La muerte prematura de su padre le cambió el libreto de su vida.
Por: Francisco Figueroa Turcios
Luz Estella Cantillo Hazbún nació en Plato, Magdalena. Cuando ella tenía cinco años de edad, sus padres (Miguel Ángel y Enith) se radicaron en Barranquilla buscando mejor calidad de vida.
El primer barrio en el que vivieron en Barranquilla fue El Campito. Dos años después, en Alboraya. Al final se radicaron en Soledad, gracias a que salieron favorecidos en el plan de vivienda del Instituto de Crédito Territorial.
Luz Estella estudió la primaria y el bachillerato en el Colegio Pablo VI en Soledad. Desde niña se imaginaba poniendo en pie grandes edificios, de hecho jugaba a construirlos con cajas de cartón e incluso formaba pequeñas ciudades con plastilina. Soñaba con estudiar arquitectura.
La muerte prematura de su padre, Miguel Ángel Cantillo, a raíz de un derrame cerebral, acabó con su mundo de ilusiones. Luz Estella tenia 12 años de edad y le tocó apoyar a su madre, Enith Hazbún, en la Ferretería y Materiales ‘Michi’ y en la crianza de sus hermanos: Javier, 10 años; Edilma, 8; y Milena, 1 año de edad.
«Cuando terminé el bachillerato, mi madre no tenía las fuerzas económicas para ponerme a estudiar en una universidad privada. No tuve otra alternativa que presentarme en la Universidad del Atlántico.
Mi mamá me aconsejó estudiar Contaduría Pública, para que estuviera al frente de las finanzas de la ferretería, por lo que me incliné al final estudiar esta carrera profesional.
Trabajaba en el día en la ferretería y estudiaba de noche en la universidad», reconoce Luz Estella Cantillo, quien tuvo que de desistir del proyecto de estudiar arquitectura.
Luz Estella Cantillo, considera que valió la pena sacrificar el sueño de ser arquitecta por Contadora Pública, porque apoyar a su madre. Hoy la felicidad l sonrie a madre e hija.
Amor al deporte
Luz Estella Cantillo brota por sus poros el deporte. Practicó el baloncesto, voleibol y el atletismo. Actualmente practica el voleibol y el ciclismo. «Fui semifinalista en los 100 metros planos en los Juegos Intercolegiados, pero me descalificaron por no presentarme, ya que mi entrenador no me avisó el día de la competencia. Era la favorita para ganar la competencia. Yo representaba al colegio Pablo VI de Soledad», señala Luz Estella, como hecho anecdótico de su paso por este deporte.
Cuando laboró como contadora en Pizano, tuvo la oportunidad de practicar el atletismo. Durante cinco años consecutivos participó en la competencia Raycol, que se celebraba el 1 de mayo, Día del trabajo.
Practicaba atletismo en la pista del estadio metropolitano Roberto Meléndez, y allí tuvo la oportunidad de conocer a Carmen, la hija del dirigente y atleta Jairo Olguin, quien la motivó para que practicara ciclismo. «Actualmente me mantengo en la actividad del ciclismo recreativo. Pertenezco al Club de la Salud de Pepe Caballero», comenta.

Los Cachorros:Yamile Pacheco,Nelcy Castro,Yaneth Badillo,Luz Cantillo,Hernando Jiménez, Mayra Segovia y Alberto Granados.
Actualmente, Luz Estella Cantillo labora en la Contraloría Distrital de Barranquilla.
Como todos sus logros en la vida, llegar a la Contraloría fue por esfuerzo propio ya que ganó el concurso para ingresar hace un año a este Ente de Control.
«Cada día le doy gracias Dios, por permitirme laborar en la Contraloría Distrital, donde he encontrado el calor humano de todos mis compañeros, especialmente del doctor Fernando Fiorillo, Contralor Distrital», resalta Luz Estella Cantillo.
En voleibol tuvo la oportunidad de participar en el I Torneo Deportivo Interno de la Contraloría Distrital de Barranquilla competiendo en el equipo los Cachorros, que alcanzó el subtítulo al perder en la final ante la Banda de los Minions.
«A mis dos hijos (Brian Alfonso y Dilan Andrés Mejía Cantillo) siempre los motivé a la práctica del deporte y el temor a Dios, como valores para triunfar en la vida», resalta Luz Estella Cantillo, una profesional hecha a pulso, gracias a su tenacidad y espiritualidad.














