Opinión

Monseñor Eugenio Biffi

El pasado 8 de noviembre celebramos los 120 años del regreso a la Casa del Padre del santo obispo Eugenio Biffi.

Por: Padre Rafael Castillo Torres

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Padre Rafael Castillo

Su vida y testimonio, en la Iglesia de Cartagena, primero como sacerdote misionero y luego como obispo, estuvieron siempre animados por esta convicción: “Yo tengo una grande inclinación a las misiones, la cual, examinada a la luz de la Iglesia y en el recogimiento de la oración, tengo derecho y obligación de esperar que sea la voz de Dios”. De aquí nacieron su vigor y valentía para asumir la misión en los años más difíciles del siglo XIX.

Hoy, cuando la Iglesia de Cartagena empieza a dar los primeros pasos para su canonización lo hacemos con una memoria agradecida. Monseñor Biffi fue un hombre puesto por la providencia de Dios en el momento justo de nuestra historia eclesial. Su trabajo misionero como sacerdote y luego como obispo fue vital y estratégico. ¿Cómo lo hizo? Ordenando las esperanzas de una Iglesia sin obispo, ignorante y dispersa. Posibilitó el regreso de los padres Jesuitas restituyéndoles Iglesia y Claustro y empeñándose, de paso, en que se conociera muy bien la vida de San Pedro Claver. Tuvo la dicha de ser el obispo diocesano a quien le correspondió su canonización.

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monseñor Eugenio Biffi

Acogió y apoyó, igualmente, a Santa María Bernarda Bütler que huía de la persecución en el Ecuador y también a los padres Salvatorianos, a los Hermanos de la Salle, a las Hermanas de la Presentación y a los Padres Eudistas, a quienes confió formar los sacerdotes restableciendo el Seminario San Carlos Borromeo. Igualmente fue el primer obispo en visitar toda la Diócesis de Cartagena, que llegaba hasta lo que son hoy los departamentos de Atlántico, Bolívar, Sucre y Córdoba.

No hay duda de que este Pastor es sustancia eclesial de la Iglesia de Cartagena. Y cuando lo afirmamos estamos diciendo que fue un evangelizador incansable, padre solícito, refugio de los desamparados, instrumento de reconciliación, portador de alegría en las horas difíciles, amigo de todos y testigo de una nueva esperanza para esta Iglesia.

Si hiciéramos un balance pastoral del legado de monseñor Biffi tendríamos que reconocer que su coraje y su celo nos invitan a saber leer, de manera positiva, los tiempos de crisis; a no intervenir para la gente sino a caminar con la gente; a no esperar que la gente venga a la Iglesia a buscar la salvación sino a ofrecerse la Iglesia misma como signo de salvación; a superar la oferta y la demanda de una estación de servicios espirituales por la cultura del diálogo y del encuentro como lo hizo con los no católicos; a no imponer un sistema religioso sino a proponer la fe y mantener la creatividad en la misión. Estas, creemos, son razones más que suficientes para valorar su vida y querer verlo en los altares.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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