7 de agosto, el día señalado. Posesión de Abelardo De La Espriella como nuevo presidente de Colombia. Todas las medidas están tomadas para el acto protocolario.
Por Wilber José Fábregas Molina

Bajo esa expresión o muletilla del sentir caleño, «Oís, no fregués», que significa asombro o sorpresa por la magnitud del acontecimiento que va a suceder en la ciudad de Cali, la Sultana del Valle, este 7 de agosto se posesiona como nuevo presidente de Colombia Abelardo Gabriel De La Espriella Otero para el período 2026-2030, asumiendo el cargo en medio de las más estrictas medidas de seguridad.
Es algo jamás visto en el país: por primera vez un primer mandatario asume el mando en una ciudad distinta de Bogotá.
«Cali es la luz de un nuevo cielo», dice la canción. Y así cantan sus autoridades, que están a la expectativa del renacer de una nación, como ocurre cada cuatro años con cada cambio de gobierno en Colombia.
Se siembran esperanzas en un nuevo presidente que busque soluciones a muchos desaciertos ocurridos durante el anterior gobierno. Ahora quedan bajo la lupa las promesas que hizo De La Espriella en campaña, quien asume la responsabilidad de todos los aspectos y acontecimientos de lo que será su propuesta de la Patria Milagro.
«Firme por la Patria», eslogan que enmarcó la campaña del nuevo presidente de los colombianos, será aplicado por el gobierno entrante y sus colaboradores, que tienen como innovación la descentralización gubernamental, dando prioridad a las regiones que, según el nuevo mandatario, han permanecido durante muchos años en el más completo olvido.
El gobierno que inicia
Al son del jilguero que canta y de las calles que se levantan, este 7 de agosto habrá un carnaval en Juanchito, como lo proclama el Grupo Niche en su tema Cali Pachanguero, de la inspiración de Jairo Varela.
Por ese motivo, todos los caminos conducen a la capital del Valle, con la esperanza puesta en lo que está por llegar.

Experiencias vividas
Cali, ciudad alegre, nos envuelve en nostalgias de hermosos recuerdos vividos durante nuestra labor profesional como comunicador, al ingresar al periódico Occidente por recomendación de Ketty Rosso, periodista barranquillera a quien conocí a través de Gloria Peña, la maestra coreógrafa. Ella me presentó al subdirector del medio caleño, Raúl Echavarría Barrientos, conocido como «Raulete». Raulete era un apasionado de los toros y escribía su columna en el diario.
En el medio impreso tuve la oportunidad de cubrir información general en Cali y en diferentes municipios del Valle del Cauca y del Cauca, entre ellos Santander de Quilichao. Cruzar los extensos cañaduzales fue para nosotros, periodistas provenientes del Caribe colombiano, una experiencia inolvidable.
También conocimos de cerca el llamado «Cali Viejo», donde aprendimos el significado de la expresión «suerte de caña», utilizada para referirse a cada lote delimitado de cultivo dentro de las haciendas o ingenios. La zafra, tan mencionada en canciones populares, corresponde al período de corte, recolección y transporte de la caña de azúcar.
El periódico Occidente quedaba en el centro de Cali, frente a la Plaza Caicedo. Allí tuve como compañero al destacado escritor Leopoldo Berdella De La Espriella, oriundo de Cereté.
Lugares tradicionales de Cali
Cali tiene una romántica luna. También pueden admirarse las callecitas de Siloé en una de esas noches inolvidables.
La ciudad será escenario de un momento histórico para Colombia.
Los visitantes podrán recorrer lugares emblemáticos como el Parque de la Caña, la Plaza Caicedo y la iglesia La Ermita, mientras viven una posesión presidencial sin precedentes.
Y, como dice la tradición popular, comprobarán que «las caleñas son como las flores», que «Cali es Cali, lo demás es loma» y que siempre habrá alguien dispuesto a decir: «Oiga, mire, vea… véngase a Cali para que vea».
Dichos caleños
- Fíjate, ve: fíjate y observa.
- Chuspa: bolsa de papel o plástico.
- Patojito: nombre que se le da al cloro.
- Borondo: salir a dar una vuelta.
- Mecato: golosinas, dulces o pasabocas.
- Sal pa’ pintura: algo que ya está listo.
- Azararse: asustarse o afanarse.
- Manga: el mando.
- Cosedora: grapadora.











