Opinión

Patologías electorales

EL COMENTARIO DE ELIAS por Jorge Guebely

Llegó el 2026, año electoral para Colombia. Se elegirán Presidente de la República y miembros de Congreso: Senadores y Representantes a la Cámara. Tendremos cosechas de discursos electoreros; algunos, gestuales; otros, verbales.

Actividad frenética detrás del voto ciudadano. Unos adquiridos con falsas promesas; otros, por transacciones mercantiles, y también por vías vandálicas. Típico de un país electorero, sus políticos solo se dedican a ganar elecciones. Ninguno con consciencia de Estado al servicio del ciudadano capaz de garantizar su bienestar material y su
desarrollo humano.

En la permanente miopía política y voracidad electoral, brillan las iglesias electorales: la izquierda electoral con su patológico populismo y la derecha electoral con su patológico elitismo. Y en esa brutal carrera, la izquierda toma la delantera.

Gran avance electorero hizo el presidente Petro con el reciente aumento salarial del 23.7%. Aumentó su ventaja la que había logrado con otras medidas populistas: impuestos a patrimonios altos, bono pensional para 1,3 millones de mayores pobres, financiación para universidades públicas, reforma laboral y pensional, entrega de tierras…
Atrás va quedando la derecha agotada por muchos años en el poder, con su Estado al borde de la insolvencia, saqueado por sus propias elites, corrompido por sus propios políticos. Después de doscientos años de continuos fracasos, sus candidatos flotan en la inanidad y la ridiculez. Exhaustos, ya no tienen nada que ofrecer, ya no son creíbles,
los salva la ignorancia popular.

Su capacidad electorera está francamente disminuida: De la Espriella vocifera seguridad, Uribe sigue cantaleteando contra Chávez y Maduro, sus áulicos banderean la venezualización colombiana, Vicky brama contra la corrupción, Pinzón destaca su sumisión ante los Estados
Unidos, Cárdenas habla sobre economía…

A ninguno se le ocurre diseñar un verdadero Estado al servicio del ciudadano y su desarrollo humano. Ninguno tiene idea de esa dimensión política, pues siempre fueron electoreros y, en esa decadencia, se reducen solo a combatir el electorerismo de Petro.

Mientras tanto, el 2026 será tan electorero como los otros. Los colombianos no oiremos en boca de ningún político el diseño de un Estado menos ideológico y más político. (Aquí utilizo el concepto original de político)

Un Estado capaz de proteger la vida y seguridad de sus habitantes, respetar sus libertades, asegurar su dignidad material mínima, promover su igualdad de oportunidades, administrar honestamente los recursos públicos, permitir su participación y control, respetar y
fomentar su dignidad humana…

Lo dijo Aristóteles “El fin del Estado es la vida buena…”. Es decir, El florecimiento humano o Eudaimonía. Lo dijo, digo yo, porque aún no estaba atrapado en la patología de las iglesias electorales.

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