La agrupación musical Marzuá presentó su desconectado llamado Latidos.
Por Gerson De Jesús Brugés González
Marcela Otazua, vocalista principal; Orlando Jiménez, bajista; Jimmy Ledesma, percusión; y Camilo Wailer, guitarrista, son los integrantes de esta nueva banda musical que está emergiendo en la ciudad de Barranquilla, con nuevos ritmos musicales y letras poéticas nacidas del alma, Marzuá. Su nombre suena bonito. Y la banda está lista para invadir los corazones de los barranquilleros y de todos los musicólogos románticos del Caribe.
La región Caribe siempre ha sido un punto clave para la inspiración de nuevas canciones y nuevos grupos musicales los cuales toman la memoria cultural y su significado para crear estilos y estrofas mezcladas con las teclas de un sintetizador al ritmo de un tambor, al final los créditos quedan solo en la portada del natalicio de esas agrupaciones, Barranquilla debe apropiarse de sus talentos y escalar bandas autóctonas como es el caso de Marzuá.
Dentro de un espacio romántico y poético, plasmados de frases inspiradoras de los pensadores griegos como Platón y Aristóteles crean la atmósfera ideal para ver e imaginar las notas musicales que saldrán dentro del cúmulo de guitarras y micrófonos iluminados por ráfagas de luz, se contaban las horas para sentir la fusión musical de Marcela Otazua y su banda, la cual alimenta cada canción con un toque especial de inspiración espiritual y romántica.
Algo de diferente tiene esta agrupación, donde no podemos encontrar un concepto en sí para explicar su tipo de música, sus canciones son poesías ilustradas, todo tipo de ritmo tiene cabida y la fusión es inevitable, un poco de Reggae, Flamenco y Jazz entre muchos otros los cuales les sirvan de inspiración para contar historias cotidianas que pasan en la ciudad.












