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‘Te olvidé’ en manos de un hacker

Gracias a fieles seguidores de este portal por habernos advertido sobre alteraciones de algún necio en el texto de esta crónica. Felicitaciones a Carnaval, S.A., Fundación Tecnoglas; Águila y Finsocial.

Por Rafael Sarmiento Coley

Por Rafael Sarmiento Coley

De no haber sido por esta funesta pandemia Covid-19, Antonio María Peñaloza estaría de nuevo en el olvido en este Carnaval de  Barranquilla 2021, atípico porque, con Ley Seca y Toque de Queda, ¿cómo hacer la rumba?, pero el inmortal músico plateño, hasta desde la tumba, se hizo sentir este año gracias a que su tema, ‘Te olvidé’ fue colocado en el escenario virtual, interpretado por 12 cotizados intérpretes, en un maravilloso espectáculo que contó con la producción de José Gaviria y la dirección artística y arreglos del samario Milton Salcedo Cuao, hijo del legendario músico corozalero Wiliam Salcedo, quien junto con su hermano Pedro hicieron historia al grabar ‘La pollera colorá’.

Es que, en cada Carnaval, desde 1954 cuando ‘Te olvidé’ hizo presencia en las tradicionales fiestas barranquilleras, mandó al ‘olvido’ al tema que predominaba desde la rumba del año anterior, ‘A lo oscuro’, un merengue cibaeño del dominicano Ángel Viloria. Así fue cómo desde entonces el ‘Te olvidé’ de Peñaloza se convirtió en el himno del Carnaval de Barranquilla por siempre. Lo malo de eso era que el tema, su sabrosura y simbolismo por lo general dejaba por allá ‘olvidado’ a su autor.

En este Carnaval 2021—que solo se podrá disfrutar en casa y a palo seco–, doce artistas colombianos unieron sus voces para homenajear al Carnaval de Barranquilla, mediante una nueva versión de ‘Te olvidé’, considerado el himno de la fiesta cultural más grande de Colombia.

Los 12 apóstoles musicales que intervienen en este maravilloso formato musical que se emitió en vivo y ahora se puede bajar de Youtube, son: Adriana Lucía, Andrés Cepeda, Carlos Vives, Chabuco, Checo Acosta, Fonseca, Juan Piña, Maía, Giselle Lacouture, Gusi, Pipe Peláez y Miltón Salcedo, grabaron el clásico tema bajo la producción general de José Gaviria, en honor a Barranquilla y su Carnaval.

El espectacular homenaje virtual no deja la menor duda de que es un merecido tributo a Antonio María Peñaloza (quien hizo todos los arreglos musicales, impuso el tema contra la voluntad del empresario discográfico, el cartagenero José María ‘Curro’ Curro, “competencia” de Discos Fuentes de propiedad de su hermano Antonio ‘Don Toño’ Fuentes, escogió el cantante que debía interpretarlo –Alberto Fernández, de Atanquez, Cesar, quien más tarde se haría archifamoso al convertirse en la voz principal de Bovea y sus Vallenatos—, y corrigió y adaptó a la maqueta musical que ya tenía montada un poema del periodista hípico español Mariano San Ildefonso).

Lo interesante de esta versión para el Carnaval 2021 es el mejor ejemplo de que la música no tiene competencia a la hora de unir pueblos, ciudades, regiones y nacionales. Los doce vocalistas son oriundos de todas las regiones de Colombia y, en particular, del Caribe, como tenía que ser, dado el portentoso yacimiento musical que hay por estas tierras. Inclusive, hay un reconocido artista venezolano en la lista, Felipe Renán Peláez Rodríguez, mejor conocido como Pipe Peláez, nacido en Maracaibo, Venezuela, el 7 de febrero de 1976, en una familia originaria de La Guajira colombiana.

Y Pipe Peláez, quien ostenta orgulloso la doble nacionalidad colombo-venezolana, estará al nivel de quienes en verdad son las más reconocidas voces de Colombia a nivel internacional. Solo faltó que metieran a Shakira. No cabe la menor duda de que el empresario Christian Daes (CEO del portentoso Grupo Industrial Tecnoglass, uno de los principales patrocinadores de esta producción virtual del Carnaval de Barranquilla 2021, hizo hasta lo imposible por traer a su amiga que sigue siendo la estrella pop mundial.

Estas maravillosas voces rinden a su manera, y con su indiscutible talento, un homenaje a la Fiesta más grande de Colombia. El recaudo de las reproducciones virtuales del tema se destinará a los hacedores del Carnaval. Esa fabulosa versión de ‘Te olvidé’ se estrenó este viernes, acompañada de un video que deja ver a los artistas interpretando con mucho sabor y sentimiento esta joya musical de los barranquilleros.

La producción fue posible gracias Carnaval de Barranquilla, Grupo Tecnoglass, Aguila y Finsocial.

Es una manera oportuna, fresca y novedosa de usar las nuevas tecnologías para no dejar morir una tradición centenaria como lo es el Carnaval de Barranquilla. Así, la esencia de estas populares fiestas del Caribe colombiano se puede ver en todos los rincones de Colombia y el mundo en las plataformas musicales Spotify, Deezer, iTunes, Tidal y YouTube y el recaudo de las reproducciones se destinará a los hacedores del Carnaval, a través del programa ‘Adopte la Tradición’, que promueve el mejoramiento de vivienda a las personas que le dan vida al Carnaval de Barranquilla.

Peñaloza el gitano

Antonio María Peñaloza nació el 25 de diciembre de 1916 en Plato, Magdalena, y falleció en Barranquilla en julio de 2005, sin poder cumplir su sueño: “moriré de viejo a los 100 años, porque tampoco quiero competir con Matusalén, porque como dice Escalona, ‘claro, él (Matusalén), no tenía mujer, ni quien lo hiciera sufrir”.

Multi-instrumentista, compositor, director, arreglista y primera trompeta de las principales orquestas de la época de oro de estas agrupaciones en Colombia, Antonio María Peñaloza es un ícono de la música colombiana. Estuvo casado tres veces. Con la primera, Lucina, tuvo sus hijos Tony y Lucy. En segundas nupcias fue con una brillante bailarina de ballet con quien tuvo una hija que es casada con un conde italiano, por lo tanto es una condesaa. Y la tercera compañera fue Gabriela, con quien no le fue muy bien y le compuso el disco ‘Adiós Fulana’.

Muy joven, ya con la decisión firme y fuerte de ser músico, se traslada a Barranquilla, en donde encuentra el ambiente, los sonidos, la gastronomía, la fonética y la esencia de la gente Caribe y las que provienen de los pueblos ribereños de los ríos (principalmente el Magdalena y sus mejores afluentes como el Nechí, que desemboca en el Cauca; el Caribona, que desemboca en uno de los brazos de Loba).

Además de los pueblos que se levantan en el medio bajo y tramos finales de la principal arteria fluvial del país, hay un montón de ‘criaderos’ de todas las músicas heredas de todas las tribus aborígenes, la sangre africana traída como esclava y la europea, en especial la española, que hizo las veces de despiadado verdugo. Entre tantos de esos ‘criaderos’ se pueden referenciar las ciénagas Zapatosa en cuyas riberas están pueblos de ancestros musicales con la fusión trietnica indígena-afro-europea Chimichagua, Curumaní, Tamalameque y El Banco; La Raya, La Sierpe, La Mojana, San Marcos, Ayapel, La Villa de San Benito, Ciénaga de Oro, Ciénaga Grande, Zárate y Zapayán en cuyas orillas queda el pequeño pueblo Piedras de Moler, cuna de ese otro legendario músico colombiano, Abel Antonio Villa.

Muy pronto Peñaloza termina metido de cabeza en la escuela de música de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico. Con apenas 18 años, se quiere tragar el mundo en un vaso de agua. Se convierte en ratón de conservatorio, estudiando hasta 15 horas diarias. Esa disciplina lo convirtió en muy pocos años, al lado de maestros respetables como Guten Renz y Pedro Biava, en un multi-instrumentista.

Versión con unos arreglos impecables, con un fraseo estupendo en el cual Juventino Ojito introduce innovaciones de sonidos de otras canciones hits de Peñaloza y fraseos de ‘El Fantamas’ con fraseos de ‘Adiós fulana’, ‘Fidelina’ y otras.

“Oye bien esto que te voy a contar: Peñaloza te tocaba: además de ser un fabuloso trompeta, de hecho, siempre fue la primera trompeta de su orquesta – y el solo de trompeta en ‘Te olvidé’ es de él–, bugle, percusión, tuba, bombardino, corno, piano, clarinete, saxofón. Era transcriptor, compositor, arreglista y productor. ¿Quieres más?”, dice Juventino Ojito, un admirador de Peñaloza desde niño. Porque da la casualidad de que el papá de Juventino fue el célebre director de orquesta Julio Ojito, autor de las canciones decidas a casi todos los pueblos del Atlántico, más el éxito del ‘Conejo Cotilino’

Juventino Ojito y su Son Mocaná, con anterioridad a este trabajo de ahora de las 12 voces y bajo la producción de José Gaviria, realizó una extraordinaria puesta en escena de ‘Te olvidé’, con la voz central de Edwin Gómez, mejor conocido como ‘El Fantasma’ por su capacidad de sacar de apuros a un famoso cantante que se quedaba sin voz. Y no había problema. El cantante estrella hacía la fonomímica sin que el público se diera cuenta. Por igual ayudaba así en las grabaciones. Una brillante producción del propio Juventino, quien es, como Peñalosa, compositor, arreglista, productor y ejecutante de varios instrumentos de viento.

La verdadera historia de ‘Te olvidé’

El recientemente fallecido catedrático, escritor y periodista, pero, sobre todo, musicólogo, Rafael Bassi Labarrera, en uno de sus últimos magníficos trabajos afirmó en forma categórica: “Peñaloza será eternamente recordado en cada Carnaval de Barranquilla ya que su composición ‘Te olvidé’ se convirtió en el himno de esta magna fiesta. Hay que señalar que dicho tema fue menospreciado inicialmente por varias casas disqueras”, hasta el punto de que José María ‘Curro’ Fuentes– cuyo sobrenombre se debe a que era el hermano menor de Antonio Fuentes, fundador-director eterno de Discos Fuentes–, se resistía a grabarla por considerarla muy larga.

Una genialidad de Peñaloza en este tema musical –‘Adiós Fulana’–donde mezcla diversos sonidos y en el fraseo incluye a sus hijos Tony, Lucy, a Graciela, madre de dos de sus hijos, de quien se separó a causó una ingratitud

Cuando Discos Fuentes mandaba la parada en la discografía de la Costa Caribe y buena parte del país, su hermanito menor le montó tolda aparte con Discos Curro. A la larga fue un truco genial del talentoso Toño Fuentes, para neutralizar la fuetera que le estaba dando en la región caribeña el sello Tropical de Emilio Fortou, que se ganó la lotería firmando para su discográfica al ‘mago del acordeón’ Aníbal Velásquez.

Fue un certero cabezazo de Toño Fuentes, a pesar de que su terco hermano Curro, según archivos periodísticos, se opuso hasta el último momento a la grabación del tema que, por esos vericuetos de la fortuna, sacó de la quiebra a José María Fuentes, porque ‘Te olvidé’ salió prensado como un cañonazo en disco para unas fiestas novembrinas en Cartagena y se impuso en el Carnaval de 1954 al lado del merengue dominicano ‘A lo oscuro’, de Ángel Viloria. Desde aquel Carnaval de 1954 Te olvidé se mantiene vigente en la gran fiesta currambera.

Pero leamos el cuento como se lo contó el Maestro Peñaloza a Pepe Enciso para el documental titulado ‘Peñaloza, para que nadie… te olvide’.

‘Fidelina’, otro de los temas inmortales del maestro Antonio María Peñaloza.

“Un día en Bogotá me encontré con ese muchacho Curro Fuentes y me dijo que quería que yo le hiciera los arreglos de una música de José Barros. ¿Cuánto me cobra?, me preguntó Fuentes. Acordamos mil, o quinientos pesos, no recuerdo bien. Yo le hice cinco melodías y entonces él me contó que estaba un poco fallo de plata. Me dijo: ‘Oye, Peñaloza, ¿tú de casualidad no tienes por ahí un numerito tuyo?’ Yo le dije que sí. Cogí el tambor y le presenté el tema. Me dijo ‘Hombe, Peñaloza, eso no va. Eso es más largo que el himno nacional, eso no se lo aprende nadie’. ‘Bueno, no va, no va’, respondí. Como a la semana regresó al apartamento donde yo vivía y me preguntó si tenía otra cosa que no fuera ‘Te olvidé’.

“Le dije que eso era lo que había. Después añadió: ‘Lo que pasa Peñalosa es que tú eres muy fregao. Contigo no se puede. Si no tienes algo más entonces graba esa porquería’, fueron sus palabras finales. Al tiempo conozco a un señor español que era poeta, se llamaba Mariano San Ildefonso, y me dijo: ‘Maestro, yo por ahí tengo unas letricas’. Leí algunas de sus cosas, versitos, cositas así corticas y más bien ‘flojongas’, en pocas palabras, Ildefonso no era buen poeta porque yo le percibí muchos errores, pero había una cosa que me gustaba, aquel verso revelado me mostraba el anverso y el reverso de la vida, me gustó esa frase de ‘yo te amé con gran delirio de pasión desenfrenada, te reías del martirio de mi pobre corazón».

Manos a la obra

‘Te olvidé’ fue grabado por un combo que dirigía el mismo Peñaloza, quien hizo ese inolvidable solo de trompetas que identifica la versión original. El cantante de este clásico de la música popular fue Alberto Fernández, y contó con el respaldo rítmico del trío panameño de jazz Set Rose Cerros, y en la segunda trompeta el cucuteño Jorge Jiménez, más conocido como ‘Cantabonito’ por la belleza de su toque. Esa grabación fue realizada para el sello del cartagenero José María Curro Fuentes, quien se había desplazado a Bogotá, en 1953, buscando material de grabación para su pequeña industria fonográfica. En esas vueltas se encontró con Peñaloza y lo contrató para que le hiciera unos arreglos.

Dentro del anecdotario de ‘Te olvidé’ se conoce que el cantante señalado de antemano para hacer la grabación era Luis Alberto Cortés Bonnet cuyo nombre artístico es Tito Cortés (nacido en Tumaco, Nariño1929 y fallecido en Cali en 1998), pero por cosas de la vida, ese día el íconoco tumaqueño de voz aguardientosa de burro viejo, amaneció volando sin poder aterrizar, producto de una prolongada parranda la noche anterior. El sustituto fue entonces el cantante vallenato Alberto Fernández, quien años más tarde alcanzaría renombre nacional e internacional como primera voz del famoso trío Bovea y sus Vallenatos. El mismo Fernández nos recuerda algunos detalles de esa histórica grabación:

“En esa placa no hay timbaletas ni timbales, para que lo sepan. Lo que se oye son dos tumbadoras, ‘hembra’ y ‘macho’. La tumbadora ‘hembra’ tenía más volumen que la tumbadora ‘macho’ y mucha más profundidad en el sonido, como decimos nosotros, y es porque está tocada con las yemas de los dedos. Por eso ese sonido tan pastoso, tan bonito, cuando los músicos entran al inicio de la canción. Y se tocó así, con los dedos, porque Peñaloza era enemigo del palitroqueo, del uso de los palos y de esas cuestiones.

“El maestro marcaba el ritmo tocándolo en cualquier superficie de madera y los muchachos lo copiaban inmediatamente, él era un músico de oído. Recuerdo una vez que nos íbamos a presentar en el mismo escenario que Celia Cruz, quien visitaba por primera vez Bogotá acompañada por la orquesta de don Américo y sus Caribes, quizá una de las mejores orquestas que ha habido en Colombia. Antes de esa presentación, Peñaloza, pensando lucirse, les dijo a los trompetistas que se aprendieran el tema ‘Te olvidé’. Me dijo, ‘Fernández, apréndete esta canción, ve cantándola por estrofas’. Le dije que claro, pero que para grabarla la tenía que saber completa. Yo digo que las canciones de antes son más alegres que las de ahora porque se grababa música y letra de un solo”.

Alberto Fernández, ahijado del papá de Rafael Escalona y compañero de habitación y de estudios del célebre autor de ‘La Casa en el aire’, siempre dijo que “en cambio, hoy las cosas se graban por sesiones, primero canto yo, luego se meten las trompetas, después el saxofón, después una que otra ‘carajadita’ por ahí, seguido viene el clarinete… así se hace todo hoy, mientras que ‘Te olvidé’ lo grabamos en un solo micrófono, y mire todos los instrumentos que están ahí presentes. El único que tenía un micrófono aparte era la percusión, el resto fue grabado con un solo micrófono, incluso mi voz. Para el solo de trompeta, Peñaloza mandó al resto de músicos a que le bajaran al sonido para darle relevancia a la trompeta cuando iba a hacer ese solo”.

Un personaje cascarrabia

Antonio María Peñaloza fue un personaje polémico, de carácter recio, severo y exigente profesionalmente, una persona que por su carácter no podía pasar desapercibido, como afirma Mirta Buelvas, socióloga e investigadora del carnaval. Algunos lo apreciaban, otros le temían por sus juicios musicales implacables. En lo que sí se equivocan sus detractores es en menospreciar su genialidad musical. Allí yerran los necios que descalificaban a Peñaloza e ignoraban su valor sin conocer su formación musical. Era un formador de talentos al que recuerdan con cariño los músicos que tuvieron la oportunidad de contar con su tutoría, como era el caso del gran cantante Nelson Pinedo: 

“Recuerdo que en un carnaval hicimos un par de presentaciones en el Country Club y en el Club Barranquilla. Acabó el carnaval y nos quedamos varados, ustedes saben cómo es el cuento aquí. Al tiro aparece un señor alemán llamado Juan Danielson, quien vino de Bogotá buscando a Peñaloza porque se lo quería llevar a lo que según él sería el mejor bar bogotano, el sitio se llamaba La Casbah, y deseaba tener al maestro para su lanzamiento. Peñaloza quedó encantado con la propuesta y le sugirió al alemán que para poder viajar tenía que ser acompañado por su bajista, un baterista y un cantante, ese sería yo. Entonces el alemán le propuso llevar al bajista y al baterista, ya que él disponía de varios cantantes en Bogotá, entre ellos un francés, un ruso y una chica argentina. De ahí nace esa anécdota hermosa que tengo con Peñaloza y que se la he contado a periodistas en el mundo entero, ya que él, sin pelos en la lengua, le dijo al alemán: ‘Si no va el carajito este –refiriéndose a mí–, yo no subo hasta allá’. Eso fue Peñoloza conmigo, además de su genio, cómo no estar agradecido con él infinitamente por su amistad. Peñaloza me hacía cantar en inglés, francés, italiano y portugués”.

Del mismo modo complacido, el saxofonista Justo Almario reconoce que tuvo la fortuna de encontrar en su camino al Maestro Antonio María Peñaloza y, al igual que Nelson Pinedo, evoca con mucho afecto y agradecimiento su estancia con la orquesta del controvertido músico caribe.

 “Un día el maestro me hace llegar la invitación para que me vaya a San Andrés Islas con él. Fue una gran experiencia, me uní a su formación que por entonces era bajo, batería, piano, trompeta, saxofón y un cantante. Tocamos en el hotel El Dorado, de la isla. Con ‘Peña’ aprendí mucho porque él era muy exigente en la música. Él me decía: ‘yo sé que tú sabes leer música, pero quiero que toques de oído…’ y pobre de ti si te equivocabas al interpretar alguna melodía que él te sugiriera porque el regaño era implacable, pero el maestro siempre me trató con mucho cariño, aprendí mucho con él y siempre me dio grandes consejos».

En junio de 1935 llegó Peñaloza a Barranquilla. Inicialmente tocó en burdeles del popular Barrio Chino, hasta que tuvo la oportunidad de entrar a formar parte de la famosa Orquesta Sosa y más tarde de la Orquesta Filarmónica de Barranquilla, bajo la dirección del Maestro Pedro Biava. Estudió en el Conservatorio de Música del Bellas Artes y conoció los secretos de la composición y los arreglos jazzísticos.

“Yo me metí al jazz de lleno, quizá fui el primer músico en Colombia que tocó jazz. Solía escuchar a grandes del género como Glen Miller, Benny Goodman o Tommy Dorsey, aprendí mucho de ellos, fueron una gran influencia para mí”, recordaba Peñaloza.

La obra musical de Peñaloza se encuentra dispersa en discos de 78 rpm que con el paso de los años se han convertido en auténticos tesoros de colección. Valdría la pena que alguna institución cultural se diera a la tarea de recopilar sus grabaciones o apoyara la recreación de la música de Peñaloza con una gran banda de estrellas colombianas. Peñaloza era tan perfeccionista que sus últimas grabaciones, llevadas a cabo en los años 80 para Sonolux, fueron hechas prácticamente por él solo. Hay un larga duración titulado Siete sabrosuras bailables y una vieja serenata costeñas, que merece ser estudiado en las academias de música del país. Allí Peñaloza ejecutó casi todos los instrumentos y grabó pista por pista. Era un excelente narrador oral que recordaba diálogos relacionados con su peregrinaje artístico, pero lo que más le gustaba relatar era su llegada a Barranquilla y el ambiente musical que se vivía en la ciudad en esa época.

“Del Caribe soy, soy caribeño”

“Yo viví en muchos pueblos del Caribe y traía mucha influencia de la música de los lugares donde había vivido, pero en ciertos círculos era una música que no se tocaba, se consideraba inmoral, de mal gusto. La sociedad barranquillera, por ejemplo, prefería bailar inclusive música cubana. No tocábamos porros porque era considerada música de negros, música para la plebe, lo cual era una estupidez completa. Se me viene a la memoria un carnaval en que vino la orquesta Casino de la Playa a una de esas famosas fiestas de los clubes. En una de esas orquestas invitaron a una comitiva del Club Cartagena, y en esa comitiva traían una formación cartagenera con marimbolas y trompetas, y ellos tocaron porro en ese baile de carnaval, tocaron el porro ‘La vaca vieja’ y después tocaron ‘Vicentico Martínez’, un porro de Lucho Rodríguez Moreno, eso fue lo primero que se oyó esa vez en Barranquilla».

En un conversatorio celebrado en la Casa del Carnaval, el día 6 de febrero de 2014, resaltaba el profesor Libardo Berdugo el carácter social de algunas composiciones del Maestro Peñaloza, entre las cuales se cuenta la satírica Media vaca, en la que Peñaloza, en un relato irónico y descarnado, se burlaba de los alcaldes de los pueblos Zapata y Mulatos, apenas separados por una pequeña quebrada y que grabada en la voz de Matilde Díaz con la orquesta de Lucho Bermúdez, por los años 50, fue un gran éxito: “El Alcalde de Zapata / en uso de facultades legales / y considerando que al pueblo de Zapata / le basta con media res / resuelve: artículo único / mátese media vaca. Y al Alcalde de Mulatos lo ridiculizaba: El Alcalde de Mulatos / en uso de facultades legales / y considerando que un Tigre se pasea / de noche por la región / resuelve: artículo único / mátenlo como sea”.

Otra importante composición de Peñalosa es la opereta Chambacú. También afirmó Libardo Berdugo, en sus charlas resaltaba como compañero de lides sociales que fue del Maestro Peñaloza: “Para hablar del Maestro Peñaloza hay que hacerlo desde diferentes facetas. Mucha gente lo recuerda como el músico irreverente, el personaje crítico, inquieto, pero él fue mucho más que eso, fue ante todo un artista, un autor, un compositor. También tenía sus ideas políticas y su pensamiento sobre la realidad colombiana, no era un músico cualquiera. Sabemos que Lucho Bermúdez se codeó con las élites sociales colombianas, al igual que Rafael Escalona. El Maestro Pacho Galán no lo hizo porque no quiso hacerlo, tal vez por su manera de ser, pero Peñaloza no lo hizo por conciencia social. Era muy consciente, un crítico del sistema social colombiano”.

Más contundente fue cuando le dijo a un ministro de cultura en visita a Barranquilla: “lo que pasa, señora, es que en Colombia no hay conservatorios, sino ‘conversatorios’ para hablar paja y ma’ná. Esa es la pura maldad y puede mandarme a ponerme preso. Si quiere”.

El fallecido escritor, periodista, catedrático y musicólogo Rafael Bacci Labarrera realizó un estudio profundo de la brillante obra musical de Antonio María Peñaloza. Textos, videos y audios para la Universidad del Norte y publicacipnes regionales.
Sobre el autor

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
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