Canuto Espejo compartió con estudiantes de comunicación social de la Corporación Universitaria de la Costa.
Por Chachareros
Gracias a la Universidad de la Costa (CUC), en desarrollo de un debate alrededor de la novela ‘La doble cara de Canuto Espejo’, los estudiantes del tercer semestre en comunicación social y medios digitales de la asignatura crónicas y reportajes que dirige la profesora Isabel Lerena, quedó en claro que el estudiantado de hoy no traga entero en materia de política.

Desde luego, el ameno encuentro giró en torno al nivel del periodismo actual y a la forma en que los medios tradicionales han logrado adaptarse, a medias, a las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.
Las mayores inquietudes de los universitarios son sobre la falta de profesionalismo de algunos reporteros, en especial de radio, que, al entrevistar a un candidato o a cualquier otro dirigente, primero lo insultan y luego lo interrogan, ante lo cual el interrogado se saca el clavo calificando a su interlocutor de ‘seudoperiodista’.
Apegarse a la verdad

Registro de los momento claves 
Diego ahumada igual que sus compañeros de tercer semestre de Comunicación Social piden su dedicatoria 
Adriana lista para leer a Canuto Espejo 
Valentina Brito lee su dedicatoria 
Maria Pera espera su libro autografiado 
Paula pilas con su libro de Canuto 
Valery lista para la foto 
Rafael Sarmiento escucha a la profesora de la asignatura Isabel Llerena
Este buen semillero de periodista tiene muy en claro que el arma que debe empuñar siempre quien se dedica a este oficio es la verdad, pues de lo contrario estaría falseando la realidad en perjuicio de la comunidad. Que, en `últimas, es ante la cual debe responder el periodista, más hoy, cuando la política se ha ido a lo más profundo del pozo de la corrupción, del engaño, de la mentira, de la falta de moral al proponer ‘primas especiales para los trabajadores’ cuando los mismos falsos proponentes fueron quienes las quitaron, tanto esos estímulos, como el pago de horas extras, dominicales, festivos y el robo de una mesa anual.
En cuanto al análisis académico, los estudiantes se interesaron en definir con mayor claridad los distintitos géneros del periodismo: la noticia, la crónica, el reportaje, la entrevista, la nota de opinión, el análisis, y el editorial.
En lo que sí coincidieron fue en que se deben delimitar los distintos géneros para prestar un mejor servicio al lector de los medios tradicionales, de la televisión, los portales digitales y demás sedes sociales.
Aunque no lo dijeron abiertamente, sí se declararon inconformes por el periodismo que se está haciendo en televisión, especialmente por parte de algunas reporteras que “se han convertido en perioganster, en sicarios morales”. Y, en verdad, eso le está haciendo mucho daño al periodismo, en especial, como pésimo ejemplo para las nuevas generaciones.
Menos mal que Isabel Llerena agarró la batuta para enfocarla hacia lo que fue el periodismo de antes. “Un periodismo de altura, de categoría. El ejemplo a la mano es La Cueva, que en su momento fue denominado por la prensa bogotana como el Grupo Barranquilla”.
En efecto, bajo la batuta del maestro Alfonso Fuenmayor, en este mítico lugar que por estos días abre sus puertas con El Carnaval de las Artes, empezaron a reunirse figuras como Álvaro Cepeda Samudio, Héctor Rojas Herazo, Manuel Zapata Olivella, el maestro Rafael Escalona, Juan B. Fernández Renowitzky, y no podría faltar, la gigante figura del Sabio Catalán, Ramón Vinyes. La mayoría de ellos fueron insuperables maestros de decenas de periodistas y escritores que luego brillaron –algunos de ellos lo siguen haciendo—con luz propia.











