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Joven narra su experiencia negativa con clínica veterinaria en Barranquilla

Laura Podkoritnik, una joven proveniente de Eslovenia, cuenta la historia de su mascota Polly (Boston Terrier de 10 meses), que falleció en la Clínica Veterinaria Neovets, ubicada en el norte de Barranquilla.

Por Raiza Jiménez

“En la noche del lunes 26 a martes 27 de julio de 2020, Polly vomitó cuatro veces. A las 6 a.m., contacté a la Clínica Neovets, recomendada por muchas personas. Todas las veces que visité a Polly me hicieron esperar afuera mientras “limpiaban” su jaula, y recibí miradas desdeñosas a pesar de acudir a las horas indicadas, pero esos detalles son la parte menos trágica de esta horrible experiencia”, cuenta la propietaria, quien asegura, además, que sigue en duelo por la pérdida de su mascota.

Más tarde, ese mismo día, Podkoritnik recibió una llamada de la doctora María Cristina De la Puente, quien le informó el diagnóstico del cachorro: parvovirus, una enfermedad muy grave y contagiosa. No obstante, el diagnóstico temprano brindaba un pronóstico favorable.

Podkoritnik cuenta que, durante los días de estancia en la clínica, la jaula que resguardaba la mascota permanecía sucia y empapada de orina, a pesar de que un empleado le indicó que era agua derramada. “Mi bebé, que nunca había pasado un día en su vida sucia u oliendo mal, apestaba a orina seca. Sus patas estaban amarillentas por permanecer en su propia orina”.

Sin embargo, el viernes 31 de julio comenzó a desencadenarse lo que Podkoritnik define como la peor experiencia de su vida.

Ese día, por la mañana, Podkoritnik envió un mensaje para verificar cómo seguía su mascota, a las 5:32 a.m., y le agradeció a la doctora María Cristina por pasar la noche con ella. Recibió respuesta más de dos horas más tarde; supo que Polly estaba sufriendo, pero que le estaban suministrando un tratamiento no especificado. “Me pidieron que llevara una manta, cuatro días después de haberla ingresado. Estaba respirando profundamente, como cuando uno siente dolor. Pregunté si le estaban suministrando analgésicos, y no recibí una respuesta específica. Me despedí de Polly, sin saber que sería la última vez que la vería con vida”.

El sábado 1 de agosto, a las 10:33 a.m., la doctora María Cristina De la Puente le informó a Podkoritnik que Polly estaba estable, sin vómitos, pero con diarrea, y que podía ir a verla en 30 minutos.

“En ningún momento me comunicaron que la situación había empeorado. Cuando solicité ver a Polly, la recepcionista me pidió que esperara porque “tenían que recogerla”, y yo me pregunté ¿recogerla dónde?”. Agrega que debido a las medidas contra el COVID-19, tuvo que esperar afuera de la clínica, pero que esta prevención no la afectó, sino la falta de comunicación.

Alrededor de las 11:40a.m., Jurgen, un empleado de la clínica, le informó que el cachorro había entrado en una grave crisis. Aproximadamente a las 12:15, Podkoritnik ingresó a la sala de espera.  “Cerca de las 12:30 se abrió la puerta de la habitación de Polly. La primera en salir fue De la Puente; y se apresuró hacia otra habitación. Otra doctora me informó que el corazón de Polly acababa de detenerse. Corrí a la habitación y abracé a mi bebé: mostraba signos severos de rigor mortis y estaba helada, como si llevara un largo rato sin vida”.

Podkoritnik solicitó conversar con la doctora María Cristina De la Puente, quien estaba a cargo de Polly. La doctora indicó que el cachorro acababa de fallecer por un paro cardíaco, porque al no expulsar todas las heces, el virus había ingresado a su torrente sanguíneo. “Eso no era lo que quería saber, sino: ¿cómo sucedió?, ¿a qué hora?, ¿quién estaba en el turno nocturno?, ¿quién estuvo con ella cuando comenzó la crisis?, ¿mostró signos de empeorar de la noche a la mañana?, ¿alguien la abrazó para que no sintiera miedo? Y, sobre todo, ¿por qué no habían sido claros?”.

Podkoritnik cuenta, además, que, al solicitar un servicio crematorio por teléfono, le pidieron varios datos, entre esos la hora de la muerte. De la Puente y Jurgen indicaron que la hora había sido 11:15 a.m.

“¿Cómo podía haber más de una hora de diferencia con respecto a lo que habían dicho inicialmente? Me mantuvieron esperando una hora bajo el sol, con mi perrita muerta en un cuarto”, manifiesta la propietaria.

Por la tarde, Podkoritnik pidió el envío de un informe sobre lo sucedido en las últimas horas de vida de Polly, ya teniendo clara la causa de la muerte.

“Inicialmente dijeron que lo enviarían por la noche, luego que estaría listo en tres días hábiles. Pedí hablar con María Cristina, pero un hombre me dijo que ella se encontraba atendiendo un caso de emergencia, y respondí que haría un show si no recibía lo solicitado.  El sujeto accedió a enviarme la información, pero la voz de María Cristina al fondo le indicó que no podían hacer eso, ya que podría representar problemas legales. ¿Cómo pudo ella escuchar nuestra conversación, si estaba atendiendo una urgencia?”.

Podkoritnik se dirigió a la clínica para aguardar a que María Cristina se desocupara de la urgencia y permaneció afuera. Un hombre que se identificó como el esposo de De la Puente afirmó que ella acababa de comenzar a trabajar en un caso de emergencia. “Cuando le pregunté si era otro caso, porque habían usado la misma excusa anteriormente en el teléfono, él aseguró que era el mismo. Me extrañó que le tomara una hora comenzar a trabajar en un caso de emergencia”.

El sujeto informó que De la Puente no quería hablar porque Podkoritnik había dicho que haría un show si no recibía explicaciones. “Es extraño. Se suponía que ella estaba trabajando en un caso de emergencia cuando dije eso por teléfono”. Así mismo, el esposo de De la Puente amenazó con llamar a la policía, antes de entrar a hablar con la doctora.

De la Puente envió a Jurgen a hablar con Podkoritnik, y sin ahondar en detalles, le mostró algunas fotos de la mascota. “En una de las fotos, que supuestamente fueron tomadas el viernes por la noche después de que me fuera, había una correa de Polly en el soporte de la bolsa intravenosa, pero antes de irme, me habían devuelto esa misma correa. En otra de las fotos, Polly estaba arrinconada contra una de las paredes de la jaula para evitar la diarrea que estaba esparcida sobre el periódico”.

Podkoritnik le preguntó a Jurgen si él sabía que la mascota estaba muerta cuando le informó sobre la crisis cerca de las 11:40 a.m., a pesar de que la muerte había sido a las 11:15 a.m. El empleado declaró que no lo sabía, pero que sospechaba que el asunto era serio cuando De la Puente solicitó el equipo de emergencia en ese momento (11:40 a.m.). “A esa hora ya Polly llevaba muerta 25 minutos”, afirma Podkoritnik.

Del mismo modo, asegura que su intención no es la de destruir la reputación de nadie. “Comparto mi testimonio en contraste con otras historias con finales felices en ese mismo lugar. No sé si lo que le sucedió a Polly fue una cuestión de mala suerte o negligencia médica. Sigo sin respuestas, pero con el dolor intacto”, concluye la joven.

La doctora María Cristina de la Puente se abstuvo de dar declaraciones y contar su versión de los hechos, por recomendación de sus abogados.

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