Antes de la época de la Colonia, en 1627 la hacienda San Nicolás fue convertida en Barrancas de San Nicolás. El 7 de abril de 1813 adquirió la categoría de Villa-Ciudad.
Por Rafael Sarmiento Coley
Manuel Rodríguez Torices debió ser en su época uno de los colombianos más visionarios, porque tenía la doble condición de cartagenero nativo y Gobernador del Estado Libre de Cartagena, sinónimo de elitismo y regionalismo de aquellos tiempos, no en balde los invasores españoles la escogieron como ciudad-ancla para luego ir penetrando desafiando las entonces más bravías aguas del Río Grande de la Magdalena.
Pues bien. El señor Rodríguez Torices, por encima del orgullo sin piso de sus coterráneos, y guiado por su olfato futurista, visitó en varias ocasiones el entonces villorrio pujante de Barranquilla. Su empuje, su alegría, el meque de sus habitantes para medírsele a todo con fuerzas, con furia, con fe.

No lo pensó más. «Esta ciudad tiene las virtudes para ser la puerta de la entrada del progreso al país». Su pensar fue profético, y aunque casi todos sus asesores le respiraban en la nuca aconsejándole que ‘ni de vainas le suba los humos a los barranquilleros, porque entonces se creerán más que nosotros’.
El Gobernador escuchaba en silencio. Jamás volvió a hablar del tema. Lo guardó en su caletre para seguir madurando la idea.
Hasta cuando consideró el tiempo propicio para dar el ‘zarpazo’. Fue en la mañana del 7 de abril de 1813, cuando, justificando el progreso que mostraba la urbe, «Barranquilla queda a partir de hoy convertida en Villa». Ya quedaba como un recuerdo lejano su origen de Hacienda San Nicolás, a Barrancas de San Nicolás, hasta llegar a obtener su legítima y merecida partida de bautismo: Barranquilla, luego convertida también en la capital del nuevo Departamento del Atlántico.
Lo demás es historia reciente que es mucho más grata escucharla en las mejores voces caribeñas y orquestas de renombre como la Billo´s Caracas Boys, Los Melódicos; la barranquillera estrella mundial del pop Shakira Mebarak; el inmortal Joe Arroyo y Nelson Henriquez, quien fue uno de los mejores intérpretes de las inolvidables canciones que Esthercita Forero le dedicó a su ‘Vieja Barranquilla’.
La fiesta Costeña, con el Carnaval como epicentro
Pa’ Barranqquilla me voy
La Aleta del Tiburón

El Gran Malecón


Las 3 Perlas del Caribe Colombiano











