Magali Hernandez, apóstol de la Fe.[/caption]
Con la historia de Sor Magaly Hernández iniciamos esta serie que busca hacer visibles a los personajes que le han dado su amor y pasión al Junior de Barranquilla, sin nada a cambio.
Por: Francisco Figueroa Turcios
Eran las 6:30 de la mañana. Sor Magaly Hernández disfrutaba de un jugo de zapote y una suculenta arepa de huevo en la cafetería de la EPS Coomeva, luego de que le tomaran muestra de sangre. A partir de ese momento debía esperar dos horas para que le sacaran otro poquito de líquido de sus venas, dentro de los parámetros que establece la curva de glicemia para establecer el nivel de azúcar: tiene diabetes.
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Saborea una rica arepa de huevo, después de someterse a un examen de rigor, por su diabetes[/caption]
Asiste rigurosamente cada tres meses a hacerse estos controles. Pero, no es sólo esta enfermedad que padece la exmonja, que hace parte de la historia del Junior por ser un hincha que desde muy joven mostró su interés por el fútbol; también le afecta la artrosis (es una enfermedad producida por el desgaste del cartílago, tejido que sirve de amortiguador al proteger los extremos de los huesos y favorece el movimiento de las articulaciones).
Cuando se le toca el tema puede charlar largo y tendido de su pasión: el Junior.
Sor Magaly, lo mismo que Oscar «Tiburón» Borras, Elías Chewing (q.e.p.d), y el padre Pérez (q.e.p.d.), hacen parte de los personajes iconos de la historia del Junior.
Cuando el equipo rojiblanco jugaba en Barranquilla, Sor Magaly visitaba los sábados a los jugadores para llevarles mensaje de motivación y el domingo estaba puntual inicialmente en el estadio Romelio Martínez y luego en el Metropolitano, ahora sólo los ve por televisión.
Cuando Sor Magaly comenzó a ir al estadio Romelio Martínez con el uniforme de monja (entonces ejercía como miembro activo de una comunidad Católica), llamaba mucha la atención entre los aficionados, pero poco a poco se fueron acostumbrando a verla en cada jornada que jugaba el Junior en barranquilla.
“Hay tres motivos por los que dejé de asistir hace diez años a acompañar al Junior en los partidos en el estadio Metropolitano. El primero es por determinación del ex-gerente, Alonso Lizarazo, me suspendieron la entrega de la boleta de cortesía que siempre me habían dado; segundo, la artrosis que me afecta; y tercero, la inseguridad que se vive en los alrededores y dentro del escenario», narra Sor Magaly.
Dice que lo de la enfermedad no sería tanto, «porque soy juniorista hasta el último día de mi existencia, y no hay obstáculo para no ver los partidos. Lo que sí me dolió mucho fue cuando un sábado fui a buscar la boleta y la secretaria del Junior me dijo que Gerencia me había excluido de la lista de las boletas de cortesía. Fue un golpe duro. No por el valor de la boleta, porque yo podía comprarla, sino el gesto que un cachaco (Alonso Lizarazo, oriundo de Bucaramanga y lo peor es que era directivo del cuadro de su ciudad natal), que no sentía los colores de nuestro equipo, tomara esa decisión…prometí no volver al estadio».
Su pasión por el Junior sigue intacta: reza y se ve los partidos por televisión. «Afortunadamente ahora televisan todos los partidos”, relata Sor Magaly.
El actual gerente del Junior, Héctor Báez, nació en Bogotá y fue presidente del Santa Fé. Sobre sus relaciones con él, Sor Magaly expresa que “son buenas, me ayuda en las obras sociales que adelanta la fundación Fe y Alegría. Yo estoy trabajando con la institución educativa Puerta de Oro, que queda por los ‘tres postes’, en el sur-oriente de Barranquilla. Jamás he pedido una boleta. Es un tema cancelado”.
Junior, mal Sor Magaly sabe de fútbol y no podía perder la ocasión para dar su concepto sobre el equipo de sus amores: “a Junior lo veo muy mal. No juega a nada. hay muchos jugadores cachacos que no sienten la camiseta. Añoramos ver un Junior de los Dulio, Berdugo, Rafa Reyes, Pibe, Valenciano, que daban todo en la cancha».
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Es de asegurar que muchos de los triunfos del Junior se deben a las oraciones de sor Magali, quién a pesar de la descortesía del cachaco Lizarazo sigue «ayudando» a los rojiblancos; seguramente ya Dios decidió que los Char deben ser menos cujíes y los obligará a que metan la mano en el dril y triagan una terna de craks. Gracias, Francisco, por el interesante tema.
Es de asegurar que muchos de los triunfos del Junior se deben a las oraciones de sor Magali, quién a pesar de la descortesía del cachaco Lizarazo sigue «ayudando» a los rojiblancos; seguramente ya Dios decidió que los Char deben ser menos cujíes y los obligará a que metan la mano en el dril y triagan una terna de craks, ésto por la intercesión de esa alma piadosa. Gracias, Francisco, por el interesante tema.