Por: Sara Hernández – Talento Onda Juvenil
Cuando habla del legado que se le otorgó, Wilfrido Escorcia siempre pone por delante a su padre y a sus hijos.
En el cumpleaños número 93 de su padre, Ismael Escorcia, creador del disfraz El Descabezado está Wilfrido, el tercero de los hijos de don Ismael, sucesor del legado carnavalero. Con la camisa puesta, Wilfrido dirige la logística de armar los cuerpos sin cabeza con los muchachos del barrio El Santuario, al tiempo que atiende a su padre y a quienes llegan a felicitarlo.
Aunque la terraza está decorada con globos no hay música ni muchos invitados, el ambiente es más como de una reunión familiar; está el hijo mayor de don Ismael, Guillermo Escorcia, y haciéndole compañía a Wilfrido, su esposa.
Identificarlo no es difícil, viste un pantalon negro con camisa carnavalera, sombrero de animal prins y lleva la banda de Rey Momo 2009. Con la prisa y la servicialidad que lo caracteriza el heredero de la tradición recibe a la periodista y presentadora de Caracol Margarita Ariza junto a su camarógrafo, quienes hacen presencia para entrevistar a don Ismael por su cumpleaños.
En la terraza están sentados en un bordillo seis muchachos del barrio terminando a última hora los disfraces, ‘’estamos corriendo porque el desfile ya es mañana’’ añade Iván Jose, quien pertenece al grupo de los descabezados hace 5 años. Cuenta que el Sr. Wilfrido junto a su hijo ‘Grillo’, como ellos le apodan, son quienes los orientan en la Batalla de Flores. ‘’Para mí esto ya es tradición, esto es al que le gusta’’ concluye Ivan.

Seguir el Legado
“Para mí todo esto es una locura en el ámbito cultural”, dice Wilfrido mientras cuenta aquella historia de la creación y el significado del disfraz de su padre como producto de vivencias en la época de la violencia. “El descabezado es un fenómeno socio cultural que se identifica con todos los sectores de la sociedad, principalmente con la miseria, el hambre y la pobreza…”, repite como de memoria palabra por palabra.
El objetivo del heredero es que la tradición continúe, “mi principal trabajo ha sido visibilizar y quitar el estigma que se tenía sobre el disfraz” cuenta que muchas veces han sido juzgados por la connotación tan explícita y fuerte del disfraz,“pero el descabezado es un no a la violencia, un no a la sangre, un no a la intolerancia y un sí a la paz” contrasta enseguida con seguridad.
Cuando habla de los premios y reconocimientos Wilfrido se detiene antes para aclarar que lo cuenta con toda la humildad, “fui Rey Momo en el 2009, era para mi padre,-recalca- pero no pudo por motivos de salud, así que me nombraron a mí”. Además, son patrimonio de familia y se les otorgó el premio a la tradición. También, estuvo como directivo de Carnaval S.A durante 8 años y cuenta que ahora pertenecen a varias organizaciones donde siempre plantean las necesidades del autor, el creador y de los artistas del carnaval.
El dilema de la Cabeza

El único que sabe hacer la cabeza de la familia es el viejo, como le dicen a don Ismael. Para todos esto ha sido una preocupación debido a su edad, “Le hemos hecho un seguimiento a esto porque en algún momento, ni Dios lo quiera, y eso se va a dar, mi papá fallezca, surge la duda de qué pasará con el disfraz” dice con cuidado y pausadamente Wilfrido.
A partir de esto, cuenta que él estudió artes plásticas en la EDA, pero no ha querido visibilizar tanto eso porque lo de su papá es un arte empírico, mientras que lo de él es un poco más técnico.“ Nadie va a reemplazar a mi papá, porque es muy difícil reemplazarlo a él, pero sí hemos estado mirando quien puede suplir la creación de las cabezas en caso de que pasen cosas que no queremos”.
La Familia

“Sin prepotencia, sin arrogancia, sin dictadura, el que quiere estar, permanece en el legado, pero el que no, se le respeta”, aclara Wilfrido, y dice que por supuesto la herencia es algo que tiende a permanecer pues ellos lo ven desde pequeños y crecen con eso; así como él lo vió en su padre, sus hijos y nietos, lo ven en él.
Wilfrido confiesa que no ha sido fácil, pero lo que les ha permitido continuar con el legado y la tradición es la unión familiar, su padre, sus hijos, sus nietos, y su mano derecha, como él le dice a su esposa.
Para el heredero del disfraz lo más importante es la familia, sin embargo, el hermano mayor, Guillermo Escorcia Salas dice que se siente excluido del legado del descabezado. “Me quieren tener como apartado, yo también salgo, no me he muerto” dice un poco sentimental. También cuenta que hace tiempo salía con su papá disfrazado, pero que ahora ya no porta el disfraz de El Descabezado con el grupo, sino que él crea sus propios disfraces. “No me dejan salir porque dicen que yo soy soyado, pero esa es mi personalidad, yo soy así… A mí me dicen bailarín alegre, cabeza mocha”, explica Guillermo.
Cuando a Wilfrido se le pregunta por qué su hermano sigue dentro de las actividades de carnaval, pero no está con el grupo responde: “El es soyado, hiperactivo, por no decir otra cosa… pero él hace sus disfraces y sale, también lleva el carnaval en la sangre.”
Puente
Wilfrido Escorcia es como un puente para el legado de El Descabezado, es un hombre sencillo pero de tradición. Pone el pecho y representa el disfraz, pero sin apropiarse de él, siempre está hablando de su padre, el creador, dice que su padre aún está ahí, que no ha muerto y que la creación y el crédito siempre serán del viejo.
Además, sin recibir el legado completamente, ya lo está soltando, porque luego de su padre, habla de sus hijos y sus nietos a quienes les otorga seguir con la tradición. Por eso Wilfrido se convierte en un puente por el que transita la herencia de la familia Escorcia. “Carnaval sin marimonda no es carnaval, carnaval sin monocuco no es carnaval, carnaval sin congo no es carnaval, carnaval sin descabezado no es carnaval.” versea entre sonrisas Wilfrido.











