Arte y CulturaCrónicasEntretenimientoEspecialesLocalesNacionales

«Vamos, Leydon, que ya ganaste». La historia detrás de este Premio Ernesto McCausland Sojo

Por Jorge Sarmiento Figueroa

Leydon Contreras sintió que su crónica sobre Joselito Carnaval era demasiado contestataria y transgresora como para ganar el Premio.

Su narración era un fiel reflejo del colectivo que le sirvió de eje conductor para abordar al personaje Joselito Carnaval, pero Leydon estaba tan inseguro y desconfiado de los cánones que no pensó que el jurado del Premio Promigas Ernesto McCausland Sojo a crónicas del Carnaval de Barranquilla le fuera siquiera a considerar entre los finalistas. Así que, a pesar de haberse tomado varias semanas en vivir e investigar la tradición que protagoniza el culminante martes de Carnaval, pensó en no ir a la ceremonia de premiación.

Sin embargo, unos días antes del evento, los organizadores anunciaron de manera pública los nominados, y su nombre estaba allí.

Ese día lo llamé: «Vamos, Leydon, que ya ganaste». No es que tuviera fe ciega, dotes de premonición o que supiera de antemano que ganaría, sino que por experiencia sé que el Premio Ernesto McCausland Sojo se ha esmerado desde sus inicios por cultivar la esencia del espíritu que lo colma, el maestro de cronistas que no se subió al pedestal de los escritorios ni cuando fue editor general en el diario El Heraldo, porque ocupó su pasión a buscar las historias en la calle, en los rescoldos, en los pueblos, en la piel de la vida, donde pudiera encontrar la comba al palo, el hombre que muerde al perro, lo que está más allá del miedo a la muerte, el canto a la vida, la noche del centurión, el dato que falta en la historia para entender mejor nuestra realidad y ayudarnos a redescubrir cada año el gozo libertario, mamagallista y de sabroso colorido que hay en cada gesto pícaro, contestatario y disruptivo que tiene el Carnaval de Barranquilla.

Si Ernesto McCausland no está, no quiere decir que su legado no esté y que su senda no siga siendo parte viva de nuestra cultura.

Por eso, a través de estos nueve años del Premio que lleva su nombre, de La Cháchara ha ganado nuestro director Rafael Sarmiento Coley, así como los cronistas Carlos Polo y Fabián Buelvas. Y por eso había que ir también esta vez a la premiación, conscientes de que crónicas como la de Leydon Contreras le miden el pulso a la ciudad y a su fiesta primordial, tanto como todos los trabajos que se esmeran por contar lo que cuentan del Carnaval de Barranquilla y que estaban allí participando. Contreras, por ejemplo, competía en su categoría con un grande de la crónica cultural como es Juan Rincón Vanegas. No había manera de sentirse perdedor.

Argumento del jurado Gilberto Marenco Better, sobre la crónica de Leydon Contreras.

Haber ido nos brindó el gozo de recordar a Ernesto McCausland Sojo, abrazar a su familia, recordar también a Andrés Salcedo González y su maravillosa voz de agua; nos permitió compartir la presencia de figuras del periodismo y la cultura como Julio Adán Hernández y su familia, también nos permitió conocer de cerca a los demás ganadores, como la joven Valeshka De la Hoz, talento que se abre camino, o al premio en Radio que fue para Geovany Montero Mercado, de Copesol Radio, emisora virtual de la Corporación de Periodistas y Locutores de Soledad. Capítulo aparte para el pequeño grande del periodismo cultural del Caribe colombiano, el maestro Fausto Pérez Villarreal, quien recibió este 2022 el Reconocimiento a la Vida y Obra.

Y, lo más importante, nos permitió al equipo de La Cháchara recibir la grata noticia de que nuestra fe por contar la vida de nuestra cultura sigue siendo reconocida y abrazada por las personas que como Leydon Contreras quieren contar historias con calidad chacharera, por las audiencias que buscan esa calidad y por las empresas y organizaciones que nos respaldan, aunque a veces nosotros mismos no concibamos el tamaño de esa fortuna. Como dijo el propio Fausto Pérez en su discurso de recibimiento: «La más grande de las fortunas posibles está en lo espiritual».

Crónica de Leydon Contreras, ganadora Premio Ernesto McCausland Sojo 2022:
Joselito carnaval: una zancada a la muerte

Volver a leer crónicas de La Cháchara ganadoras del Premio Ernesto McCausland Sojo:

Crónica de Rafael Sarmiento Coley, ganadora del Premio Ernesto McCausland Sojo 2019:
Al Festival de Orquestas por fin lo sacaron a la calle

Crónica de Fabián Buelvas, ganadora Premio Ernesto McCausland Sojo 2018:
La memoria del mago: los carnavales de Aníbal Velásquez

Crónica de Carlos Polo, ganadora Premio Ernesto McCausland Sojo 2017:
Un Carnaval con el disfraz de La Abandoná 

Sobre el autor

Practicante del periodismo desde niño, comunicador de profesión, artista por vocación. Email: jorgemariosarfi@gmail.com Móvil: 3185062634
Noticias relacionadas
ActualidadCrónicasDeportes

Iván René Valenciano y la batalla que no se juega en una cancha: el cáncer

ActualidadCrónicasDeportes

De Mario Thull a Mauro Silveira: una historia uruguaya en el arco del Junior

Arte y CulturaEstilo de VidaLiteraturaOpiniónReflexión

En tu amor encontré mi hogar, testimonio de una madre adoptiva

ActualidadCrónicasDeportes

La huella charrúa de la gloria: Julio Comesaña y Alfredo Arias, unidos por la historia de Junior

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *