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Persecusión, matoneo y acoso laboral en Unisucre

En carta pública, un docente de la Universidad de Sucre expone la preocupante situación de una crisis que es más que evidente. ¿Y la ministra?

Por: Carlos Alberto Painchault Sampayo

Conmemorando los 50 años de ASPU nacional y los 34 de la nuestra, me permito con la presente dirigirme a todos mis compañeros profesores asociados o no a ASPU, y la comunidad en general, para darles a conocer la situación actual en cuanto a la no continuación de mis labores como profesor ocasional de medio tiempo en Unisucre.

Mientras el gobierno nacional busca la reconciliación y la paz entre los colombianos, en la universidad de Sucre la situación es completamente diferente. Aquí no se puede opinar ni discernir  diferente a lo que establezca su rector y personal de confianza y todo con la complacencia y mirada impávida de la señora Ministra de Educación y del Gobernador de Sucre.

Cómo el país sabe, el pasado 29 de abril el médico veterinario zootecnista Vicente Periñán Petro fue reelegido por tercer período consecutivo como rector de la Universidad de Sucre. Una semana después los estudiantes iniciaron un cese de actividades que terminó el 27 de Junio y unos días después el rector juró y perjuró que no habría retaliaciones ni percusiones de ninguna índole, pero se dio la destitución de dos ex aspirantes a la rectoría y funcionarios administrativos de Unisucre como son Tulia Pérez de la Ossa y Cesar Augusto Valeta López (por presiones políticas, este acto lo anularon posteriormente).

Sin embargo, el único pronunciamiento de la ministra el pasado 29 de Julio fue: “Me parece una torpeza por parte del rector, el viceministro va a tener una charla con él”. Allí quedó todo y el rector le contestó a la ministra que “todo eso eran persecuciones políticas”.

Todos pensábamos que se acabarían las persecuciones, pero no fue así, ahora todo se encaminó al suscrito, quien su único pecado fue haber estudiado a fondo la universidad, denunciando la problemática que vivimos  con ánimo constructivo, sin violencia verbal, con respeto y de manera especial  en lo poco que se ha avanzado en materia de investigación y academia, cuando el estamento envía a capacitar con costos multimillonarios a unos cuantos profesores y regresan con doctorados a ejercer cargos de baja categoría cuando sus objetivos son los de la investigación, o cuando se efectúan millonarias inversiones en construcciones y existen salones subutilizados, o cuando se crean nuevos programas sin investigar su necesidad en el medio, sin aumento de presupuesto y con los mismos profesores.

La feroz persecución contra mi persona se extendió cuando la asamblea de profesores me nombró como uno de sus tres representantes ante el ente administrativo a fin de discutir un pliego de peticiones de diez (10) puntos, donde se solicitaba, entre otras cosas, iniciar los procesos de transición hacia la legalidad y formalización en la vinculación de los mal llamados profesores de cátedra y ocasionales, así como de otros aspectos relativos a la situación salarial y los logros de la excelencia académica de la Universidad.

En la instalación de la mesa, se dejó claro que no habría persecución contra nosotros y que se respetarían las cargas académicas que venían del semestre anterior (algo que ya la universidad había establecido con anterioridad en acta firmada por los miembros de académico en la vicerrectoría académica donde se aprueban las respectivas cargas). A esto el rector Periñan, -ya iniciando el matoneo-, expresó que ello solo se daba si no llegaba un “Doctor” con mayores pergaminos y precisamente eso fue lo que sucedió, se inició el matoneo, nos trajeron a un “Dr.” Venezolano que actualmente se encuentra en proceso de elaboración de su tesis doctoral, y sin acreditar documentación, permiso de trabajo y su legalidad, le fue dado tiempo completo y preocupa que siga laborando indocumentado (hasta el Miércoles 17 de agosto, la oficina de Recursos humanos me informa extraoficialmente que no había firmado el contrato, es decir 17 días laborando sin contrato).

El señor Alí Javier Suárez Brito es Economista, con Magíster Scientiarum en Gerencia Financiera Universidad Nacional Experimental “Rafael García Baralt” (UNERMB) y según su hoja de vida solo es candidato a Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad del Zulia ya que se encuentra con una Investigaciones en progreso de su  tesis Doctoral: «Influencia de la Discrecionalidad de la Política Monetaria en la Volatilidad de la Economía Venezolana y sus especialidades son Econometría; Economía del Sector Público, Economía General y Enseñanza de la Economía, Escuelas de Pensamiento Económico y Metodologías, Finanzas, Macroeconomía, Teoría Monetaria, Economía Internacional y Economía Política, todas completamente diferentes a mi especialidad como es la Administración Pública, la Hacienda Pública, la Gestión Pública, el Control Público y Función Pública.
Después de un mes de matoneo (el cual puedo demostrar) por parte del jefe del departamento de ciencias económicas administrativas y contables Harol Gándara, dilatándome la entrega de la carga académica, me expresó que tenía órdenes superiores y que quedaba por fuera de la universidad después de doce años de servicios como profesor ocasional.

Con base a esa información me dirigí personalmente a la residencia del rector Periñán y este, en su estado de convalecencia, me expresó que “él no había dado esa orden”. Ello demuestra dos cosas, o que el rector miente y se escuda en sus subalternos endosándoles el matoneo, la persecución y la irresponsabilidad, o que dentro de su llamado “personal de confianza” se encuentran personas que desean hacerle daño a la universidad y al propio Rector.

Lo que más indigna de esta situación es que a partir de estos instantes, ningún profesor de los mal llamados de cátedra y ocasionales podrá “nunca, entiéndase bien, nunca más” expresarse públicamente dentro o fuera de la universidad y no habrá poder coercitivo ni de organización que los defienda y detenga ante una masacre laboral que muy pronto se avecina y sobre manera para todos aquellos que de una u otra forma expresaron su inconformismo en el pasado cese de actividades de profesores.

Quiero que quede claro, que acepto el ingreso a la universidad de todo aquel que tenga títulos que le sirvan para mejorar la calidad y complementar su acreditación, pero es bueno que los profesores que sean contratados cumplan con  la función de un doctorado, como lo define el profesor Matt Might de la Universidad de UTAH en su página «The illustrated guide to a Ph.D.» (Aquí una traducción al español Por Ismael Peña-López y tomado de una publicación del profesor Julio Sierra) “… su formación es para personas que quieren dedicarse a hacer investigación, que quieren profundizar en un tema pero sobre todo desarrollar una competencia avanzada como científicos”.

Concluye el profesor Matt Might “estas personas están preparadas y se supone orientadas a hacer investigación, son las primeras llamadas a generar avance científico que permita construir progreso y desarrollo en sus diferentes formas (económico, social, intelectual); y esto es importante porque está demostrado que la ciencia y la tecnología es un factor preponderante para el progreso de una nación. Tener un título de Doctor lleva implícita una responsabilidad social de contribuir con dicho progreso desde el trabajo científico, pero es precisamente el trabajo y sus resultados lo valioso para la sociedad, no el título de una persona».

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