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Transmetro, un reto duro para Ricardo Restrepo

Aunque se trata de uno de los jóvenes profesionales costeños mejor calificados para ese cargo, no será fácil su tarea. 

 Por Chachareros

Ricardo Restrepo viene de consagrarse como uno de los mejores directores que ha tenido el Área Metropolitana de Barranquilla (AMB), en toda su historia.

[caption id="attachment_32836" align="alignright" width="399"]2 Area-metropolitana Ricardo Restrepo, gerente del AMB, Oswaldo Bermúdes, subdirectgor de planeación de AMB, y los periodistas de la Cháchara Andrés Salcedo González y Rafael Sarmiento Coley.[/caption]

Por esas paradojas, lo único que le faltó fue haber pisado el acelerador para lograr la chatarrización de 1.113 buses que son unas verdaderas chatarras rodantes, que  causan vergüenza y lástima verlos que a duras penas pueden rodar por esas calles de Dios, por donde, en forma paralela, ruedan los modernos buses padrones de Transmetro, los busetones y los articulados.

Algunos expertos consideran que la salida de circulación de esos buses ruinosos es una mezquindad de un reducido sector de transportadores tercos y ruines que se aferran a sacarle el último centavo a unos vehículos que han explotado más de la cuenta.

A esos transportadores les importa un pepino que el pasajero viaje sentado en unos alambres de lo que antes fueron silletería abollonada. El pobre pasajero se baja con el pantalón roto. Medio trasero le ha quedado enganchado en el esqueleto de alambres de las mal llamadas “sillas reclinomáticas”.

El lastre de una administración medicre

[caption id="attachment_32837" align="alignleft" width="259"]3 bus articulado Por poco se tiran a Transmetro, debido a una mediocre gestión de más de dos años.[/caption]

Y deberá enfrentar el lastre de una administración mediocre, negligente, inepta, a cargo de un pobre muchacho colocado allí por caprichos de un Senador costeño-cachaco que no sabía – nunca lo supo- para qué quería ese importante puesto.

Le hizo un tremendo daño a Barranquilla, que sin duda se lo cobrará con una ostensible disminución de los votos en próximos debates para Congreso. Es lo menos que puede hacer el votante de Barranquilla con un parlamentario que la ciudad siente ajeno, que no hace nada por la región. Porque en Bogotá le dicen el ‘nido de gallina’: ‘flores’ y paja.

Corregir el desgreño

 El Sistema de Transporte Público Urbano de Barranquilla, desde cuando se inauguró en 2010, fue recibido como una redención por los ciudadanos que no tienen carro particular. Son los ciudadanos de a pie, que se trasladan en bus para las distancias largas.

[caption id="attachment_32834" align="alignright" width="700"]4richar A pesar de la difícil situación en que encuentra la empresa, a Ricardo Restrepo no le quedará difícil enderezarle el rumbo, gracias al envidiable conocimiento que tiene sobre estos temas.[/caption]

El primer gerente de Transmetro, Álvaro Osorio Carbonell, puso a rodar la empresa con eficiencia y prontitud. Había organización, operatividad, rapidez en la solución de los problemas, en medio de las incalculables dificultades que supone poner a andar una empresa de semejantes magnitudes. Osorio Carbonell lo pudo. Claro, rodeado de un brillante equipo de colaboradores.

Por el asunto politiquero del intrigante senador que no es de aquí ni es de allá, se nombró a un pobre muchacho que, en realidad, no pudo con el puesto.

Transmetro comenzó a mostrar graves fallas. El cronograma de mantenimiento milimétrico que exigen esos buses para un sistema de transporte continuo es muy completo. Hay que trabajar 18 horas al día. Hay que ensuciarse las manos de grasa para probar si las puertas corredizas están bien engrasadas para que no se cuelen los pelafustanes.

El mantenimiento de la flota se hizo tardío. Cada día era mayor la pérdida por la salida de ruta de un número más de los vehículos de Transmetro. Al revés. Mientras los busetones y los articulados de Transmetro permanecían en los galpones de mantenimiento, la ciudad se llenaba de nuevas rutas de busetas y buses viejos, latas rodantes quemando acpm a tutiplén, la ciudad cada vez se llenó de monóxido de carbono, de polución, de lluvia ácida, por culpa de unos transportadores indolentes y desagradecidos con una ciudad que les dio la riqueza que hoy mantienen en los bancos.

Con la llegada de Ricardo Restrepo a Transmetro es casi un hecho que la empresa se consolidará como tal. Deberá fortalecer su operación. Crecer. Y con todos sus buses con más frecuencia.

Oswaldo Bermúdez, subdirectgor de Planeación de la AMB siempre se mostró partidario de acelerar la chatarrización para darle vida plena a Transmetro. En el mismo sentido se expresó anoche el experto en transporte público y alto ejecutivo de la Cámara de Comercio de Barranquilla, Jorge Bermúdez.

Todas las personas consultadas coincidieron en que por fin se pondrá punto final al peloteo que había entre Transmetro y el Área Metropolitana.

Hace algún tiempo el saliente gerente de Transmetro dijo que no había podido ingresar seis busetones porque Área Metropolitana de Barranquilla (AMB), la autoridad del transporte local “ha impuesto nuevas reglas en el proceso de desvinculación de los buses irregulares”, que deben salir para darle paso a los del sistema.

Buses viejos, ¡pa’fuera!

Los seis vehículos estuvieron varios meses parqueados en el Portal de Soledad a la espera de sus tarjetas de operación. “Transmetro tiene diferencias con el Área Metropolitana en el manejo de la reestructuración de las rutas del transporte público tradicional, en la reducción de los cupos máximos de buses permitidos a estas empresas y en el control efectivo del paralelismo”, aseguró Transmetro en comunicado de prensa. Los seis busetones que demoraron su ingreso le pertenecen a Metrocaribe.

AMB respondió, también mediante comunicado, que no ha puesto trabas al proceso de integración de los buses de Transmetro, que se necesita que el operador Metrocaribe cumpla con los requisitos legales y que para el ingreso de los seis busetones deben salir de circulación 11 buses del sistema colectivo. “Sólo tenemos petición de chatarrización de cuatro vehículos”, dijo en su momento Ricardo Restrepo, gerente del AMB.

Los dueños de los buses regulares son los accionistas de los dos operadores de Transmetro. Son ellos quienes deben proponer los buses a chatarrizar.

Hoy ruedan 227 de los 284 vehículos proyectados por Transmetro en su primera etapa. La empresa aseguró que una vez tenga los seis busetones rodando determinará si abrirá más alimentadores o los utilizará para reforzar las actuales rutas. Mientras, siguen las quejas de los usuarios por las demoras, producto de la falta de vehículos.

Para cuando hayan ingresado los 92 articulados, 85 padrones y 107 busetones de Transmetro deberán haber salido 1.113 buses del sistema tradicional, entre los modelos 88 y 2000.

Por cada articulado deben salir siete vehículos; por cada padrón, tres, y por cada busetón, dos.

Hasta ahora el número de buses desvinculados supera los mil, informó Área Metropolitana.

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