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La carta de amor del feminicida que acabó con la vida de Katiusca

Un joven venezolano que se vino fugado de su país por robarse un dinero llegó a Santa Lucia con pinta de niño rico, y se enamoró de la primera mujer que vio.

Por Chachareros/Impactonews

Aldair y Tatiuska en el último beso apasionado que ella le permitió. A la izquierda, Katiusja sonríe feliz, como si se hubiera quitado un peso de encima.

Las primeras revelaciones que Aldair Rafael Carrero Carreño, 34 años, nacido en Caracas, Venezuela, dio a las autotidades policiales es que mató “al amor de mi vida, por puro despecho”. Claro, ella le cantó la tabla: “no voy a vivir más contigo porque no soy ninguna tonta para que tú me sigas moliendo a golpes cada vez que te metes la porquería esa que vendes y compras en la esquina y te la vienes a fumar aquí, lo que también afecta a la niña…así es que hasta aquí llegamos. Yo me quedo con la niña. Me voy a Barranquilla porque aquí en Santa Lucía no encuentro un trabajo como yo quiero. Adiós”.

Un joven santaluciano que, por estar también metido en el vicio, se ganó la amistad de Aldair Rafael, logró sacarle algunos datos de su antepasado. Fue varias veces reclutado para las reservas de la Guardia Civil Venezolana. Nunca tuvo estabilidad allí. Porque siempre, por algún motivo intencional, lo expulsaban. Lo último que hizo fue saquear el locker de tres compañeros de habitación. Dinero en efectivo, joyas, celulares. Los compañeros, que ya conocían sus mañas, fueron al sitio en donde sabían que se refugiaba cuando hacía esas maldades. Como para darle una lección, lo amarraron de pies y manos, lo amordazaron y, uno por uno, sus cuatro verdugos lo violaron sin compasión. Recuperaron parte de lo que se había robado (el resto ya lo había cambiado por droga), y se marcharon, dejándolo con la amenaza de que si se aparecía por el cuartel, o los denunciaba, “serás hombre muerto”.

Fue así como Aldair Rafael, de chance en chance, llegó a Colombia por la frontera de Paraguachón, de ahí a Maicao y Riohacha, finalmente a Barranquilla, en donde logró hacer algunas maldades con tarjetas de ahorro robadas, que le permitieron sacar una fuerte suma de dinero y huir hacia donde lo llevara el primer bus que encontró en la estaciones del transporte de los pueblos atlanticense. Era el bus de Santa Lucía.

Con parte del dinero robado compró una moto ‘robada’ en Galapa. A bordo de esa moto, con un parrillero a bordo, fue capturado en la vía que conduce de la vía Oriental a Santa Lucía, con un paquete de drogas ya preparadas en cigarros.

Katiusca lo volvió lo loco

Al comienzo, el romance fue color de rosa. El venezolano le brindaba una vida grata con el dinero que aún le quedaba del comercio de la droga y de los robos en Barranquilla.

Aldair Rafael, que de por sí venía con los cables cruzados debido al demoledor castigo que le dieron sus breves y ocasionales compañeros de una de las escuelas de formación de la Guardia Civil Bolivariana, terminó de entrar en demencia total cuando conoció a Katiuska.

Lo cual se desprende de la disparatada carta de amor de Aldair a Katiusca antes de asesinarla

“Dios te de mil años para que nunca te me vayas, baby”, es parte de la dedicatoria del homicida a su víctima por su cumpleaños.

Katiusca Rangel Caña, de 29 años, oriunda de Santa Lucía, Atlántico, fue asesinada sin piedad por su pareja sentimental, Aldair Rafael Carreño Carreño, justo en la celebración de Amor y Amistad.

El feminicidio ocurrió poco antes de las ocho de la mañana de este sábado. Katiusca estaba sentada, junto con otros compañeros de labores, a la espera de que abrieran los locales del antiguo edificio de Fedecafé en la Avenida Olaya Herrera (carrera 46) con calle 34, pues ella trabajaba en uno de esos locales en donde arreglan celulares y venden todo tipo de accesorios.

Dicen los testigos que el feminicida llegó muy tranquilo, la saludó, y la invitó a que fueran “aquí a la vuelta a hablar algo”, y, sin alcanzar a dar la vuelta de la esquina, le propinó la primera puñalada en el abdomen, ante lo cual la víctima empezó a gritar pidiendo auxilio. Las otras personas que estaban con ella a la espera de que abrieran los locales salieron en su auxilio, mientras el demencial agresor le clavaba una tras otra mortales heridas en varias partes del cuerpo. La dejó caer e intentó darse a la fuga, pero los testigos empezaron a corretearlo y a gritar “¡Agárrenlo, es un asesino!”. Aparecieron los policías del cuadrante y lo capturaron aun con el arma homicida sangrante en su mano derecha.

Con el caso de Katiusca son ya 32 mujeres asesinadas. Lo preocupante es que 12 de estos casos, registrados este año, corresponden a feminicidio. Por lo general, los feminicidas son hombres de mala conducta que han sido rechazados por su pareja por mala conducta, agresividad de palabra y de hecho, producto de los vicios con alcohol o alucinógenos y celos enfermizos.

‘La Flaka’ y ‘El Negro’, como se llamaban mutuamente, tenían una relación amorosa desde el año 2017. Producto de su amor, nació una hija que hoy cuenta con 2 años, la cual quedó huérfana de madre por culpa de las manos asesinas de su propio padre.

Katiusca era una joven muy querida en Santa Lucía, recordada por sus años escolares en el Liceo Los Comuneros, por su forma de bailar champeta con sus amigos de barriada y por su pasión por la estética y el estilismo, lo que la motivó a convertirse en instructora en una academia de belleza.

Pero la presencia de Aldair, nacido en Caracas, Venezuela, no fue bien vista por muchas de sus amigas en Santa Lucía.

“La verdad es que mi sexto sentido nunca se equivoca. Cuando lo vi por primera vez en el pueblo dije que era una perdición de hombre, sus actitudes demostraban que era un ser despiadado. Katy no se merecía esto y pobre la niña que tiene que vivir con una verdad bien dolorosa”, afirma una amiga cercana.

“Muchas personas lo conocimos a él, personalmente nunca me pareció alguien de fiar, tengo algo que me hace desconfiar de las personas y él no inspiraba nada bueno, creo que lo mejor que hacía era jugar fútbol y eso”, señaló una de las mejores amigas de Katiusca.

El feminicidio ocurrió a las 8:20 de la mañana del sábado 19 de septiembre en la calle 34 con carrera 45B, en el Centro de Barranquilla. Las voces de auxilio alertaron a la comunidad sobre un homicidio en el sector. Aldair Carreño Carreño vestía buzo y jeans de color azul y tenis negros. Con un arma blanca asesinó a Katiusca Rangel Caña en la vía pública. El homicida al notar la presencia policial emprendió la huida con dirección a la calle 30, siendo capturado en la calle 10 con carrera 45B y trasladado a las instalaciones de la URI.

La carta de amor de Aldair para Katiusca

“Agosto 28 de 2020, 4:00 A.M. Hoy es especial xq hoy es tu cumpleaños, para mí nadie es mejor que tú, la vida te puso en mi camino y yo necesitaba tu amor y que bueno que llegaste y que ya te acostumbraste a mi forma de vivir xq es hasta morir.

“Gracias por lo que me das, amor. Te estoy hablando en serio, amor, y no es en broma. Yo conozco ese tono de voz, ese cuerpo, ese aroma. Si el amor estudiara, tu te ganarías un diploma xq el nuestro sigue firme como columnas de Roma.

“Hoy cumples un año más de vida y yo lo celebro, aunque a veces no parezca. Siempre estás en mi cerebro, de solo verte sonreír me alegro porque te lo has bebido conmigo en las buenas y en las malas.

“Navegamos un continente juntos contra la corriente, solamente tú y yo sabemos lp que se siente luchar por un amor que crece como una avalancha.

“Donde te pongas, mami, sabes que te busco, y es que cada momento que pasa tú lo detallas. Te daría mi corazón si algún día el tuyo fallara, sacarte de mi lado es sacarle el agua a la playa.

“Dios te de mil años para que nunca te me vayas, baby. Te deseo un feliz cumpleaños, mi flaca bella, te amo. Dios te bendiga, hoy, mañana y siempre. Te deseo lo mejor del mundo”.

Respuesta de Katiusca

“Gracias, Negro, palabras sobran porque los dos hemos luchado. Mi Negro y Dios, solo lo saben. Mil gracias por tan lindas palabras. Te amo mucho, los amo, los adoro y siempre estaré ahí”.

Tres semanas más tarde, Katiusca fue asesinada por Aldair luego de propinarle 8 puñaladas en el Centro de Barranquilla.

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