Este año se casó con su novia de toda la vida. Esperaban su primer hijo.
Por Chacharero
Fuentes policiales confirmaron este sábado a www.lachachara.co que murió en Bogotá el patrullero barranquillero Esneider Padilla de las Salas, al parecer en un enfrentamiento con delincuentes.
El hecho sucedió el jueves en la tarde en el barrio Porvenir de la localidad de Bosa, en el sur de la capital de la República, cuando uniformados fueron advertidos por la comunidad de dos individuos que sostenían una riña dentro de un conjunto residencial.
En el cruce de disparos uno de los delincuentes murió y resultó herido Padilla de un disparo en la cadera. Gravemente herido fue remitido al hospital Kennedy donde posteriormente falleció. Dos personas fueron capturadas por el hecho.
Un rebolero ejemplar
Padilla, próximo a cumplir el 30 de noviembre 27 años, residía hace unos cuatro años en la Capital de la República y era patrullero desde el 2011.
Su familia reside en el barrio Rebolo de Barranquilla. Había estudiado en el Colegio de Bachillerato Mixto de Las Nieves, tiempo en el que estuvo jugando fútbol en la Selección Atlántico.
Esneider era el menor de tres hijos. Desde niño tuvo una noviecita. “Cosas de niños”, sostiene la madre del Patrullero. Pero esas ‘cositas’ de niño, después de siete años, los llevó al altar este año. Claro, con su novia de toda la vida, tras siete años de relación. Esperaba el nacimiento de su primera hija, en los próximos días.
Su pasión, la bola de trapo
Sergio Padilla, padre del patrullero asesinado, dijo que se enteraron de la muerte de Esneider por una sobrina que reside en Bogotá.
Contó que su hijo era un amante del fútbol, cada vez que venía a Barranquilla le gustaba irse con sus amigos del barrio a jugar bola’e trapo.

Esneider Padilla, en sus labores en Bogotá, donde se desempeñaba como uno de los patrulleros más eficientes en todas sus tareas.
El papá del patrullero muerto dijo que su hijo atendía el caso de una riña en un conjunto residencial y que no alcanzó a bajarse de la moto cuando recibió el disparo.
«Se hubiera salvado si lo hubiesen trasladado a una clínica», dijo conmovido.
Y añadió: «El martes fue el último día que hablé con él. Estaba contento por el próximo nacimiento de su hija».
Un muchacho que creía en Dios
Hace un año, en Facebook, el patrullero Esneider Padilla de las Salas publicó un collage con momentos familiares y pidió a Dios cuidarlos en su ausencia.
«Señor yo soy policía, tú me infundiste esta vocación así como tu velas por el orden del mundo yo también te ayudo a cuidar al menos una parte del mismo. Dame Señor paciencia, prudencia e inteligencia para servir acertadamente al publico, protégeme a toda hora especialmente en mis servicios y protege a mis seres queridos en mi ausencia. Amén».












