Ganó tres Vueltas a la Costa, cuatro Vueltas al Atlántico y dos etapas de la Vuelta a Colombia.
Por Francisco Figueroa Turcios
Humberto Gravina, como hombre de ciclismo, por estos días se levanta bien temprano para observar a través de la televisión cada pedalazo de Nairo Quintana en el Tour de Francia.
Para Humberto, con 80 años a cuestas, observar el Tour de Francia lo hace evocar recuerdos cuando él pedaleaba en una vieja bicicleta por allá por el año 1953, cuando comenzó a escribir su nombre en la historia del ciclismo, al ganar la primera Vuelta a la Costa, donde las carreteras, en su mayoría, eran destapadas.
O cuando ganó en forma consecutiva la Vuelta al Atlántico (1956, 1957, 1958 y 1959). O cuando ganó dos etapas de la Vuelta a Colombia en los años 1957 y 1960. Todo esos recuerdos se pasan por la mente de Humberto Gravina porque es una gloria viva del ciclismo del Atlántico.
«¿Por qué nunca corrí el un Tour de Francia?». En voz alta, Humberto se formula la pregunta y él mismo se la responde: «En aquellos tiempos los ciclistas colombianos no teníamos la categoría internacional que hoy tienen. No se iba ni al Tour ni al Giro de Italia. Yo clasifiqué a la Vuelta a México y resulta que se llevaron fue a otro. En esa época había una rivalidad. A los ciclistas de la Costa los tenían apartados. La gente vinculada al ciclismo en el interior era enemiga de nosotros los costeños. Esa es la gran verdad», señala Humberto Gravina.
Es tan cierto su punto de vista sobre la inquina que le tenían al ciclismo atlanticense, en donde, además de Gravina se destacaban varios velocistas y el formidable rutero Jaime Fiesco, que los dedos mochos de su mano derecha se deben a un empujón que le dieron dos ciclistas antioqueños. En aquellos tiempos el ciclismo paisa quería ganar la superioridad a como diera lugar. Para tal fin fueron a Argentina a contratar a un técnico internacional, y se trajeron a Julio Arrastía Brica, quien por esas paradojas de la vida después se convirtió en comentarista radial hasta el final de sus días en Medellín.
Según recuerdos tristes de Gravina, «me empujaron por orden de Julio Arrastía. Yo escuchaba sus órdenes a gritos a los pedalistas de su equipo: ‘ché, boludos, empujen al costeño, métanle la cicla, tírenle codazos’, claro, y los muchachos obedecieron a su entrenador, y me fregaron. Caí contra un barranco empedrado y me jodí la mano. Pero así, con dos dedos mochos y sangrando, me monté de nuevo en mi caballito de acero y seguí en la competencia. Fue mejor, porque la gente, en las propias carreteras de Antioquia me ovacionaban. Los aplausos eran para mí, hasta en Medellín».
¿Nairo Quintana ganará el Tour de Francia? fue la pregunta que de un sopetón le formulamos, ya que estaba sumergido en el tema de la prueba por etapas más importante del mundo.
«Es un excelente ciclista. El estar en el listado de los favoritos para ganar el Tour de Francia es un mérito que él se ha ganado por sus grandes condiciones como un verdadero ‘escarabajo’. Confío en sus condiciones para darnos a los colombianos esa enorme satisfacción y alegría», reconoce Humberto.
Gravina, el hombre de radio
Son las 8:50 de la mañana. Estamos en la sede de la Cadena Radial La Libertad donde Humberto Gravina realiza con Eliseo Pinzón, en Emisora Unidas, el programa musical ‘La Hora del Tendero, México y su música’, por lo cual hay que aprovechar el tiempo de los escasos minutos antes para dialogar con esta gloria del ciclismo del Atlántico referente a su nuevo rol, el de hombre de radio.
Una muleta es la compañera permanente de Humberto Gravina para poderse movilizar, a raíz de un trauma en la pierna derecha, pero eso no lo aflige, ya se acostumbró a estar con ella. En el 2011, andaba con las dos muletas, ahora solo usa una.
«La radio me apasiona y, gracias al apoyo de Eliseo Pinzón, me convertí en un hombre de radio. Nuestro público son los tenderos. Las rancheras son nuestro fuerte, ya que la música mexicana es la preferida por los tenderos. La radio es la que me da el sustento diario. Las cuñas están difíciles, pero los amigos tenderos me apoyan porque saben que soy una gloria del ciclismo del Atlántico», relata Humberto Gravina.
El reloj marca las 9:00 de la mañana y el control de Emisora Unidas les hace la señal a Humberto Gravina y Eliseo Pinzón, que deben ingresar a la cabina porque llegó la hora de iniciar el programa, ‘La Hora del Tendero, México y sus canciones’. Además de la música, el plato fuerte es el tema del Tour de Francia.













