Descubriendo la capital más afamada de Colombia.
Por: Gerson De Jesús Brugés González – chacharero
‘Medallo’ como es conocida, es una de las ciudades mágicas de Colombia, para muchos es una de las mejores del país y es ejemplo a nivel internacional de desarrollo y cultura. Pero quien se atreve a conocer a Medellín y vivir la experiencia de recorrer sus calles y municipios puede deducir que el mundo mágico y fantástico que nos han narrado por años sobre la ciudad, solo se queda en cierto grado en cuentos de esquina.
La capital de la montaña es la ciudad más poblada de Antioquia y la segunda del país. Se asienta en la parte más ancha de la región natural conocida como Valle de Aburrá, en la cordillera central de los Andes, constituyéndose como el mayor centro urbano de tal ramal andino. Se extiende a ambas orillas del río Medellín -llamado también río Aburrá-, cuenta con aproximadamente 3.592.100 de habitantes.
Lo más envidiable de la ciudad en comparación con otras ciudades es su clima. Solo al salir del aeropuerto José María Córdova en el municipio de Rionegro, la sensación del clima cambia radicalmente, para los caribeños es como si estuviera las 24 horas del día en un aire acondicionado perfecto. A diferencia de Bogotá, que nos parece una nevera. Dentro de Medellín, esa tierra plagada de una majestuosa vegetación, no vas a volver a sudar durante un buen tiempo.
Las personas que nunca han tocado el piso de la ciudad de la eterna primavera denominan a Medellín como una ciudad de otro país, que no pertenece a Colombia, como todo es algo subjetivo y del libre pensamiento de quien lo observe de esa forma, más si es cierto que por instantes al conducir dentro del municipio de Rionegro puedes perderte del mapa y localizarte en zonas que solo hasta el momento habías visto en películas de Hollywood, a un santiamén te das cuenta que estas en territorio colombiano.
El clima juega una parte fundamental de la belleza de esa ciudad y sus alrededores, con 22 ºC en Medellín y menos de 22 en sus alrededores hace que la vegetación sea extrema, la arborización es inmensa a donde quiera que mires puedes encontrar un gigante de pino verde o una inmensa edificación de ramas de bambú verde oscura, un pastizal y un gramado verde lulo, un territorio montañoso bañado de árboles, flores y frutas. Todo unido hace que la ciudad sea embellecida por la madre tierra. Si otra ciudad del país tuviera el mismo clima y la misma ubicación sería totalmente igual.
Cambiando la perspectiva
Al ingresar a la ciudad puedes notar que es un territorio donde constantemente te mantendrá en movimiento sea que tengas automóvil, motocicleta, bicicleta o utilices tus pies como medio de trasporte, el ejercicio y el cardio será algo que entrará en tu rutina, las llamadas lomas son el pan de cada día de los paisas, a donde quieras que te dirijas de repente aparece una montaña, subes y bajas y no dejas de subir ni dejas de bajar, del todo no es agradable movilizarte en la ciudad con un territorio tan empinado, si te encanta el ejercicio diario excelente opción para vivir pero si no puedes ni trotar una cuadra de montaña, te recomiendo que veas otras ciudades del país.
Uno de los mayores problemas de la ciudad es que Medellín tanto el centro como sus alrededores no se encuentra sectorizado a excepción del Poblado, lo cual es otra historia. Para contextualizar ponemos el ejemplo de la ciudad de Barranquilla, los habitantes pueden identificar qué sectores dentro de la ciudad son peligrosos al momento de ingresar, puedes identificar los barrios donde nunca se te ocurría caminar a las 10 de la noche, en cambio en medallo no puedes hacer eso, uno de los peores barrios de la ciudad llamado El Salvador se encuentra ubicado en todo el centro de la capital, esto quiere decir que al momento de desplazarte por sus calles no sabes si el lugar que pisas es bueno o es malo, toda la ciudad se encuentra mezclada por barrios.
Caminar por las calles del centro de Medellín si no eres conocido y no vas acompañado corres peligro, aunque suene exagerado quienes lo visitan son realmente quien lo vive, igual al lema del Carnaval quien lo vive es quien lo goza, pero te aseguro que no creo que los disfrute mucho. El taxímetro manda la parada en la ciudad pero ni los taxistas entre loma y loma están exentos de perderse, siendo las 10 de la noche recorriendo las calles rumbo a casa hemos sabido perdernos en pleno centro de la ciudad y lo bueno es que íbamos con un guía paisa, al instante un grupo de turistas que nos acompañaba nos cambió el semblante radicalmente al saber que habíamos llegado a una calle sin salida, en una montaña y lo peor es que habíamos llegado a El Salvador, donde nadie nos podía salvar.
Nuestra mayor sorpresa fue poder apreciar a menos de 3 metros como cuatro niños de 14 a 15 años intercambiaban drogas y la consumían como si estuvieran comiendo un helado, detrás de esa montaña se podían ver los famosos “Ñeros” en versión costeña “Coletos” con cabellos largos, gorras a medio lado, tatuajes, pantalonetas largas, y con un semblante demacrado de pies a cabeza por un instante nos sentimos amenazados y robados, por nuestra mente no paso otro pensamiento diferente. Triste es ver que una ciudad tan hermosa tener una calidad de vida muy deprimente y una sensación de paz efímera.
Las edificaciones y construcciones son apoteósicas en la ciudad, la arquitectura de la ciudad de las flores es un icono en el país, museos, bibliotecas, parques y universidades llevan la delantera frente a otras ciudades de Colombia, sus medios de transportes, metro, teleférico y muy pronto tranvía conectan a toda la ciudad con sus municipios, proyectos propicios para una ciudad tan grande.













