Su pasión, además de la vocación religiosa, son las causas sociales. Serie»Religiosos con vacación social»
Por: Francisco Figueroa Turcios

Padre Rafael Castillo Torres
Ese fuerte vínculo con el trabajo social del Padre Rafael Castillo Torres, no sólo por su formación como sociólogo, sino porque lo heredó de su madre Lorenza (una reconocida líder social de Cartagena), hace que su ideología sea considerada por los paramilitares como de izquierda, mientras que los guerrilleros lo tildan de derecha.
Para ambas organizaciones al margen de la ley fue objetivo militar, debido a que durante 15 años estuvo trabajando con las comunidades de los Montes de María entre las montañas de los departamentos Sucre y Bolívar.
Está familiarizado con el mundo de la guerra. Tuvo que enfrentarse con los paramilitares y guerrilleros para proteger a la comunidad, por eso hoy el Padre Rafael Castillo, con el rol de director del Programa de Desarrollo y Paz del Canal del Dique y Zona Costera, realiza talleres sobre el camino de la reconciliación y la paz en el Caribe Colombiano, cuyo objetivo es construir de manera participativa la hoja de ruta como una expresión de la visión compartida que ha de orientar las acciones hacia la consolidación de la paz territorial.
Ni izquierda, ni derecha
Desde que estudiaba el bachillerato en el Liceo Bolívar en Cartagena, su tierra natal, el padre Rafael Castillo mostraba sus dotes de líder marcando la diferencia por su forma de pensar y reflexionar de una manera crítica, científica y analítica, estructurada con una impresionante conciencia social, razones por las cuales algo que siempre lo caracterizó fue «hablar sin tapujos».
Ahora con una formación profesional en sociología obtenida en Roma, Italia, sumada a una especialización en Derechos Humanos, Atención Humanitaria y Convivencia ciudadana, el Padre Rafael Castillo tiene la autoridad para discernir sobre el conflicto armado en Colombia. Esto sin mencionar el hecho de haber vivido en carne propia esta guerra que asola nuestro país desde hace más de cinco décadas.

El padre Rafael Castillo realiza taller sobre reconciliación y paz en la región Caribe.
El padre Rafael Castillo es contundente cuando clarifica a través del Portal Web Lachachara.co su posición ideológica: «No no soy ni de la Izquierda, ni de la Derecha. Yo soy únicamente obediente al evangelio puro y duro de Jesucristo en el proyecto evangelizador.
A Dios le ofende la desigualdad. Como sacerdote debo ser de oración y servicio. Debo estar en la sacristía y en la plaza. Debo oler a incienso, pero también a sudor.Debo tener la biblia en la mano derecha y la Constitución de Colombia en la mano izquierda. Tengo que obedecer primero a Dios que a los hombres.
Debo hacer la experiencia de Dios en todo lo que hago para que sea un evangelio y no una ideología. Yo tengo esos principios y esos valores. Son las razones que animan mi existencia como ciudadano y como sacerdote».
«En la iglesia hay personas que dan la vida de un solo tajo, como monseñor Oscar Arnulfo Romero o el padre Javier Cirujano. Hay otros que dan la vida a sorbos lentos, como la madre Teresa de Calcuta o Martín Luther King. Yo no me siento llamado al martirio porque es la corona más grande que Dios le pude dar a sus hijos.
Yo me siento un humilde servidor de Dios que le toca vivir en un contexto difícil como un país como Colombia y que debe ser obediente a la verdad del evangelio, que debe servir con humildad. No soy un santo. Debo orar mucho porque soy un pecador. Soy débil y caigo, pero confío en que Dios me sostiene.
Debo estar siempre en favor del pueblo, haciendo las cosas con espiritualidad y procurando articular siempre la institucionalidad pública, empresa privada, la sociedad civil, la iglesia católica, la cooperación internacional, en todos los procesos que vayan a favor de todos y en contra de nadie» recalcó el Padre Rafael Castillo.
Enfrentó a los «paracos» y la guerrilla

El padre Rafael en diálogo con el periodista Francisco Figueroa Turcios
El padre Rafael Castillo es de una personalidad recia. No le tembló el pulso cuando tuvo que enfrentar cara a cara a Carlos Castaño, quien fuera máximo jefe de los paramilitares en Colombia o a Martín Caballero, jefe de las Farc en los Montes de María, quien murió en un bombardeo en el 2007.
Estos dos hechos hacen parte de las veces que puso en riesgo su vida por defender a los humildes campesinos de los Montes de María, por lo que él evoca esos recuerdos.
En el encuentro con Carlos Castaños señala: «hablamos, muy duro, muy fuerte. Él no hablaba, gritaba. Lo dejé que gritara, porque lo vi muy ofendido, muy molesto. Nunca sentí miedo, porque cuando está comprometida la justicia, uno no puede ser cobarde. Cuando terminó de gritar yo le dije: señor Castaño, quiero decir una cosa: no me arrepiento de lo que afirmé sobre usted, porque es verdad».
Y del encuentro con Martín Caballero, el padre Rafael Castillo, recuerda la frase lapidaría que le dijo el jefe de la guerrilla a él: «padre, yo no tengo problemas con su trabajo por la comunidad, pero si en los listados de beneficiarios aparece un ‘paraco’, usted responde con su vida».
Sin duda que el Padre Carlos Castillo Torres es un ejemplo de servicio a la comunidad desde su investidura sacerdotal sin importarle de arriesgar su vida.