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“La Costa tiene que meterse en el baile del Caribe”

La percepción que tienen historiadores como Gustavo Bell es que esta región colombiana parece estar al margen de lo que ocurre en el Caribe frenético. “La Habana, ciudad universal”. 

Por Rafael Sarmiento Coley

Gustavo Bell Lemus, historiador, periodista y escritor barranquillero, exvicepresidente de la República y actual embajador de Colombia en Cuba, considera que Barranquilla y Cartagena, las dos ciudades del Caribe colombiano llamadas a jalonar el desarrollo cultural, económico, político y social, han tenido momentos de fulgor en distintas épocas de las dos últimas centurias, pero de repente ese fuego se apaga poco a poco.

2 Hemult Bellingrod

Dentro del numero público que ha venido asistiendo a las jornadas que concluyen este sábado, ha estado el campeón Olímpico y Medallista de Oro en el campeonato Mundial de Tiro con blanco móvil, el barranquillero Helmut Bellingrotd.

Y él atribuye eso, en buena parte, a que estas dos ciudades, al igual que Santa Marta (que es más vieja), se han deslumbrado por la riqueza y el desarrollismo momentáneos, olvidando por completo la cultura y la historia, así como una visión más decidida de pertenecer, con todas las de la ley, al Gran Caribe, que en los años de las luchas por las riquezas de nuestros pueblos aborígenes, fue convertido por las entonces potencias europeas en una versión “a lo caribeño” del Mediterráneo, que fue el escenario de la navegación, la cultura y el intercambio de mercancías y riquezas, gracias a su conexión con África, Asia, Europa y el Mar Atlántico por el estrecho de Gibraltar.

Bell Lemus fue el conferencista del cierre de la jornada del jueves de la II Conferencia Internacional, de la Asociación Colombiana de Estudios del Caribe, evento que se realizó en el teatro Amira de la Rosa durante los días 15, 16 y 17.

El encanto de la Revolución

4 Bell y Joaquín Vilori

El conferencista Gustavo Bell, Embajador de Colombia en Cuba, y el gerente cultural del Banco de la República en Santa Marta, Joaquín Viloria.

Esta mirada al Caribe colombiano contó con la presencia de jóvenes y veteranos sociólogos, etnólogos, historiadores, economistas, trabajadores de la cultura y ejecutivos de expresiones folclórica-culturales como lo es, por ejemplo, Carla Celia, directora de Carnaval de Barranquilla S.A.

La apertura y palabras de bienvenida (en la sala múltiple), estuvo a cargo de Diego José Restrepo Álvarez, gerente seccional del Banco de la República; Raúl Román Romero, presidente de la Asociación Colombiana de Estudios del Caribe (Acolec), y Jorge Enrique Elías Caro, coordinador del evento.

La primera conferencia estuvo a cargo de Lara Putnam, de University of Pittsburgh titulada ‘Migrantes y fronteras en el Gran Caribe, 1840-1940: desde Barranquilla a Brooklyn (Estados Unidos)’.

3 auditorio

A las conferencias han acudidos delegaciones de todo el país, y en especial de la Costa Caribe colombiana, especialmente sociólogos y catedráticos, como el escritor Edgar Rey Sinning (izquierda, de camisa blanca).

El evento se destacó por la riqueza de los debates y la abundante presencia de conferencistas de numerosas universidades del país y el exterior, lo que es un merecido reconocimiento del éxito organizativo y poder de convocatoria de la Asociación Colombia de Estudios del Caribe.

Gustavo Bell, que tiene sus raíces cubanas, aunque es un barranquillero raizal y apasionado, como Diplomático (lo ha sido siempre, aunque sin sueldo), se negó a responder una pregunta nuestra sobre cómo encajaba Romaña y compañía en todo este proceso de culturización e integración con el Gran Caribe.

En cambio, sí elogió, con reconocido acierto, el innegable despegue de La Habana como una ciudad universal, multicultural y conectada con el mundo. Por supuesto que eso es así. Con algo de injusticia, porque Santiago tiene más riquezas y raíces culturales que La Habana. Como lo contó el propio Bell, Barranquilla y la Costa tienen mayor afinidad lingüística con Santiago que con La Habana. En La Habana se habla de fruta bomba, en Santiago y la costa caribe colombiana se dice papaya.

Transformaron La Habana

5 hermoso afiche promocional

Hermoso afiche promocional del evento con una foto y unos paisajes del Caribe auténtico.

Bell pasó por alto un suceso que catapultó a La Habana como esa ciudad cosmopolita y universal que él hoy elogia. Al triunfar los revolucionarios barbudos comandados por Fidel Castro, el Ché Guevara, Cienfuegos y demás líderes, las izquierdas de todo el mundo miraron ese triunfo como propio.

Y la llegada al Gobierno habanero de los barbudos atrajo a toda una legión de intelectuales de izquierda que, precisamente por esos años, acababan de procrear lo que se conoce como el Boom, con García Márquez, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Álvaro Mutis, Bryce Echenique y otros cuantos más a la cabeza, tal como lo relata con admirable acierto y precisión el joven escritor barcelonés Xavi Ayén en su muy completa obra de biografías y memorias ‘Aquellos años del boom: García Márquez, Vargas Llosa y el grupo de amigos que lo cambiaron todo’.

Casi todos, antes de conquistar el mundo de la literatura con sus best seller, trabajaron en las mejores casas de publicidad y márqueting de Méjico, Bogotá, y Buenos Aires. Muchos fueron escritores de guiones de cine en los estudios mejicanos. En fin. Por ejemplo, nuestro Premio Nobel Gabriel García Márquez, antes de lanzar de verdad el boom con su ‘Cien años de soledad’, bebió en las mejores fuentes de cuñas de radio y televisión (copyright), antes de lanzar al mundo su bestseller que catapultó el boom, que ya venía caminando, es cierto, con ‘La ciudad y los perros’, de Vargas Llosa; ‘Rayuela’ de Julio Cortázar (1963) y otros escritores y relacionistas públicos como Carlos Fuentes, que manejaba en Estados Unidos una fundación sin ánimo de lucro para promover a jóvenes escritores de América y que resultó ser un brazo de la CIA.

¿Qué pasó? Que todas esas celebridades de la literatura mundial se trasladaron en masa a la ciudad más culta de España, Barcelona, en donde montaron sus cuarteles en casas o apartamentos muy cerca los unos a los otros con toda su muchachera y esposas, al amparo de la gran faraona Carmen Barcell, que muy pronto empezó a fungir como editora, asesora sentimental, sicóloga de familia, y guardadora de secretos (por ejemplo, los motivos reales de la trompada de Vargas Llosa a Gabo en la antesala de un teatro lleno a reventar).

Y desde allí empezaron los coqueteos, tanto de Fidel y el Ché hacia esa legión de sabios de la cultura, y de estos hacia Fidel y el Ché, a quienes idolatraban. De tal manera que muy pronto fue muy frecuente ver en La Habana como Pedro por su casa, a Gabo, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Álvaro Mutis y la ‘maricuyita’ de Plinio Apuleyo Mendoza.

Cada semana era una reunión. A botar corriente para colocar la revolución cubana en el concierto mundial. A cambiar la mirada que la ‘propaganda yanki’ vendía sobre Cuba y la Revolución. Fue así como se creó la agencia Latina de noticias, la revista Casa de las Américas, concursos literatos, escuelas de cine, arte dirigido a socializar la revolución como algo que había transformado, para bien, a Cuba. Películas que hablaban del paraíso de Varadero, y el encanto innegable de La Habana vieja.

Todo eso fue posible gracias a la presencia dinámica y hasta con cierto fanatismo, de los principales integrantes del boom. Después muchos de ellos se fueron decepcionando cuando se dieron cuenta de la verdad. Pero ya era tarde. Habían aportado su enorme talento para colocar a La Habana en el epicentro mundial de la cultura.

Como lo dijo Gustavo Bell en su charla de este jueves, “La Habana es una ciudad universal, moderna, por qué Barranquilla y Cartagena se quedaron, no cuajó el empuje de los años 60”.

Claro, en esos tiempos Gabo ni los demás semidioses de la literatura universal miraban con entusiasmo hacia estas dos capitales colombianas caribeñas.

La lucha del profesor Assa

Una mención importante que hizo Bell es referente a la tarea valiosa e incansable del profesor Alberto Assa. Un ‘Llanero Solitario’ en una sociedad hirsuta. Assa fundó institutos de lenguas modernas, museos de etnología para estudiar con certeza la sabiduría y la lengua de nuestros aborígenes, verdaderos orfebres en la artesanía e ingenieros hidráulicos con un conocimiento casi científico sobre el manejo de las crecientes y los tiempos de sequía.

El profesor Assa fue un Quijote que aró en el desierto, repitiendo que “no habrá desarrollo sin educación, ni progreso sin cultura”. Exactamente el discurso que le llevaron a Fidel los sabios del boom literario de América Latina, que fue, a su vez, y a su modo, otra revolución simultánea con la cubana.

Además de lo que dijo Bell, para destacar la advertencia de una joven profesora cubana sobre cómo La Habana se ha tragado toda la fama de la revolución, ignorando por completo la importancia de Santiago como aporte a esa revolución y a la cultura musical y general de Cuba.

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Los periodistas Rafael Sarmiento Coley, Gustavo Bell Lemus y Edgar Rey Sinning, estos dos últimos consagrados escritores, historiadoes y sociólogos, están embarcados en la lucha por el Caribe, la misma nave en la cual navegó el maestro Germán Arciniegas, que todos pensaban que era cachaco y nació en Pinal del Río, Cuba.

Edgar Rey Sinning, señaló con acierto que falta un mayor compromiso de las universidades públicas y privadas para inmiscuirse a fondo en especializaciones en sociología, en la creación de museos de etnología, en la apertura de discusión de lo nuestro, en vez de estar pensando en poner un pie en países tecnócratas que hablan un lenguaje económico-social y político muy distinto al nuestro y al de nuestro Gran Caribe.

También para meditar la tesis de Moisés Pineda Salazar sobre el empuje a toda máquina de los antioqueños para tener puerto propio en Turbo, por donde sacar sus productos a todos los países de Centroamérica y el Caribe.

Carla Celia destacó su presencia en el Festival del Fuego, en La Habana, pero tenía que haber ido a Santiago a ver el desfile de la conga, que es de donde Esthercita Forero se trajo la Gran Guacherna.

Hubo un merecido aplauso de cuerpo ausente para el valioso historiador cartagenero Alfonso Múnera, quien desde hace varios años desempeña de manera brillante la diplomacia colombiana en el Caribe (desde cuando Bell fue Vicepresidente, logró colocarlo en esa zona que tanto lo trae de las narices).

Pues bien. Múnera como secretario de la Asociación de Estados del Caribe, acaba de recibir el más caluroso reconocimiento en la reciente Asamblea General de miembros de esta agremiación, realizada en La Habana. Su tarea más brillante ha sido aglutinar a estos países. Y la tarea descomunal e histórica que le queda por hacer al Embajador de Colombia en Cuba, ahora cuando se firmen los acuerdos de paz entre el Gobierno del Presidente Santos y la cúpula de las Farc, es conseguir de verdad que Barranquilla, Cartagena y Santa Marta se involucren más en el Gran Caribe. Son ciudades más caribeñas que antioqueñas, y su futuro está en conquistar esos mercados cercanos, antes de estar pensando en pajaritos preñados de mercados lejanos.

Sobre el autor

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
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