El aislamiento y la pandemia han sido un motivador sustancial para generar una mayor dependencia hacia el consumo de la pornografía, el escritor Gary Wilson nos brinda una radiografía sobre cómo reducir esta práctica en nuestro sistema físico y mental.
Por: @gersonbrugestv
La adicción y consumo excesivo de pornografía es una problemática que afecta a todos, hombres y mujeres, tanto jóvenes como adultos. La conversación sobre el tema en la actualidad no es muy público y accesible, es por ello que el escritor inglés ha publicado su más reciente libro llamado “Your brain on porn” (Tu cerebro en la pornografía, la pornografía en Internet y la ciencia emergente de la adicción) un estudio práctico que fundamenta científicamente sobre los efectos de la pornografía y las pautas que toda persona puede hacer para alejarse de ella.
Para entender un poco la clave del estudio que se centra en el llamado sistema de recompensa, primero tenemos que definir que es una adicción. David Tesch, coach de psicología y productividad lo define en tres partes. La primera es, como el deseo incontrolable por obtener algo que te genera preocupación, segundo como la pérdida de control en el tiempo sobre su uso y tercero aquello que te genera efectos negativos en tu área física, mental y económica.
Existen dos aspectos fundamentales que al unirse generan la adicción al porno. Uno es la búsqueda constante de novedad que es un sentimiento normal y natural del sistema humano, y dos la falta de un limitador biológico que frene la actividad de exponerse al contenido erótico. Es conocido que naturalmente poseemos un limitador biológico en la abstención de recompensas, que genera una sensación de saciedad y nos ayuda a frenar cualquier actividad como cuando nos sentimos llenos de tanto comer o sentirnos cansados de practicar algún deporte, pero esto no ocurre con la búsqueda de pornografía ya que no se tiene un limitador o fuente externa que ayude a frenar aquel estímulo a la hora de consumir horas y horas de contenido erótico.
Estos aspectos fusionados generan una mayor dependencia a la pornografía excesiva
La pregunta central sobre la investigación de Gary Wilson es ¿Por qué se genera la adicción a la pornografía? La respuesta está en la sobre estimulación que exponemos al cerebro, cuando se consumen cientos y cientos de videos sexuales en un corto periodo. La anterior actividad genera una mayor cantidad de dopamina en el cerebro, que es un neurotransmisor que genera la sensación de placer. La dopamina nos ayuda a clasificar cuales de nuestras experiencias son placenteras y cuáles no, sin embargo la dopamina como tal no genera satisfacción, sino que crea una expectativa de satisfacción.
En el caso de la pornografía es la búsqueda de novedad que genera dopamina, no es la pornografía como tal la cual atrae a nuestro cerebro, es esa búsqueda constante de novedad que nuestro cerebro pide con emergencia. Cuando el cerebro libera una gran cantidad de dopamina, nuestro sistema produce lo que Wilson denomina un “estímulo súper normal”, el cual crea una sensación de expectativa de recompensa tan grande que se convierte en una prioridad de una forma inconsciente.

Pero no es la liberación de dopamina lo que altera nuestro cerebro. La acumulación de dopamina genera una molécula llamada “DeltaFosB” y que poco a poco va realizando cambios significativos en nuestro sistema de recompensa alterándolo químicamente y realizando cambios reales en nuestro cerebro. Estos cambios producen que tu cerebro se acostumbre a altos niveles de dopamina gracias a la sobre estimulación que recibe, haciendo que busques mayor contenido que generen altos niveles de dopamina cada vez más intensos.
Por consecuente dicha acción hace que tu organismo se configure con el hábito de que pases horas consumiendo pornografía como una de las mayores recompensas que puedes obtener, debido a que es lo que más dopamina te hace segregar, comenzando a percibir otras actividades externas con poco valor, desencadenando varios problemas en el ámbito físico, social y psicológico.
Los anteriores cambios físicos en el cerebro generan cuatro cambios significativos en relación al consumo de pornografía. El primero es la sensibilización, que es cuando nuestro cerebro recuerda aquellas acciones que nos han generado placer y nos alerta la necesidad de realizar dicha acción para que nos generen placer nuevamente, en este caso los identificamos como “disparadores o gatillos” por ejemplo, cuando vemos una foto de algún desnudo, abrimos y leemos un artículo con contenido sexual o estamos solos frente a un computador con acceso de cuentas porno gratis, hace que automáticamente accedemos al contenido para masturbarnos y obtener dicho placer.
Lo anterior se define también como el efecto del perro de Pavlov
El segundo cambio es la desensibilización, es aquella tolerancia que nosotros desarrollamos frente a los estímulos, haciendo que los niveles de dopamina sean cada vez menores, por lo que nos impulsa a buscar nuevos contenidos más intensos sexualmente para obtener los niveles altos de dopamina que tuvimos en el pasado, cuando volvimos a exponernos a la pornografía.
Pero en ese proceso de la alteración de nuestro sistema de recompensa donde la DeltaFosB está actuando genera una nueva molécula llamada CREB (Elemento modulador de respuesta a AMPc ) que actúa como un freno para darnos un respiro y generar estabilidad cerebral, puede ser algo negativo afirma Wilson en su libro, ya que provoca una sensación de insatisfacción referente a los altos estímulos obtenidos anteriormente, impulsando a que busquemos el contenido sexual pasado que nos ha llevado a tener altos niveles de excitación y complacencia a nuestro cerebro.
El tercer cambio seria la disfuncionalidad de cortex prefrontal (la unidad de control) lo cual hace que seas más maleable y susceptible. Esta unidad tiene la funcionalidad de resolución de problemas, la capacidad de concentración, la planificación, el anticipo y advertencias de consecuencias al cuerpo humano. Igualmente nos ayuda a controlar nuestros impulsos y actúa mediante dos acciones nerviosas en nuestro sistema de recompensas, las conocemos en nuestro accionar cuando pensamos si debemos hacer tal cosa o debemos de abstenernos a ella.

La búsqueda de placer tan intensa que se experimenta cuando se expone a la pornografía, aumenta la acción de ir y consumir dicho contenido, inhibiendo al córtex prefrontal y a la acción de espera y recapacita, produciendo una afectación en tu falta de control y dominio propio, haciéndote más influenciable a los estímulos que pueden generar dicha adicción.
Y por último el cuarto cambio va relacionado con el mal funcionamiento del sistema del estrés, este debido a la necesidad de consumir pornografía, el estrés que se genera toma el control del cortex prefrontal haciendo que nuestra capacidad de control y conciencia de acciones sea reducida, produciendo muchas veces en nuestro cerebro el síndrome de abstinencia con ansiedad, irritabilidad, dolor de cabeza e insomnio.
Gary Wilson menciona que estos efectos y cambios significativos pueden ser modificables mediante la reconfiguración de nuestro sistema de recompensa que nos ayuda a reducir paulatinamente la adicción a la pornografía. Estos son cuatro aspectos fundamentales que puedes iniciar para tomar el control de tu vida y tus hábitos.
*continua leyendo la parte 2 del reportaje











