Una lesión de meniscos en la pierna derecha le arruinó el sueño de ser futbolista profesional.
Por: Francisco Figueroa Turcios
Jaime Guerra Aguas nació en Sincelejo (Sucre) desde los ocho años de edad le tocaba acompañar a Carmen Aguas Hernández, su progenitora a Maicao para ir a comprar mercancía para luego venderla muchas veces por encargo. A Carmen Aguas, le tocó fungir de padre y madre porque Justo Guerra la abandono para formar otro hogar.
Jaime vivió las odiseas que su madre padecía cuando en muchas oportunidades regresaba a Sincelejo con las manos vacías porque en el trayecto entre Santa Marta y Maicao los buses donde viajaba eran atracados por la banda conocida como los maleteros para quitarles la mercancía. Esa experiencia vivida por Jaime desde muy pequeño con su madre le llevó asumir el rol de comerciante que tomó como proyecto de vida.
Paralelamente a la misión de acompañar a su progenitora a comprar mercancía en Maicao y luego distribuirla en Sincelejo, Jaime debía sacar espacio para los estudios y escaparse a jugar fútbol. » La verdad es que a mi no me interesaban los estudios, porque el estar desde los ocho años con mi madre en el mundo de la compra y venta de mercancía tenía el ADN de comerciante.
Terminé bachillerato en el Liceo Panamericano más por complacer a mi madre que por vocación» relata Jaime ´Bollo´ Guerra, sobre como ingresó al mundo del comercio cuando apenas era un niño.
Fútbol en el tintero…
Jaime Guerra quería emular a sus hermanos que jugaron en las selecciones de fútbol de Sucre (Miguel Dominguez Aguas jugó en la selección Sucre en las categorías pre-juvenil y juvenil, Jairo Guerra, Pre-juvenil, Juvenil y Sub 23 y Ulises Navarro Aguas, Pre-juvenil y Juvenil). Él aspiraba a jugar en el Junior, el equipo de sus amores.
Jaime en cualquier descuido de doña Carmen Aguas se escapaba para ir a jugar fútbol para hacer realidad el sueño de jugar en el cuadro ´Tiburón´. «Jugaba de defensa central, considero que lo hacía muy bien. Comencé a jugar en el equipo Reforma y Mary, luego lo hice enLos Insurable y finalmente en Vidriería Velásquez.
Llegué jugar hasta la categoría pre-juvenil por cuanto una lesión de meniscos en la pierna derecha me impidió continua jugando el fútbol. La ilusión de jugar en el Junior, el equipo de mi pasión, se me vio frustrada » señala Jaime Guerra, sobre su trayectoria como futbolista.
Jaime para estar ligado al fútbol logró ganarse la confianza de los entrenadores de las selecciones Sucre. Se convirtió en el kinesiólogo de los combinados ´Mariscales´ para estar en la delegación y viajar a todos los torneos.
Hincha Fiel
Jaime » Bollo» Guerra cuando estudiaba bachillerato en el Liceo Panamericano aprovechaba que su tía Yolanda Aguas, vivía en Barraquilla para venirse a escondida de su madre a ver los partidos del Junior en el estadio ´Romelio Martínez´.
«Como mi tía Yolanda vivía en la Calle Murillo con la kra 26, yo me venía caminando hasta el estadio ´Romelio Martínez´ para verme los partidos del Junior. Muchas veces que no tenía plata para la boleta, porque solamente tenía el pasaje para regresar me a Sincelejo después del partido me volaba por la Tribuna de Sol. Recuerdo que el primer partido que vi de Junior fue ante el Quindio en marzo de 1975. Junior ganó 3-1.
He tenido el privilegio se acompañar al Junior en la conquista de todos los títulos. Todavía tengo intacto los recuerdos de la celebración del primer título el 14 de diciembre de 1977 cuando Junior derrotó a Santa Fe 3-1. Fue un fecha muy especial porque por primera vez me emborrache. Cuando regresé a mi casa, mi madre la felicitaciones que dio fue una tremenda limpia, pero la emoción del primer título no tiene precio y afronté las consecuencias» reseña el sincelejano Jaime´Bollo´Guerra, quien aspira a tener licencia para vivir durante mucho tiempo para continuar siendo un hincha fiel del Junior.














