Opinión

El extraño caso del veto a una columna en El Heraldo

Bien difícil y compleja es la decisión de tener que poner públicamente en evidencia la acción de personas e instituciones que son de mis entrañas.

En estricta defensa de la libertad de opinión y de información, publicamos en este sitio web independiente y sin ataduras políticas, económicas ni sociales, www.lachachara.co, la denuncia del abogado conservador Ricardo Buitrago sobre el veto a su escrito que debió salir esta semana en El Heraldo y, seguidamente, el texto de la columna vetada:

«Bien difícil y compleja es la decisión de tener que poner públicamente en evidencia la acción de personas e instituciones que son de mis entrañas. No obstante, por dignidad y respeto a mis lectores, he resuelto colgar en este mi blog, la renuncia a la columna que he venido escribiendo hace cinco años en el diario El Heraldo y el artículo ‘vetado’, que la motivo, esperando lo analicen y saquen, cada quien, su propia conclusión sobre las razones que pudo tener la dirección del periódico para tomar la decisión de veto

No obstante, por dignidad y respeto a mis lectores, he resuelto colgar en este mi blog, la renuncia a la columna que he venido escribiendo hace cinco años en el diario El Heraldo y el artículo “vetado”, que la motivo, esperando lo analicen y saquen, cada quien, su propia conclusión sobre las razones que pudo tener la dirección del periódico para tomar la decisión de veto. Sé que estas decisiones, -la del periódico y la del columnista- será para quienes con mi pluma, por sus incorrectas acciones, he fustigado, motivo de alegría triunfante.

Renuncia

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Sentimientos encontrados que se conjugan y contraponen entre frustración, indignación, aprecio, agradecimiento y admiración hacia El Heraldo, diario que hace cinco años me abrió gentilmente las puertas para expresar mi opinión,  me hacen difícil referirme al hecho de la no publicación de mi habitual columna hoy martes.

Esa circunstancia, que considero vulnera la libertad de pensamiento y opinión de la que debe estar provisto todo columnista me obliga, guiado por la dignidad y el decoro, a tomar la dolorosa decisión de renunciar al espacio que ese diario me tenía asignado.

No he podido, por más que lo he intentado, sacar una clara conclusión sobre las razones que pudo tener la dirección del periódico para tomar la decisión de veto cordialmente manifestada por el Dr. Francisco Posada la que me veo forzado a respetar, pero en ningún caso a compartir.

No obstante la afrenta no tanto al columnista como a la libertad de expresión le deseo a El Heraldo el mayor de los éxitos y ojala en el futuro una acción de esta naturaleza por su bien, el del periodismo, y el de la ciudad de Barranquilla, no se vuelva a repetir.

Como colofón a un lustro en que me permitieron emitir opiniones y reflexiones sobre el diario acontecer, les dejo este pensamiento de autor desconocido: “Callar la verdad es algo más vil que decir una mentira. Porque la mentira que se dice puede ser refutada, mientras que la verdad callada queda sepultada en el silencio”.

Ricardo Buitrago C

La columna vetada

¿Otro tipo de extorsión y otros actores?

Por: Ricardo Buitrago C Ricardo

 Con alguna relación entre sí, no en lo particular sino en lo fundamental,  dos actos se llevaron a cabo en la ciudad la semana anterior. Ambos organizados de buena fe, pero truncos en objetivos e inclusión de hechos circunstancias y actores.

Uno fue la marcha rechazando la extorsión que agobia a la ciudad en la que, inconcebiblemente, no se incluyó un hecho asimilable al objeto de la protesta como lo es la intercepción telefónica, de conversaciones privadas, con sospechoso anuncio de su difusión mediática a cuenta gotas. ¿No califica eso como extorsión o chantaje, su hermano mayor?

El otro episodio fue la reunión promovida por alcaldesa y gobernador, para concertar -no se sabe qué, contra qué, y por qué- con quienes, en desmedida ambición de poder, pretendieron tomarse la Cámara de Comercio, trasgrediendo ley, moral y principios.

A más de que no deja de ser nefasta la infeliz coincidencia de la fecha de realización del diálogo con la de la aparición y supresión de la anunciada difusión de chuzadas a supuestos personajes vinculados a Camcomercio, preocupa el que se pretenda concertar trasgresiones convirtiendo el episodio en un pisoteo a la normatividad y la ley.

Ahora bien si se insiste en ello, cosa que no comparto, debería empezarse por hacer claridad sobre el papel de cada uno de los actores, en el vergonzoso suceso, de modo que aparezcan no solo los títeres sino los que ahora parece evidenciarse serían los titiriteros.

Sí, porque las partes y contrapartes no son las que deliberadamente se han hecho aparecer como tales. No lo son ni gremios, ni circunstanciales miembros de junta o aspirantes a serlo. Son: por un lado los transgresores y por otra quienes, ante las anomalías, adelantaron acciones restrictivas, correctivas y sancionatorias. Vale decir Superintendencias de Industria y Comercio y de Sociedades. ¡La tal pugna es, entonces, de ellos con el Estado!

Vistas así las cosas en la mesa deberían estar, más para responder que para transar, no solo Tcherassi sino todos los involucrados, por los organismos de control antes citados, en la creación de súbitas SAS y los señalados en investigaciones mediáticas a saber: Varela, Manzur,  y los hermanos Cristian y José Manuel Daes, recientemente salidos a la luz pública como coautores, a la sombra, y creadores, a través de sus empleados, dice la prensa, de numerosas SAS de cuya existencia dio fe, en insólito reportaje, el presidente de su conglomerado industrial.La supuesta concertación no puede ser solo un vulgar y ofensivo, bajemos el tono o hagámonos pasito. ¡No!, de allí no puede salir nada diferente a la mancomunada decisión de exigir a entes de fiscalización nacionales el esclarecimiento sobre la autoría de las chuzadas y la manipulación de la justicia, así como el compromiso de no utilizar subterfugios jurídicos para impedir la continuación de los procesos administrativos y legales que se originaron de ese hecho. Lo demás sería un canto a la bandera cohonestador de otro tipo de extorsión.Se me olvidaba: craso error involucrar en esos hechos a columnistas de opinión y  medios de prensa. La opinión, no se concreta, se forma y se emite, y la información, alimento de la primera, tampoco. ¿Será que aparecen los que son?

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