El 13 de junio de 1968 sufrió un accidente de trabajo donde perdió la pierna izquierda que lo marginó de los diamantes como pelotero activo.
Por Francisco Figueroa Turcios
Teófilo Gutiérrez Blanco fue una de las grandes figuras de los seleccionados de béisbol del Atlántico. Luego de eso se ha dedicado a transmitir sus conocimientos a nuevas generaciones de la pelota caliente en Barranquilla y en el departamento del Atlántico, a pesar de haber perdido en un accidente la pierna izquierda.
Superarse ante las adversidades y seguir trabajando con entrega y pasión absoluta hacia el deporte que practicó, y en el que se destacó, fueron los elementos que tuvo en cuenta la Junta Directiva de Acord Atlántico para premiar al expelotero Teófilo Gutiérrez (homónimo de los futbolistas) la distinción ‘Ejemplo a Seguir’, la cual será entregada en la Ceremonia del Deportista del Año el próximo jueves 22 de diciembre.
El deporte del Atlántico en su historia ha tenido tres Teófilo Gutiérrez: Teófilo Guitérrez Blanco (beisbolista), Teófilo Gutiérrez Castro (futbolista-portero) y Teófilo Gutiérrez Roncancio (futbolísta-delantero).
«En buena hora los periodistas deportivos se acordaron de Teófilo Gutiérrez Blanco, para hacerme un homenaje en vida. Después de muerto, el homenaje no sirve para nada: ni lo veo, ni lo siento. Este es un reconocimiento por lo que le he servido y le continúo siendo útil al béisbol», atinó a expresar Teófilo Gutiérrez, quien no ocultaba la emoción por la distinción ‘Ejemplo a seguir’.
Teófilo Gutierrez Blanco nació en Barranquilla en el barrio San Francisco, el 10 agosto de 1939, es decir que cumplió 77 años.
Sus participaciones en los Campeonatos Nacionales de Béisbol se inició en 1958 en Santa Marta, 196o en Cartagena, 1963 en Barranquilla, 1964 en Medellín, 1966 en Barrancabermeja y Barranquilla, y finalmente en 1967 en Cartagena.
Fue campeón con Atlántico en tres Campeonatos: Nacionales: Medellín (1964), Barrancabermeja (1966) y Barranquilla (1966).
Héroe en muchas jornadas peloteriles, Teófilo Gutiérrez fue para el Atlántico el baluarte que hizo posible la conquista del primer título en Campeonatos Nacionales, como lo fue en Medellín 1964, la novena atlanticense estaba dirigida por el venezolano, Antonio ‘Camello’ Bríñez.
«La pasión por el béisbol me nació por mi tío José Benavides Hernández, era el cuarto bate del equipo Crespo. Una día llegó de jugar y traía el uniforme todo envuelto. Lo puso en una silla en el patio. Yo tomé la camiseta que tenía el número 20 y me la puse. Ese día me prometí que sería pelotero como mi tío.. Y además prometí que siempre llevaría el número 20», recuerda Teófilo Gutierrez.
Día fatídico…
Teófilo Gutiérrez Blanco comenzó a jugar en la primera categoría en el béisbol del Atlántico en 1958. Siempre jugó con la novena Termarit.
Jamás pasó por la mente de Teófilo que el jueves 13 de junio 1968 jugaría el último partido de su vida: Termarit derrotó a Celanese 11-1.
Teo en la noche del jueves 13 de junio cayó vencido por una máquina (un tractor del Terminal se volcó sobre el gran pelotero), ocho horas después que consumiera el último turno al bate frente al pitcher José Manjarrés, cuando produjo un larguisimo batazo con trazas de jonrón, pero que el fildeador Segundo Contreras en forma magistral evitó que la pelota superara la valla.
En esa fecha fatídica sufrió un accidente de trabajo, por lo que le amputaron la pierna izquerda.
Su mejor año como pelotero fue 1961, en el torneo de la primera categoría del Atlántico, le deparó el mejor promedio de bateo con 340 puntos, 4 jonrones, 8 dobletes y 19 carreras impulsadas.
En su última temporada en 1968, Teófilo, conectó 11 hits en 62 turnos al bate para un promedio de 117; conectó 3 dobles, 1 triple y 2 jonrones.Anotó 13 carreras y empujó 7, recibió 3 bases por bolas y se ponchó 7 veces y se robó 7 bases. Como jardinero izquierdo hizo 34 outs y 2 asistencias.
«Regresé al béisbol porque lo llevo en la sangre y considero que podía servirle al deporte de toda mi vida. Cuando hay deseo de servir a una causa que ha sido parte de la vida de uno y que por un golpe de la fatalidad nos vemos obligados a alejarnos de ella, no hay obstáculo que lo detenga para regresar y continuar sirviéndole de alguna forma», confiesa Teófilo Gutiérrez.
Sobre el fatídico jueves 13 de junio, Teófilo, tiene su lectura sobre esa fecha.
«El tiempo no me ha borrado ese fatídico 13 de junio de 1.968.Gracia a Dios no me acorbardé y tuve que resignarme con la suerte. Pensé que tenía que sopreponerme porque todavía me quedaba una pierna y por lo tanto podía continuar ser útil a la familia del béisbol», reconoce Teófilo.
Querer es poder, y ahí está Teófilo Gutiérrez Blanco enseñándole a las nuevos prospecto del béisbol los secretos de este deporte, al que le ha entregado parte de su vida y sólo la muerte lo separará de él.

















ORGULLOSO DE SER SU VECINO Y DE CONOCER A SU SIMPÁTICA FAMILIA