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Maestro que enseñas para que otros den lo mejor de sí mismos ¡Feliz día!

La mayoría de celebraciones y festividades en lo que va corrido desde el pasado mes de marzo hasta la fecha, se han visto “afectadas” por razones que todos conocemos, por lo que modificar o posponerlas se toman como las opciones más viables.

Por: Mauricio Escalante Rodelo.
Licenciado en español y literatura

El día del maestro no será la excepción a esta regla, no obstante, aprovecho la fecha para reflexionar de manera muy generalizada sobre el quehacer docente y la importancia de estos, en tiempos donde la educación y sobretodo la nacional se encuentra al borde de un naufragio, en el que la mayoría de profesores reman incansablemente para evitar tal destino.

Se ha vuelto cotidiano escuchar, leer y hablar sobre “héroes” que permanecen en la línea de fuego combatiendo un microscópico ser, el cual ha obligado a la humanidad a dar un giro y replantear todos los aspectos de la vida.

Hoy, no quiero escribir acerca de esos “héroes” sino de aquellas personas que ayudan a construir el cimiento para que otras puedan cumplir metas y sueños: ¡Los maestros! Quienes no necesitan otros termino para ser reconocidos, pues el mejor adjetivo es llamarlos por lo que son.

En estas líneas, no pretendo escribir basándome en teorías o datos en específicos, sino desde mi experiencia en el mundo de la enseñanza-aprendizaje. En mi época de estudiante de secundaria, jamás pensé en ser docente, la verdad no contemplaba esa opción, si bien tuve profesores muy geniales, carismáticos y que explicaban de manera extraordinaria, también, había otros que se hacían “coger fastidio”, pues carecían de tacto para tratar a los alumnos. Sin embargo, el destino me tenía preparado eso que no quería, un gran ejemplo de las vueltas que da la vida. En el inicio de mi carrera la desmotivación llevaba una bandera, pero luego, aunque suene cliché, fui “cogiendo el gusto”aprendiendo de grandes personas y de compañeros, quienes hacían cada cosa apasionadamente en su preparación para dicha labor.

Hoy cuatros año después de haberme graduado puedo decir, que esta ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida, he podido ver compañeros ejercer y crecer cadadía como profesionales amando todo lo que hacen. En mi caso, comprendí que enseñar va más allá de estar empleado en una escuela, pues esta profesión permite emprender mientras se sigue formando a otros, y no solo a niños y jóvenes sino también a aquellos adultos que hoy en día se desempeñan en diferentes campos, pero, están dispuestos a aprender nuevamente sobre redacción, ortografía y muchos temas que les sirva para tener un mejor desempeño en su empleo. Por tal motivo, estoy completamente convencido que los maestros enseñamos más allá de una asignatura.

Algunos buscan seguir preparándose con maestrías para estar más capacitados, también hay quienes educan de una manera más transversal, en definitiva, todos nos complementamos para ejercer de la mejor manera. Y como la mayoría de una u otra manera quieren la excelencia para sus alumnos, hoy más que nunca la adaptación ha sido clave para salvar la educación.

En este sentido las clases virtuales, tendencia que hace años algunas entidades manejaban pero que no han sido perfeccionada, se convirtieron en un salvavidas improvisado. Los docentes hemos tenido que hacer uso de herramientas tecnológicas para poder continuar con el trabajo. Algunos dirán que no todos los jóvenes tienen acceso a esto, y es cierto, pero es algo que lastimosamente no está en manos de los profesores, quienes en muchas oportunidades tratan de luchar por una mejor calidad de empleo y educación, recibiendo a cambio estigmatización de flojos por hacer paros y/o amenazas de despidos, pero es un tema en el que hoy no ahondaré.

A aquellos colegas que no tienen una buena base en la implementación de la TIC´S y, aun así, ponen día a día el mayor de los esfuerzos para realizar sus clases, a quienes reciben bromas de mal gusto, insultos, mensajes con quejas o memes en las redes sociales, pero, continúan con la mejor actitud y los que han comprendido que es momento de ser flexibles, les aplaudo de pie. Porque son ejemplo del título que ostentan y no hablo solo del que reciben en la licenciatura cuando egresan de la universidad sino del que forjan cada día en su algunas veces ingrata, pero, valiosa carrera.

En definitiva, la docencia es una de las profesiones más noble que hay, se necesita de un sin número de cualidades para poder desempeñarla, algunos dirán que con la vocación es suficiente, pero nada más alejado de la realidad. Paciencia, comprensión, dedicación, conocimiento y sobretodo empatía son quizás los más ineludibles complementos, para enfrentar las duras, imprevistas y hasta absurdas situaciones que se presenten. Aunque infortunadamente debo aceptar, no todos los que osan realizar esta peculiar travesía tienen lo necesario, por consecuente desvirtúan la labor.

Solo me resta decir en mi poca o mucha experiencia, que un profesor es un gran ser, porque sin esperar nada a cambio,estamos en la constante búsqueda no solo de dar una clasesino de potencializar cada fortaleza quienes se cruzan en nuestro camino para que les enseñemos a dar lo mejor de sí en cualquier campo de su vida… ¡FELIZ DÍA DEL MAESTRO!

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