Lo que demuestra que el uribismo está en franca decadencia
Por Rafael Sarmiento Coley/Jairo Parada/BBC
En Colombia la indignación contra la reforma tributaria es por la insultante desigualdad cada día más creciente entre pobres y ricos. Estos cambios de ahora ahondaban esa brecha. Brutalidad del Uribismo.
El Gobierno y su fuerzas políticas que lo apoyaban, encabezado por el uribista Centro Democrático, a pesar de la sagacidad, audacia y talento para la maldad que han demostrado durante 25 años en el poder -en todos los estamentos del poder- se fueron de bruces en un acto de torpeza que demuestra que ya llegaron al nivel de la teoría de Peter. Ya no tienen más maldades en el cacumen. Ya deshicieron, masacraron, envilecieron al pobre pueblo de las clases media, media baja, y baja, e incrementaron de manera descomunal y humillante las billonarias fortunas en manos de pocos gamonales.
Ya hicieron lo grandes negociados en donde todos se volvieron archimillonarios con fortunas en paraísos fiscales, con vergonzantes estafas como los sobrecostos de Reficar, el desastre de Hidroituando, la tragedia de Luis Carlos Galán Sarmiento con la Ruta del Sol 3 y el puente de Chirijara; el negociado de los Uribe Moreno con zonas francas en sitios inadecuados, con el entierro de pobre a Adpostal para convertirlo en el privado 7/24 y la Nueva EPS, todos negocios muy en manos de gente del curibito uribista.
Lo que los llevó al fracaso fue el mal cálculo. Colombia nunca ha sido un pueblo decidido, firme, de huevas bien puestas -no como las de Carrasquilla y Duque- y en anteriores jornadas de protesta no hubo control para dejar infiltrar de manera masiva a camuflados del Esmad, el Ejército y Policía, que fueron quienes, en esencia, y comprobado hasta la saciedad, que estos despreciables malandrines de la fuerza pública eran quienes originaban los desmanes, los actos vandálicos, los saqueos, el lanzamiento de explosivos. Porque los protestantes de la sociedad no llevaban esas armas ni esos objetivos. Eso estuvo claro desde un comienzo. ¿A quiénes interesaba que hubiera muertos, caos, desmanes, destrucción de comercios, transporte e inmueble? Al uribismo para deslegitimar y satanizar la movilización ciudadana, y, así, obligar al títere Duque a sacar a la calle a dar plomo a la lata como cualquier Pinochet o Fujimori o Maduro. ¿Hay alguna diferencia)

Todas las tormentas se unieron
Lo que demuestra que ya las neuronas de Uribe están carcomidas por la maldad, y que, como todo dictador (aunque no lleve puesto ese vestido), ve con desesperación que no están dadas las circunstancias para transferir el Poder del Estado a su hijo mayor Tomás Uribe. Es todavía muy biche para semejante responsabilidad. Ese sería, no un error, sino una lamentable estupidez de un líder en franco declive.
Sí. Todas las tormentas juntaron en un momento atípico en medio de la más brutal pandemia y con cada día más numerosas sensatas que siempre se opusieron al discurso virulento, a la poralización. Las tempestades le cayeron juntas al uribismo. ¿Cómo zafarse de Hidroituango? ¿Cómo borrar el asunto oscuro de su época de director de Aerocivil?

El robo con los peajes, también son de Sarmiento Angulo



La BBC de Londres
«Si un pueblo sale a protestar en medio de una pandemia, es porque el gobierno es más peligroso que el virus».
Así rezaba una de las miles de pancartas que se vieron en las masivas protestas de este miércoles en las principales ciudades de Colombia y que se repitieron este jueves. El principal reclamo detrás de las movilizaciones es un documento de 110 páginas que el gobierno colombiano llamó Ley de Solidaridad Sostenible, pero que distintos expertos señalan es en realidad un rótulo para evitar llamarla por lo que es: una reforma tributaria con todos sus bemoles.
En este clima de protesta se agrega el creciente descontento interno por los efectos sociales que ha tenido la pandemia del covid-19 en el país, que se ha cobrado la vida de unas 72.000 personas y ha llevado al aumento en los niveles de desempleo y pobreza.
Sin embargo, la polémica propuesta de ley no es la única razón de las manifestaciones, en las que el miércoles se registraron varios ataques contra edificios de gobierno y el sistema de transporte y que obligaron a los gobiernos locales a declarar el toque de queda para evitar mayores desmanes en distintas localidades.
En este clima de protesta se agrega el creciente descontento interno por los efectos sociales que ha tenido la pandemia del covid-19 en el país, que se ha cobrado la vida de unas 72.000 personas y ha llevado al aumento en los niveles de desempleo y pobreza.

Duque no pudo: BBC
La propuesta de reforma de Iván Duque había desatado fuertes protestas en Colombia.
En un mensaje en vivo este domingo, el presidente de Colombia, Iván Duque, pidió al Congreso de su país que retire el polémico proyecto de reforma tributaria que había presentado su gobierno y que desató fuertes protestas.
«Le solicito al Congreso de la República el retiro del proyecto radicado por el Ministerio de Hacienda y tramitar de manera urgente un nuevo proyecto fruto de los consensos y así evitar incertidumbre financiera», dijo Duque.
«La reforma no es un capricho. Es una necesidad. Retirarla o no no era la discusión. La verdadera discusión es poder garantizar la continuidad de programas sociales», añadió.
La propuesta de reforma incluía un aumento de los impuestos sobre la renta y productos básicos. Las protestas contra la misma habían dejado hasta este domingo al menos seis muertos y cientos de heridos. Aunque algunas organizaciones sociales reportan más fallecidos.

El gobierno colombiano defendía la necesidad de la reforma tributaria a causa del enorme gasto que ha debido afrontar el país para sostener los programas sociales que se introdujeron durante la pandemia de covid-19.

Otro error de cálculo del uribismo. Trata de imponer sus políticas retrógradas desconociendo la voluntad de enormes masas de la población civil, cuando en todo el vecindario más de un poderoso político ha tenido que huir con la candela en el fundido. Y quien se salvó de esa debacle fue el chileno porque comprendió con exactitud lo que le venía piernas arriba y se salió por la máas fácil: “voy a peluquear por el copete, no por lo más bajo. Se reduce el número de Congresistas. Se rebajan salarios, bonificaciones, primas y demás a todo el personal de las entidades oficiales. Con todos esos recortes y otros de tipo cosmético para imagen de la presidencia, con todo ello, lograremos el dinero que nos permite hacer frente a la pandemia, quedar bien con la banca multilateral y tener recursos para el revolcón que hay que hacer en el sector médico-científico, en educción e inclusión”.
El desespero es tal, que los induce a cometer tonterías como esta












