Opinión

El cinismo de Uribe es un imperativo histórico

  Por Jorge Guebely [caption id="attachment_14025" align="alignright" width="300"]Jorge Guebely, escritor, PhD en Literatura, columnista invitado en Lachachara.co Jorge Guebely, escritor, PhD en Literatura, columnista invitado en Lachachara.co[/caption]

No debe sorprendernos el cinismo de Álvaro Uribe.‘Un hombre cínico es el que sabe el precio de todo y el valor de nada’, afirmaba brillantemente Oscar Wilde. Por eso, la impudicia del expresidente lo clasifica como uno de los mejores en su género, el más exitoso en mucho tiempo. El gran colombiano, según History Channel.

No es que la desvergüenza sea buena, simplemente los valores humanos están invertidos. En verdad, un buen político es un mal ejemplo moral para la juventud.

[caption id="attachment_7368" align="alignleft" width="300"]Álvaro Uribe. Álvaro Uribe.[/caption]

Gracias a su alta dosis de cinismo, Uribe puede hoy ondear truculentas banderas. Sentirse perseguido a pesar de la brutal persecución que organizó descaradamente contra sus opositores. Magistrados, periodistas, políticos de izquierda, los que contravinieran su voluntad, sufrieron los desmanes de las chuzadas. Tampoco se salvaron los sindicatos y los movimientos populares.

[caption id="attachment_17979" align="alignright" width="300"]Viejos amigos. Viejos amigos…[/caption]

Ni siquiera el presidente Santos que, según él, lo persiguió por no convertirse en su títere. Por su cinismo, invoca la justicia cuando sus principales alfiles: Sabas-Pretelt, Luis Carlos Restrepo… se hallan en el exterior en el plan de evadirla.

[caption id="attachment_15522" align="alignleft" width="300"]Andrés Felipe Arias y Álvaro Uribe Vélez. Andrés Felipe Arias y Álvaro Uribe Vélez.[/caption]

Evasor de la justicia es Andrés Felipe Arias quien, además, carga el rótulo de prófugo. Cínico considerarse víctima si fue un gran victimario desde el Estado. Sucumbieron en sus componendas Yidis Medina, María del Pilar Hurtado… Y apenas tocamos la cabeza del iceberg. Sin embargo, injusto culpabilizarlo. Actuó con responsabilidad política. Sin cinismo quizás nunca hubiese sido alcalde, ni senador, ni gobernador, ni presidente. Tampoco habría permitido que sus alfiles violaran la ley, ni habría hecho de las chuzadas un estrategia de poder, ni habría utilizado tantas personas para alimentar se egolatría.

Sin cinismo, la política carece de sentido. Así opera Obama en el mundo y Maduro en Venezuela. ¿No se acuerdan del izquierdista Stalin o del derechista Hiltler o del demócrata Bush? Un político honesto sólo despierta conmiseración, deseo maternal de salvarlo. La política le exige moral de hiena. ‘Su cinismo es la forma de su honestidad’, según Cioran.

No insistan, no esperen comportamientos distintos de los políticos. Nada superior puede surgir de una actividad hecha de triquiñuelas, trampas e impudicias. Contra toda adversidad, sigamos construyendo otra cultura en donde la política esté disminuida, supeditada a los intereses humanos de los ciudadanos. Este es un imperativo histórico de las conciencias sensatas sobre la tierra.

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