Una entrevista entre jóvenes, Daryanis Palacín y Andrés Ibáñez descubren cómo hacer del periodismo una forma de vivir.
Por Andrés Ibañez
Se escucha el pitido inicial del partido Ecuador Colombia. <<El fútbol en el estadio Olímpico de Atahualpa ya arrancó>>, grita el narrador del canal nacional que emite el juego, con una voz de taquicardia capaz de infartar a quien le oye. Le bajo el volumen al televisor y sigo hacia la cocina de mi casa, en donde recibo a Daryanis Palacin, habíamos caminado dos cuadras que se eternizaron por el sol de las 4:00 de la tarde para poder llegar.
Daryanis, una joven de 17 años, hace parte de un proceso llamado Children Radio de la entidad Children Internacional en el que la Fundación la Cháchara participó desde la creación del proyecto hasta su puesta al aire, tenía la misma sonrisa que portaba la última vez que la vi y conservaba el mismo ánimo de hace aproximadamente cinco meses con el que realizaba cada una de las actividades concebidas en la fundación, las cuales consistieron en formar desde niños hasta jóvenes en la elaboración de los contenidos propios en su emisora.
El motivo de su visita era algo muy particular, debía realizar una crónica para la corporación en la que estudia un programa de periodismo. En principio nos pusimos al tanto de varias cosas que habían acontecido, luego llegó el momento de empezar, pero Daryanis entre risas me confesó que no tenía claro cómo hacerlo, en ese instante viajé a través de la memoria hasta el año 2013, en el que para días después de haber participado en un concurso de Lachachara.co estuve de visita en casa de Rafael Sarmiento Coley, director de la Web y del programa de radio, me dio una clase que no duró más de 15 minutos pero que todavía recuerdo con detalle, me animó a seguir escribiendo y declaró que se necesita más que una carrera universitaria para ser un buen periodista.
<<Gol de Colombia, ¡cómo le pegaste a esa pelota James Rodríguez!>> Es de nuevo el relator del juego haciendo lo propio, sus electrochoques vocales me aterrizan a la conversación con Daryanis que ya tenía elaboradas algunas preguntas para iniciar, pero antes decido instruirla con el ejemplo y soy yo quien la interrogo:
¿Desde cuándo haces parte de Children Internacional?
“Desde que tenía como cuatro años, mi abuela, la mamá de mi padrastro, me inscribió cuando llegaron a afiliar al barrio Me Quejo a niños carentes de recursos y fue así como empecé a ser parte de todas las dinámicas de esta entidad”.
¿Cuáles han sido las experiencias que más te han marcado en el transitar de estas actividades?
“Cuando yo tenía 13 años mi mamá me dejó a cargo de mis hermanas mientras trabajaba interna en una casa. En esos días estaba el barrio revuelto (por decirlo así), porque habían matado a un muchacho, resulta que esa noche casi tumban la puerta donde nosotras vivíamos porque supuestamente nosotras estábamos escondiendo al muchacho que había asesinado al otro, fue un susto muy grande, mis hermanas tenían 10 y 8 años, y yo me decía a mí misma que debía hacerme la fuerte para que mis hermanas pudieran mantener la calma, los señores se marcharon al ver que no encontraron a nadie. Desde que pasó eso mi carácter cambió, había cosas que me guardaba solo por aparentar que estaba bien, no dialogaba tanto con mis padres y en ocasiones me refugié en cosas indebidas, circunstancias que superé con el pasar del tiempo y haciendo parte de grupos como la orquesta de vientos de Children. Y ahora de la emisora, donde me enamoré del periodismo desde el año antepasado que iniciamos el proceso con Jorge Sarmiento Figueroa, uno de los motores de la Fundación La Cháchara”.
¿Cuál crees tú que ha sido la enseñanza de todas esas circunstancias por las que has tenido que pasar?
“La enseñanza que me ha dejado es que aunque tú pienses que tus papás no te presten atención uno debe buscar la manera de comunicarse con ellos, mi mamá es ahora madre soltera y tiene que trabajar para que no nos falte la comida en la casa, así que obviamente no va a tener mucho tiempo que se diga para estar con nosotras, hay que asimilarlo tener paciencia y valorar lo que ella hace. Estoy estudiando gracias a una beca de Children algo que realmente me gusta y con lo que espero seguir saliendo adelante”.
Termino el dialogo con la joven y ella ejecuta lo aprendido, no nos dimos cuenta de que se había terminado el partido, se dispuso a transcribir lo dicho y a las 8:30 Pm se marcha a su casa con la sensación del deber cumplido, esa que alimenta las ganas de encontrar en cada momento una oportunidad para escribir, y para aprender también que a pesar de lo que se vive en los barrios vulnerables de la ciudad se puede aspirar a un futuro mejor, que a pesar de que la política pública de juventud sea solo un adorno escrito en papel, podemos ser algo más que delincuentes, que la mayoría podríamos ser parte de los mal llamados hogares disfuncionales pero esto no es excusa para ser vistos como un problema, porque una cosa es ver al toro desde la corrida y otra es hacer parte de ella.











