Nada es más revolucionario en un país tan injusto, que hacer justicia, es decir, darle a cada uno lo que necesita como ser humano.
Por Jorge Guebely
Sin importar el origen del político en campaña, deberíamos indagar por su compromiso con la implementación de una Renta Básica para todos los colombianos. Un aporte económico mínimo mensual del Estado que sufrague sus gastos primordiales, que le permita vivir como un ciudadano, no como desahuciado social.
Ningún político, con sensibilidad social y comprometido con el bienestar común, debería sustraerse a esta solicitud global. Se implementa en Finlandia, a manera de prueba, a pesar de contar con un gobierno de centro derecha. Se implementa en Canadá, sectorialmente, con ciudadanos de la tercera, hayan o no cotizado para la pensión. Se discute en el congreso español para otorgar una renta básica de 426 euros por familia. Estuvo en los planes de Bernie Sanders en las pasadas elecciones de los Estados Unidos.
“La obligación de los jefes de estados (los políticos) –afirma el Papa- es defender a los pobres”. Los ricos, afirmo yo, tienen diferentes medios, lícitos e ilícitos, para defender sus riquezas.
Debe ser así porque todo candidato tiene la obligación de obedecer la Constitución, mandato supremo de la nación. Varios de sus artículos preservan los derechos esenciales de cada colombiano: derecho a la protección familiar, derecho a la seguridad social como servicio público, derecho a la salud y al saneamiento ambiental, derecho a una vivienda digna… y tantos otros.
Porque la Renta Básica nada tiene que ver con el marxismo o con el castro-chavismo. Corresponde a una idea fundacional de los creadores de las repúblicas. De Platón quien proponía un bienestar general a través de una verdadera justicia social. De Thomas Paine quien creía que todos los ciudadanos tenían los mismos derechos ante la Naturaleza porque ésta no era propiedad privada de nadie. Del profesor universitario y filósofo, Philippe van Parijs, uno de los fundadores de la Red Global de la Renta Básica… Porque: “Una República se salva pensándola en grande, evitando lo pequeño, proyectándola al futuro”, según Ortega y Gasset.
Para institucionalizar una correcta Renta Básica en Colombia, basta una correcta política de impuestos. Impuestos justos a las propiedades privadas, especialmente, las del campo cuyos gravámenes son excesivamente bajos. Grandes impuestos al capital especulativo. Adecuados impuestos a las transacciones financieras, los que deben ser pagados por los bancos. Impuesto suntuoso al consumo suntuoso. Existen muchos caminos para construir un país medianamente ajustado a la justa Constitución.
Nada es más revolucionario en un país tan injusto, que hacer justicia, es decir, darle a cada uno lo que necesita como ser humano.











