Opinión

Las venas abiertas de Latinoamérica

Amylkar D. Acosta Medina (1)   “La verdad es como la hoja de una espada sin empuñadura, corta por todos lados a quien quiera sostenerla y más a quien quiera forcejear con ella”. Eduardo Galeano. 2 amilkarEl efecto mediático del gesto de Chávez, al obsequiarle al Presidente de los EU un ejemplar del libro ‘as venas abiertas de América Latina’, de Eduardo Galeano, con la dedicatoria de su puño y letra, “para Obama con afecto”, opacó los resultados de la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago. En cuestión de horas, con la velocidad del rayo, dicha obra se encaramó al segundo lugar entre los libros más vendidos en el sitio Web amazon.com, después de 18 años de haber visto la luz su primera edición. En la década de los 70 del siglo pasado fue considerado como subversivo por las dictaduras militares que se empotraron en el poder por aquellas calendas, pero no por ello dejó de circular, aunque clandestinamente. Galeano ha sido un autor prolífico, tiene a su haber 38 obras, la primera de ellas Los días siguientes, editada en 1963 y la más reciente Espejos. Una historia casi universal en 2008; pero, definitivamente, ‘Las venas abiertas de América Latina’ fue la que le ganó su celebridad a este reputado escritor. En el 2007 salió al mercado su septuagésimoctava edición y quizá cuantas más le deberá a Chávez. Su éxito editorial se explica por haber sabido interpretar el sentimiento latinoamericano de la década de los 70, de un acendrado nacionalismo y de una exacerbada animosidad contra los Estados Unidos, alentada por su grosero intervencionismo, pues desde siempre han considerado a los países al sur del Río Grande como su patio trasero. Su análisis sobre la suerte de Latinoamérica se centró en dos aspectos fundamentales: el intercambio desigual entre los países de la periferia y las metrópolis del centro, concomitante con el deterioro de los términos de intercambio que caracterizan todavía las relaciones comerciales entre unos y otras. Galeano se inspiró en la teoría de la dependencia que desarrolló en la década del 50 del siglo XX el argentino Raúl Prebisch, fundador y principal exponente de la reconocida escuela estructuralista latinoamericana. Esta propugnaba por la protección de la producción doméstica y la sustitución de importaciones, como estrategia para promover la industrialización de la región. Desde la Secretaria General de la Comisión Económica Para América Latina (Cepal) de 1950 a 1963 y luego a través de la Secretaria de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), predecesora de la Organización Mundial de Comercio (OMC), entre 1963 y 1969, logró forjar un nuevo Modelo económico para América Latina. Raúl Prebisch, a su vez, tuvo a Keynes por mentor y fue un gran difusor de su pensamiento, al fin y al cabo su primera obra fue Introducción a Keynes, publicada en 1947. La tesis del deterioro de los términos de intercambio a consecuencia de las asimetrías en el funcionamiento de los mercados de productos manufacturados y materias primas o productos básicos, amén de la inelasticidad – ingreso de la demanda por estas últimas, fue formulada en simultánea por Sir Hans Singer y Raúl Prebisch a principios de la década del 50. Luego Arghieri Emmanuel, Samir Amín y Charles Bettelheim, desarrollarían la teoría del intercambio desigual en la década de los 70. Como las jorobas del camello, el deterioro de los términos de intercambio y el intercambio desigual son dos prominencias que caracterizan las relaciones comerciales entre el centro y la periferia. Uno de los discípulos de Prebisch, el pensador Antonio García, lo ilustró en su obra La estructura del atraso en América Latina.

Un tractor por 32 sacos de café

[caption id="attachment_29580" align="alignright" width="300"]3 Eduardo Galeano Eduardo Galeano dejó una obra literaria y económica para América Latina.[/caption] Hacia una teoría Latinoamericana del desarrollo publicada en 1978. Así como los norteamericanos miden los términos de intercambio con el “Big Mac”, en Colombia tradicionalmente se han medido en sacos de café. Pues bien, un país cafetero como Colombia, sostuvo él, adquiría un tractor con 32 sacos de café y ya en 1967 el mismo tractor le costaba al país 77 sacos. En 1950 se compraba una turbina con 49 sacos de café y en 1967 esa misma turbina le salía por 68 sacos. El ex presidente Carlos Lleras Restrepo se quejaba de que “las cosas elementales que necesitamos para nuestro transporte para nuestro desarrollo, las tenemos que estar pagando así”. El ex presidente Carlos Lleras Restrepo fue uno de los más connotados discípulos de Prebisch en América Latina; por ello, quien quiera encontrar el sustento de su política económica durante su cuatrienio (1966 – 1970) debe consultar sus planteamientos. Para la muestra un botón: el Decreto – Ley 444 de 1967, mediante el cual se expidió el Estatuto Cambiario y de Comercio Exterior. A través de este, a despecho de las imposiciones del FMI, se impuso la devaluación gradual, “gota a gota”, de la tasa de cambio y se incentivaron las exportaciones a través del Certificado de Reintegro Tributario (Cert). Además, Carlos Lleras junto con el ex presidente de Chile Eduardo Frei y el propio Raúl Prebisch, concibió y diseñó la integración andina, cuya acta de constitución se rubricó en Cartagena el 26 de mayo de 1969.

Transferencia de tecnología

Jorge Méndez Munevar desde la Cepal y a través del Plan Decenal de Desarrollo a finales de la década de los 50, igual que lo hicieron Prebisch, Galeano y Carlos Lleras, cuestionó la teoría económica ortodoxa y contribuyó a crear una corriente de pensamiento económica propia. A él se le debe la estrategia de la desagregación tecnológica, tendiente a lograr la transferencia de la tecnología desde los países desarrollados a los países en desarrollo, para que esta deje de ser una especie de “caja negra” y nuestros países receptores pasivos de la misma. Desde la década de los 80 empezó a imponerse en Latinoamérica el decálogo del Consenso de Washington, que tuvo más de Washington que de consenso y desde entonces se anatemizó el modelo llamado peyorativamente “cepalino”. Lo cierto es que las venas de América Latina siguen abiertas, el deterioro de los términos de intercambio y el intercambio desigual se han agudizado, a pesar de las prédicas de los talibanes del neoliberalismo sobre los beneficios que le reportaría al mundo por igual el globalitarismo. De allí la vigencia de las justas demandas que amplificó Galeano con su obra. A guisa de ejemplo, tenemos que un saco de café de 60 kgrs que llegó a cotizarse a US $310 en 1977, a mediados del año pasado en plena bonanza de precios se transó a US $132.27! Es más, la tristemente célebre “cartilla” del FMI ha sido duramente cuestionada a raíz de la crisis global en la que estamos inmersos y la teoría keynesiana en la que abrevaron Prebisch, Galeano y más recientemente Paul Krugman se está imponiendo nuevamente, como lo demostraron las dos últimas cumbres del G – 20, la de Noviembre de 2008 y la más reciente realizada el 2 de abril. Y los dómines de la “nueva economía”, que la creían imbatible están ahora en la picota y la heterodoxia de ayer ha devenido en la ortodoxia de hoy. Ahora los dinosaurios son otros. No se trata de dar marcha atrás y regresar al Modelo de Prebisch, que ya cumplió su cometido, sino de explorar salidas concretas a la realidad concreta de América Latina, dándose su propio Modelo y adoptándolo – adaptándolo a sus especificidades. Como lo advirtieron los mismos gestores del Consenso de Washington, “No existe una única política económica que pueda garantizar un crecimiento sostenido…Los países deberían tener la libertad de diseñar políticas adaptadas a sus circunstancias específicas… La prioridad es identificar las restricciones que más dificultan el crecimiento y superarlas mediante políticas microeconómicas y macroeconómicas adecuadas…” No hay tiempo que perder, es hora de actuar. (1) Economista, escritor, columnista, exsenador y exministro de Minas y Energía.]]>

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