tribunas convivirán la esperanza de una remontada y la ilusión de una nueva coronación. En la cancha se enfrentarán dos de las instituciones más grandes del fútbol colombiano. Y sobre el césped del Atanasio volverá a gravitar el peso de la historia.
Porque hay estadios que son simples escenarios deportivos y hay otros que terminan convirtiéndose en guardianes de la memoria. Para Junior de Barranquilla, el Atanasio Girardot pertenece a esta última categoría: una catedral futbolera donde varias de sus estrellas han comenzado a brillar y donde, una vez más, el destino parece citarlo con la gloria.











