Los colombianos fueron protagonistas en el partido que sus equipos disputaron este sábado. El 10 del Real Madrid brilló con sus pases; el delantero de Sevilla, con su gol.
Por Jorge Mario Sarmiento Figueroa
Era un partido durísimo para ambos equipos. El Sevilla defendía su imbatible condición de local en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán, y lucha por asegurarse un cupo a la Champions League. El Real Madrid corre detrás del Barcelona a dos puntos de distancia por la supremacía de la Liga española.
Así que las dos escuadras salieron a darlo todo a la cancha y dieron un espectáculo digno de la expectativa.
Cristiano Ronaldo, la estrella madridista que estaba ausente en su calidad de juego en los últimos partidos, esta vez frotó la lámpara maravillosa y empezó abriendo el marcador en el primer tiempo con un soberbio cabezazo cruzado que venció al arquero y a los defensas, luego de un precioso centro de Isco desde la izquierda.
Solo unos minutos después James Rodríguez centró de zurda desde la derecha, Chicharito cabeceó como pudo y el que apareció como un tropel de caballos fue nuevamente Cristiano Ronaldo para imponer su patada y anotar el segundo en favor del Madrid.
Parecía que la noche había llegado hasta allí para el Sevilla en su propia ciudad. Pero en tiempo de descuento de la primera parte, Sergio Ramos regaló un ingenuo penalti que permitió a Carlos Bacca demostrar una vez más su presencia goleadora en los momentos importantes. Con frialdad y precisión la puso en el lado contrario de un engañado Iker Casillas.
Un final de vértigo
Los equipos volvieron a la cancha en la segunda parte como si la batalla comenzara de cero. El ímpetu de ambos estaba recargado. El partido fue de ida y vuelta, sin miramientos. El galés Gareth Bale entró en el Real Madrid, ya recuperado de una lesión y le dio bríos a los ‘merengues’. Otra vez de centro desde la derecha, preciso cuando Cristiano Ronaldo lo pedía desde el otro lado. El balón cruzó el área grande elevado a una altura que pasó por encima de todas las cabezas sevillanas y solo hasta cuando el portugués se elevó hasta ella, se detuvo. El testazo fue milimétrico. El arquero voló de regreso pero era imposible alcanzar la pelota. Otra vez, de hat trick, Cristiano Ronaldo.
Y la noche para Sevilla. Sin embargo, nada está escrito cuando este equipo de bajo presupuesto saca su gallardía andaluza. Iborra aprovechó un pase de la muerte en el minuto 79 para devolver la vida a un partido que puso a sudar la gota gorda a los merengues cuando menos lo esperaban. Diez minutos finales electrizantes, con balones que parecían eternos, jugadas de miedo contra el todopoderoso blanco. En especial una en el que varios cabezazos dejan habilitados a dos sevillanos y Casillas sale a entregar su alma, logra desviarlos y el balón da tres rebotes en varias piernas hasta pasar a centímetros del palo izquierdo. Ni quien lo mirara.
El arbitro puso final luego de un saque de tiro de esquina en favor de Sevilla, los 22 jugadores aplaudieron cada uno por sus buenos motivos: los del Real Madrid por sumar con bravura los tres puntos que le permiten seguir en carrera por el liderato a tres fechas de acabar la temporada; los del Sevilla porque son de esos equipos que luchan por todo y dan a sus fanáticos un plus de vitalidad que ellos agradecen. Por algo están en las finales de Europa y compiten por un cupo en la Champions. Y por algo su goleador Carlos Bacca, oriundo de Puerto Colombia, es un símbolo goleador en la Liga más competitiva de la actualidad.












