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Gustavo ‘Cofrón’ Maldonado, el infierno de la droga le negó la gloria

El ex-jugador de Junior confiesa que el secreto para salir del infierno de la droga está en la fuerza de voluntad, que no vale recurrir a un brujo, aferrarse a una religión o a instituciones de rehabilitación. 

Por Francisco Figueroa Turcios

Junior 1976:Rafa Reyes, Jopa Berdugo, Juan Carlos Delmenico, Dulio Miranda y Gustavo  ´Cofron´ Maldonado Abajo: Nelson Silva Pacheco, Roberto Cerminato,Julio Comesaña, Juan Ramon Veron, Ringo Amaya y Bonifacio Martinez

Gustavo ‘Cofrón’ Maldonado, un muchacho espigado, jugador de bola de trapo de ocho de la mañana a diez de la noche, con una fuerza descomunal en su pierna derecha y una magia especial para darle curva a la bola con el fin de ponerla en la esquina del arco en donde imperturbables están las arañas en sus telarañas, de repente se fue deslizando por el infernal desfiladero de las drogas malditas, hasta cuando cayó en la paila del infierno, sin poder saborear los gratos sabores de la gloria.

Lo tuvo todo en sus manos. Fue el joven más sobresaliente de los que José Varacka sacó de las divisiones inferiores del Junior para que, de un plumazo, se convirtiera en titular. Y no en cualquier titular. No. Era el jugador que, con su potente remate desde 40 yardas, con barrera de espigados contrarios, marcaba el gol de la victoria, como lo hizo varias veces con rivales difíciles como el Deportivo Cali, el Nacional, Millonarios y América.

Por ese portentoso remate, por esa fuerza en la ‘cañaña’, el desaparecido narrador y comentarista Tomás Barraza Manotas le puso ‘Cofrón’, en alusión a una jalea reconstituyente para niños y adultos. Tomás, que era patrocinado por el laboratorio fabricante de ‘Cofrón’, aseguraba que dicho fármaco levantaba hasta un muerto.

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Roberto Cerminato y Gustavo Maldonado

Maldonado jugó con el Junior de Barranquilla entre los años 1970 y 1977. Fue un mediocampista mixto, cuya principal característica era hacer goles de media distancia, aprovechando su fuerte pegada. Estableció un récord: ocho goles de ese tipo con el equipo currambero. Estaba listo para ser vendido por miles de dólares al fútbol extranjero. Porque varios cazatalentos vinieron a verlo jugar y se fueron convencidos de sus innegables cualidades.

Cuando el partido de su vida futbolística marcaba el minuto 90, apareció lo inesperado. Cayó en el mundo de la droga. Todo fue producto de la rumba de la que fue presa fácil, porque alcanzó la fama en un abrir y cerrar de ojos, por su potencial futbolístico y se inmortalizó ante la afición juniorista  por  hacerles  goles de antología a clubes grandes como Millonarios, Deportivo Cali, Nacional y América.

De los ocho goles que anotó Gustavo Maldonado en su carrera profesional con el Junior, el que más recuerda fue el que le hizo a Millonarios el  17 de noviembre 1977 en el estadio Romelio Martínez.

Furia Tiburona criolla: Rafa Reyes, Jopa Berdugo, Dulio Miranda, Gustavo ´Cofron´ Maldonado, Bonifacio Martinez y Ringo Amaya

«Recibí el balón de espalda, estaba como a 50 metros de la portería de Millonarios, cuando giré y miré que el cancerbero argentino Carlos Biasutto estaba fuera del área chica, lo sorprendí con un tiro fuerte, el balón ingresó por el ángulo superior derecho», cuenta con los ojos como un plato. Revive el momento. Se emociona. Se aprieta las manos.

Los aficionados que estaban en el estadio Romelio Martinez deliraron con ese gol y, al culminar el partido, «donde le ganamos a Millonarios 1-0, me sacaron en hombros. Me sentía un dios. Y de inmediato nos fuimos con unos amigos a celebrar al bar ‘El Boricua’,  allá en la calle 30 con carrera 27, que era la esquina sabrosa para todos nosotros los jugadores que veníamos de Chiquinquirá, Rebolo, del barrio Abajo, de San Roque, de Las Palmas, de la Alboraya, en fin, de todos esos barrios, mi hermano, en donde uno no tenía otros sueños distintos a jugar en el Junior, y yo me sentía en mi salsa y mis amigos se sentían orgullosos de mí.
Pero qué va, cuadro, es una burbuja, cuando se revienta, caes al barro del barrio donde naciste engañando el estómago con un boli y un pan reseco con cincuenta centavos de salchichón», recuerda Maldonado cuando lo acariciaba el éxito.
Gustavo también jugó fútbol profesional en el Medellín, recomendado por su amigo de parranda José «Boricua» Zarate; y en el Bucaramanga hasta el año 1980 cuando decide  «colgar los guayos» por una lesión.

Gustavo, Ignacia Vergara y Gustavo Jr

El  alcohol y la droga ya le habían ganado el partido y, como consecuencia, ese mismo año de angustias y desgracias se separó de su  esposa Ignacia Vergara, con la cual tuvo dos hijos: Gustavo Jr. y Karina.

«Yo no fumé marihuana, siempre consumí cocaína y al final  terminé probando  ‘batraciao’. Duré 15 años en el mundo de la droga.

Sino logro salir del infierno de la droga, estuviera muerto hace cinco años, porque toqué fondo, casi llegué a la indigencia, pero gracias a Dios, gracias a mi fuerza de voluntad hoy soy un hombre libre y con ganas de vivir», reflexiona Gustavo «Cofrón» Maldonado que hoy vive de la caridad pública a los 67 años de edad.
Casi todos los días se le puede ver por el sector del Banco Popular del Centro Cívico, en Barranquilla, esperando una mano amiga o un viejo hincha que lo apoye económicamente para vivir el día a día.»Reconozco que vivo del rebusque, sin robarle a nadie. De la mano amiga de mucha gente que me vio jugar. Ellos  llegan al banco a hacer alguna diligencia y me tiran mi ‘liga’. No tengo ninguna pensión, ni si quiera el servicio de una EPS, ni Sisben», señala Cofrón.

Gustavo ´Cofrón´Maldonado

Ante su precaria situación económica, él lamenta no haberle obedecido a su madre y estudiar una carrera profesional simultáneamente con la actividad del fútbol, como lo hicieron Fernando Fiorillo, Carlos Alberto De la Torre (medicina) y Carlos Saltarín (abogado).

«Nací y aún vivo en el barrio Chiquinquirá. Estudié la primaria en el Intituto la Salle y el bachillerato en el Nacional de Comercio. Mi mamá, Hortensia, soñaba con que yo fuera abogado o médico, pero el estudio no era mi fuerte», acota.
Por sus dotes futbolísticas, Gustavo Maldonado considera que si él hubiera jugado en esta época habría militado en algún club europeo. Y que cuando jugó en el Junior  tuvo pocas oportunidades para jugar, como le pasó a varios compañeros que también fueron opacados porque la competencia entre grandes figuras era dura: como los casos de Armando «Ringo» Amaya frente a Jesús «Toto» Rubio; Alfredo «Pato» Araújo porque estaba Oscar Bolaño; y él era el suplente de Julio Comesaña.
A pesar de lo duro de su situación y de pasar varios años en ‘malos caminos’, Gustavo «Cofrón» Maldonado puede decir que le hizo un golazo de media distancia a la droga al salir de ese infierno, un zapatazo duro y al ángulo, como en sus mejores épocas con Junior.
Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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