Lo capturó la Policía cuando pretendía huir hacia Venezuela. Tiene tuberculosis, “aun así es un peligro para la sociedad”.
Por Chachareros
Bayron Palacio Fernández, conocido como ‘El Monstruo de La Sierrita por su tenebroso prontuario como violador de menores, fue recapturado este jueves en la fronteriza ciudad colombiana de Maicao, La Guajira, en momentos en que tramitaba una documentación falsa para huir al vecino país de Venezuela, confirmó la Policía Nacional, que realizó el exitoso operativo.
[caption id="attachment_34275" align="alignright" width="320"]
Byron o ‘Bayron’ Fernández, ‘El Monstruo de La Sierrita’, capturado ayer cuando intentaba fugarse a Venezuela.[/caption]
La Policía confirmó que gracias a las denuncias de la ciudadanía y a la efectividad de las investigaciones, fue posible la pronta recapturado del sádico prófugo. Byron o ‘Bayron’ , quien fue recapturado por personal de la Sijin, cuando se acercaba al punto fronterizo de Paraguachón, desde donde al parecer pretendía huir del país y llegar a Venezuela, cumplía una condena por el delito de acceso carnal violento en menor de edad, luego de que fuera capturado en 2008. Sin embargo, en marzo de este año fue cobijado con el beneficio de detención domiciliaria, tras ser diagnosticado con tuberculosis multiresistente a fármacos, y declarado incompatible con establecimiento carcelario, según un dictamen del Instituto Nacional de Medicina Legal.
Tenía otra denuncia
Según la agencia noticiosa Colprensa, aun así, la Defensoría del Pueblo advirtió que el pasado 23 de junio había sido instaurada una nueva denuncia contra este individuo, por el mismo delito de abuso a menor de 14 años.
Tras la denuncia de la fuga, se recordó que si bien la Ley 906 de 2004 y la Ley 1709 de 2014 consagran la posibilidad de obtener la suspensión de la ejecución de la pena por enfermedad grave e incompatible con establecimiento carcelario, no es posible desconocer el principio de prevalencia e interés superior de niños, niñas y adolescentes, sobre todo cuando el artículo 199 de la Ley 1098 de 2006 consagra una prohibición expresa para conceder beneficios jurídicos y administrativos a personas que cometan delitos sexuales contra los menores de edad.
[caption id="attachment_34274" align="alignleft" width="278"]
Bayron padece una tuberculosis resistente a antibióticos, pero su enfermedad más grave para la sociedad es su su sadismo infanticida crónico.[/caption]
No obstante, pese a las leyes, el hombre que tenía una condena superior a los 58 años por los delitos cometidos, residía en su casa y en vista de la falta de registro por parte de los funcionarios del Inpec y del no uso del brazalete, el ‘Monstruo de la Sierra’ se fugó de su casa, generando un gran peligro para los niños de la región y la sociedad en general.
Ahora, según las autoridades ‘El Monstruo de la Sierrita’ será trasladado a Barranquilla para ponerlo a disposición de la autoridad judicial competente.
Se burló de la casa por cárcel
Bayron Palacio Fernández, el confeso violador llamado el Monstruo de La Sierrita, no vive en la dirección en la que una juez le concedió casa por cárcel, en el suroccidente de Barranquilla.
“Es procedente conceder la sustitución de la ejecución de la pena en su residencia, en (…), barrio Cordialidad, donde podrá gozar de la atención y el cuidado familiar que requiere”, dispuso el fallo.
De acuerdo con un informe del diario barranquillero El Heraldo, ya en una edición anterior había referenciado el dudoso beneficio otorgado a Palacio, de 49 años. La decisión fue proferida el 2 de marzo pasado por la juez de ejecución de penas y medidas de Sincelejo, Lía Escudero Barboza.
Las investigaciones del CTI fueron la base de las condenas que distintos juzgados de Barranquilla le impusieron por el delito de acceso carnal violento con menores.
Los testimonios y análisis forenses de víctimas corroboraron los abusos ocurridos entre 2007 y 2008 en los barrios Las Malvinas, El Bosque y La Sierrita. De ahí que las autoridades le apodaron el Monstruo de La Sierrita.
Una juez compasiva y humanitaria
Lía Escudero, que debe ser madre de menores, basó la decisión en un dictamen de Medicina Legal, que diagnosticó a Palacio “tuberculosis pulmonar multirresistente a fármacos, con dificultad respiratoria leve y tos persistente”.
El concepto médico, elaborado el 15 de julio del año pasado, concluyó que el condenado tiene “un estado grave de enfermedad o enfermedad muy grave incompatible con la vida en reclusión formal”.
Y advirtió del “riesgo de adquirir la enfermedad” para “personas hacinadas o muy cercanas al evaluado, ya que necesita de un aislamiento respiratorio estricto”.
Pero la cándida juez Lía Escudero ignora que un sádico, aún moribundo, es un peligro para la sociedad si se le deja libre por esas calles de Dios. Es un tipo de conducta patológica crónica.
Palacio estaba privado de la libertad desde agosto de 2008, cuando investigadores de la Policía y el CTI lo capturaron en un sector del barrio El Bosque. Un juez ordenó su detención en la Cárcel Modelo, donde permaneció mientras fue juzgado y condenado.
Numerosos periodistas intentaron comunicarse con voceros del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), para saber por qué Palacio fue trasladado a la cárcel de La Vega, en Sincelejo, pero no fue posible.
La abogada de Palacio presentó la solicitud “de sustitución de prisión intramural por prisión domiciliaria” ante el mencionado juzgado, debido a su estadía en el reclusorio de la capital de Sucre.
Según el periodista de El Heraldo, Germán Corcho Trochez, ese medio hizo un recorrido, en el cual corroboró este jueves con familiares de Palacio Fernández que nunca ha vivido en la dirección que su defensora dio para que cumpliera con la casa por cárcel.
Entonces, ¿aquí quién manda?
Edme Fernández Gamarra, tío de Palacio y dueño del domicilio, así lo aseguró. “Él no vive aquí; dio la dirección para que lo ubicaran”.
La juez Escudero resolvió también que el control de la prisión domiciliaria al reo está a cargo del Inpec, que además debe hacer “un control periódico e informar al despacho del cumplimiento”.
Sin embargo el director general del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), aseguró que ellos no tienen competencia para controvertir la orden de un juez. Si el juez ordena la libertad del reo “nosotros no podemos hacer nada”. Ni siquiera advertirle la peligrosidad del reo y sugerirle que modifique su fallo. El director del Inpec se lava las manos diciendo que “la orden del juez es sagrada para nosotros”. Lo que significa que el personal del Inpec, desde el director hacia abajo, son unos eunucos que no pueden alertar a un juez sobre el grave peligro que representa para la sociedad dejar a un enfermo sexual de semejante prontuario en una favorable situación de casa por cárcel sin ponerle siquiera un brazalete o un grillete de control. Nada de eso se hizo. Absurda ligereza de la juez Escudero, y asombrosa negligencia del Inpec.
Fernández, sin embargo, afirmó que su sobrino nunca llegó a la vivienda conducido o acompañado por funcionarios. “Vino él solo, como tres veces, pero en últimas dejó de venir, ya tiene como dos meses que no viene”.
La dirección que aparece en la decisión tampoco es jurisdicción del barrio La Sierrita, sino de La Cordialidad.
El pajarito voló
Desde el martes también se localizó a la expareja de Palacio, madre de sus dos hijas. Bajo reserva de su identidad, “por miedo a problemas y a que la sigan discriminando”, aseguró que el sentenciado contrajo la tuberculosis en la cárcel.
La mujer coincidió además con Fernández en que su exmarido no habita el domicilio del beneficio. “Yo sé que aquí no está y mucho menos en Barranquilla, con tanto problema”. Como es apenas obvio, no dio más detalles. Por ejemplo, que su marido se había ido hacia Maicao, para salir por Paraguachón hacia Venezuela.
Los líos de Palacio reaparecieron el 23 de junio anterior. Desde ese día, vecinos lo señalan de haber abusado de un niño, en una zona enmontada de la avenida Circunvalar con la vía Cordialidad.
Su excompañera vivía en Las Gardenias, proyecto habitacional del Gobierno, cuando Palacio recibió la prisión domiciliaria. Allí le ofreció hospedaje, hasta que habitantes de la urbanización se percataron de que su vecino era el Monstruo de La Sierrita.
“Por medio de la administración lo querían sacar; a la final es una persona que no es útil para la sociedad, lo discriminan donde quiera que vaya; él lloraba y decía que quería que lo ayudaran, que no estaba haciendo nada”, contó.
Entre varias personas golpearon a Palacio, quien no fue linchado por intervención de patrulleros y agentes antidisturbios de la Policía. “Lo entregué porque dije: si ha hecho algo, no me importa que esté enfermo, y se lo llevaron”.
La mujer recibió dos llamadas en la madrugada del miércoles 24 de junio, recordó. En la primera, a las 2 a.m., le preguntaron el nombre completo y la cédula de Palacio. La segunda fue tres horas más tarde, para informarle que lo soltarían.
“Al soltarlo, llamé a sus familiares y de ahí no he sabido más. Él tiene familia en Bucaramanga, Cúcuta y Venezuela. Y yo creo que se fue para Venezuela, porque allá es donde están sus padres”. El pajarito voló, pero no alcanzó llegar muy lejos.- La Policía Nacional, en una tarea pronta y admirable, lo capturó, justo, cuando intentaba volar a Venezuela, como lo anticipó su concubina.
]]>











