Noventa años de historia. Patrimonio nacional de la cultura cubana. Estará aquí en Barranquilla en el Carnaval Internacional de las Artes.
Por Carlo Acevedo
Han transcurrido noventa años de historia, y aún siguen contando. Son el Septeto Nacional De Ignacio Piñeiro, colectivo musical fundado en 1927 por el ‘Poeta del Son’.
Se les considera Patrimonio nacional de la cultura cubana. El amplio reconocimiento del Septeto, vigente casi un siglo después de su surgimiento, no es algo que les pertenezca exclusivamente a los siete músicos que conforman la versión actual del mismo, ni a aquellos que han personificado las de las décadas más recientes.
Ya aproximándose el fin de los años veinte, Columbia Records grabó los sones “Cuatro palomas”, “Ninfa del valle” y “Esas no son cubanas”. Además, en 1929, la presentación en la Feria Internacional Iberoamericana de Sevilla les dio el honor a los entonces músicos cobijados por Piñeiro de hacer parte del primer conjunto de la isla en sonar en el Viejo Continente, por lo que a éstos también se les conoce como los ‘Embajadores del Folclor Cubano en Europa’.
Entre más de trescientas obras del Poeta, el Septeto Nacional sigue reinventándose. Ignacio Piñeiro Martínez, maestro albañil antes de que fuesen abundantes los frutos de su carrera musical, supo apropiarse de los cambios que marcaron, en sus tiempos, el rumbo del son cubano. En aquella época, la narrativa de las letras del género fue influenciada por la vida habanera, por su rica y creciente escena nocturna, por los acontecimientos del día a día, de sus calles, como demuestra la historia de “Don lengua”, quien, como dice la canción, “habla lo que no debe”, o como sucede con el “Buey viejo”, “que ya dobla la cabeza por el peso de los carros”.
Al adentrarse la lírica en la febril actividad de la capital cubana, el Son ingresó a las altas esferas sociales, a los salones más exclusivos de la isla. Se convirtió en un fenómeno del folclor local. El género, tal como se forjó en aquellos días, fue un punto de encuentro inequívoco para las herencias europeas y africanas de la isla.
En la actualidad, Francisco David Oropesa es el director general del Septeto Nacional. También es percusionista y compositor. Los demás integrantes e instrumentos que suenan en las presentaciones y grabaciones del colectivo son: Eugenio ‘Raspa’ Rodríguez (director musical, cantante, guitarrista y también compositor), Dagoberto Sacerio ‘Dago’ (cantante y guitarrista), Raúl Acea (contrabajista), Crispín Díaz (cantante y percusión menor), Adalberto Joubert (trompetista) y Gioser Rodríguez (tresista).
Ricardo Oropesa, hermano del director general, es director artístico del septeto. Además, es escritor. La Habana tiene su son es su más reciente libro, que sirve como una especie de biografía del legado cultural de Ignacio Piñeiro y que se vale de una serie de registros documentales adicionales al texto, como fotos, imágenes de archivo y publicaciones en medios periodísticos.
Los siete artistas y su historiador oficial se presentarán en Barranquilla el sábado, 27 de enero, a las 8 de la noche, en el marco del XII Carnaval Internacional de las Artes. La cita es en el Parque Cultural del Caribe. Ricardo Oropesa conversará con el periodista musical Robert Téllez, quien se asegurará de que el público reciba la información más intrigante y relevante del Septeto Nacional. Además, se podrán escuchar en vivo la percusión lúcida, el bronce estilizado, las guitarras juguetonas y las rimas ingeniosas de temas como “Échale salsita” y “Suavecito”.
La Arenosa tendrá la oportunidad de disfrutar del colectivo musical nominado a premios Grammy en 2016 y 2013 y del que el compositor Ry Cooder, norteamericano que ha trabajado con bandas y solistas del calibre de The Rolling Stones, Ali Farka Touré y Neil Young, ha dicho: “En mi humilde opinión, es el mejor grupo musical existente”.











