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Blas Piña Salcedo de incipiente caricaturista a excelente cronista

Es un icono del periodismo en Colombia..

Por: Francisco Figueroa Turcios

Cuando yo estudiaba bachillerato en la Escuela Normal de Corozal, confieso que la sección de la Costa era mi preferida para leer en el Diario El Espectador para disfrutar de las crónicas del periodista Blas Piña Salcedo. El Espectador lo iba a leer donde mi vecino Cristino García. Nunca pasó por mi mente que Blas, oriundo de Sincelejo, Sucre, se convertiría más tarde en un icono del periodismo en Colombia, gracias a sus excelentes crónicas.

«Creo que las vocaciones nacen con el ser humano. Desde niño me atraían los Medios de Comunicación. Inicialmente la radio que era a lo que tenía acceso. Cuando andaba en los séis años yo creía que los locutores eran unos hombrecitos con potentes voces que estaban metidos en los tubitos que tenían las antenas, que parecían alambres de colgar ropa, en sus extremos ya que iban de una pared a otra.

En ese tiempo yo vivía en Corozal y un día mis padres me llevaron a la plaza para ver la llegada de una etapa de la vuelta a la Costa en bicicleta. Entonces supe que no eran hombrecitos con vocerrones en los tubos de las antenas, los que hablaban en la radio. Quedé fascinado al ver a un hombre que hablaba desde la escotilla de un tras móvil amarillo y que lo que decía salía en el radio de un espectador. Enseguida supe que ese que hablaba era Nadim Misserque Anaya, uno de los pioneros de la radio en Sucre. Su nombre lo guardaría para siempre. Fue el primer locutor que pude ver en vivo y en directo. Desde ese día tomaba los sócalos de los bombillos y simulaba estar transmitiendo emulando a los que escuchaba» revela Blas Piña sobre su pasión por los Medios de Comunicación.

La familia de Blas se radicó en Sincelejo y sus padres lo matricularon en el Colegio Antonio Lenis. Allí fue el presentador de todos los actos públicos, especialmente de las semanas culturales.

«Mi padre, el poeta Pedro Pablo Piña Estrada, me llevaba al radioteatro de radio Sincelejo desde el cual originan transmisiones que me deleitaban. Seguía latente el interés por la radio. Mi padre también, compraba diariamente EL ESPECTADOR, lo cual constituyó una inducción a mi interés por la prensa que para también era fascinante, sobre todo las historietas y las caricaturas, lo cual unido a mi vocación por el dibujo y la pintura me llevó a ser asistente de la Escuela de Bellas Artes de Cartagena, a dónde nos habíamos ido a vivir debido a que mi hermana, Olinda, terminó el bachillerato é iba a estudiar Derecho en la U. de Cartagena .

En Bellas Artes conocí a Jorge Escalante, Quintero, Cogollo, Olier y al profesor Pedro Ángel González. El director era el doctor Jaime Gómez O’Birne. Con Escalante hoy autor de la tira cómica «El Panti», aunque era mayor que yo establecí una gran amistad. Yo tenía 14 años de edad. Teníamos gran inclinación por la caricatura. Un día decidimos ir a proponer nuestros servicios de caricaturista a EL UNIVERSAL, cuyo director era, Domingo López Escauriaza.

Ante una petición del funcionario que nos atendió, Jorge Escalante, le hizo una caricatura que se constituyó en un examen de admisión que pasamos airosamente. Durante varios meses yo enviaba diariamente caricaturas que me pagaban a $ 5 pesos cada una. Debido a que nos regresamos a vivir a SIncelejo, mi hermana Olinda las cobraba semanalmente y cuando yo le pedía el dinero ya se lo había gastado en telas o en vestidos.Al poco tiempo Escalante inició la publicación de la tira cómica «El Panti’, que creo, se mantiene hasta hoy» señala Blas sobre su paso fugaz por la caricatura.

¿Cómo nació el cronista?

¿ Cómo fue la metamorfosis de Blas Piña Salcedo de pasar de la inclinación del mundo de la caricatura a ser cronista…?

» Una tarde, de visita en casa de los Painchault compañeros de estudios leí una crónica Juan Gossain sobre la trocha a Venezuela. El escrito me fascinó y me dije a mi mismo: » Si eso es periodismo, yo soy periodista. Yo se hacer una nota así». Cómo antecedentes tenía las cartas de amor que le escribía a una novia que tenía en San Marcos y que, hoy se, eran crónicas de mi vida. Estando en el Colegio, recuerdo que envié una caricatura del Tío Sam y Colombia a la sección » Cabildo Abierto» que publicaba una sub- sección intitulada » Amor es…»
En esta aparecía el Tío Sam entregándole dólares a una mujer que representaba a nuestro país y tenía en sus vestidos las leyendas: oro, petróleo, carbon’. El texto decía: «Amor es: ayudarla sin ningún compromiso». A los cinco días salió publicada. Imagínate la alegría cuando veo mi nombre en el texto: » Caricatura enviada por Blas Piña desde SIncelejo.
Cursando el noveno grado me vinculé a la radio, por vez primera, en la voz de Corozal. El popular Oscar » Happy» Vega, me invitó a unirme al programa «La Voz del Estudiante» que se transmitía los domingos y cuyo equipo estaba integrado, además, por Silvio Severiche, Lacides Paternina, Carlos García y Rubén Fernández del Valle.

Durante un año desfogué mi pasión en ese programa en el cual tratábamos temas generales. Posteriormente el primer reportaje para medio escrito se lo hice al entonces boxeador sincelejano Alfonso Marrugo para responder a una invitación que me hizo el locutor Jesús Antonio Rodríguez y un primo de este quienes pensaban publicar una revista. Entrevisté a Marrugo, quien había Sido mi compañero de estudios, en la cafetería de la CUC en Barranquilla cuando cursaba el primer semestre de Filología é Idiomas en la Universidad del Atlántico.

Pero ese reportaje no salió porque el proyecto de la revista nunca floreció. Estando en el tercer semestre de mi carrera se me abrió una puerta en Emisora Atlántico de Barranquilla. El compañero de estudios Carlos Fernández Urueta quien trabajaba como locutor de Radio Olímpica me presentó en Emisora Atlántico Espectacular y me recomendó. Trabajé como locutor-control en el turno de 12 de la noche a 6 de la mañana. A las 4 de la mañana entraba Mingo Martínez y a las 5 Gustavo Castillo con quienes me tocaba ejercer como control. Al terminar mis estudios regresé a Sincelejo con el sueño de la radio y de la prensa.

Fui vinculado como docente al colegio Antonio Lenis. La pasión por la locución y el periodismo seguís ferviente en mi corazón. La vocación y me llevó a gerenciar Radio Majagual en dónde además leía el noticiero que dirigían Orlando Álvarez y Orlando Benítez. Este noticiero se ubicó en primer lugar en el rating de sintonía local, al tiempo que le dimos estilo a la Emisora posicionado la también a nivel general.

Simultáneamente, después de enviar varias crónicas a EL ESPECTADOR, y de ser publicadas con gran despliegue fui nombrado corresponsal en el departamento de Sucre, cargo en el cual me desempeñé exitosamente. Entre los cubrimientos que hice se destacaron la tragedia de las corralejas, el drama de Margarita Chica Salas, que correspondía en la novela al personaje de Ángela Vicario, la joven que fue devuelta a su hogar porque el esposo no la encontró virgen la noche bodas.

Esta historia mereció los elogios de personajes como Eduardo Caballero Calderón, Argos y María Teresa Herran y me dio a conocer nacionalmente. Anteriormente había estado como enviado especial a San Andrés Islas en dónde adelanto una investigación que fue publicada en 10 entregas en el mismo periódico. En el año 79 viajé a la Habana en dónde logré hacerle una entrevista al padre de Ernesto » Che » Guevara, la cual no fue publicada porque el actual senador Germán Navas Talero quien me acompaño a la casa del señor Guevara, se quedó con los rollos con la promesa de revelarlos y enviarme las fotos. Todavía las estoy esperando. Claro, el rufián de la política colombiana le vio esa cara de bobo al pobre Blacho y se lo pasó por manteca.

Después estuve vinculado con el diario El Tiempo y con el Noticiero 24 Horas. Para este último cubrí la primera masacre de los paramilitares en Colombia, la de Mejor Esquina, Córdoba y la muerte de Gonzalo Rodríguez Gacha y su hijo en la finca » Tordecilla » de Tolú. La Tragedia de la corraleja de 1980 también fue cubierta exitosamente para Noticolor, dirigido por el hoy pastor Darío Silva.

Al periódico a El Heraldo me vincule de planta en el año 1990 y allí estuve encargado del reportaje de la Semana, el cual se publicaba todos los sábados, hasta cuándo se presentó un impase con Olga Emiliani por su trato altisonante a los periodistas.

RADIO. Cuando fue asesinado Carlos Lajud Catalán, Ventura Díaz me cedió el espacio que el tenía y se le dio forma al programa » El ABC de la opinión» , el cual fue transmitido durante tres años a las 10 de la mañana. De allí fui llamado como editorialista y cronista de El Informador de Santa Marta en el cual también ejercí como subdirector. Estando en Santa Marta, una tarde después de regresar de ver a mis hijos en Barranquilla, experimente el llamado de Dios en las oficinas de ese periódico. Fue una sed, un anhelo muy ferviente de buscar a Dios» Blas Piña reseña su exitosa carrera periodística.

Blas Piña, es sin duda un icono del periodismo en nuestro país y es licenciado en Filología é Idiomas, de la Universidad del Atlántico. Al graduarse trabajó tres años en el Colegio Antonio Lenis y renunció para ocupar la corresponsalía de y la gerencia de Radio Majagual. Posteriormente me vincule a la Universidad de Sucre como docente de técnicas de investigación. He trabajado como profesor de Lengua Castellana, inglés y metodología en diferentes instituciones oficiales y privadas. Tiene maestría en Educación (C) con el SUE Caribe.

Próxima entrega: el día en que Dios le habló a Blas Piña por vez primera. El regreso a SIncelejo. El llamado al ministerio.


Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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