Con la llegada de la nueva planta de Tecnoglass y una población de 60 mil habitantes, se ha convertido en el segundo polo industrial del Atlántico.
Por Rafael Sarmiento Coley

José Fernando Vargas Muñoz, actual alcalde de Galapa, municipio del Área Metropolitana de Barranquilla.
Los historiadores más acuciosos coinciden en que Barranquilla es ‘hija natural de Galapa’, por la sencilla razón de que la hoy capital del Atlántico no existía y era una zona de barrancos a orillas del siempre caudaloso Río Grande de la Magdalena.
El asentamiento indígena, al mando del cacique Jalapa de la etnia Mocanás, fue descubierto por los colonizadores españoles en 1533, y más adelante, en 1600 fue dada en encomienda a Nicolás de Barros, hijo de un rico hacendado, dueño de vastas tierras en la zona, pero sin mirar hacia el Magdalena, por temor a los parientes cercanos ‘jalaperos’, los audaces indios guerreros de la raza Caribe. Por eso, en un tiempo de enorme sequía –como ahora, que se han quemado miles de hectáreas de pastos y bosques secos tropicales–, el ganado del encomendero desesperado por la sed, y guiado por su olfato, fue atraído por la brisa de agua dulce del Magdalena, hasta que encontró su oasis.

Una de las tantas instalaciones industriales en el municipio de Galapa es la Zona Franca Zofia.
Durante varias semanas los trabajadores de Nicolás de Barros buscaron el ganado perdido, por temor a que cogieran por mal camino. Hasta que al fin, siguiendo la trilla, llegaron al sitio en donde estaba todo el hato feliz de la vida, con abundantes agua y pastizales. Como las vacas no quisieron regresar ni a palo a las tierras galaperas, Nicolás de Barros no tuvo más remedio que ordenar que se construyeran varios bohíos y establos para encerrar y ordenar el ganado. Así nació el poblado que, con el tiempo, fue bautizado como Barrancas de San Nicolás, y se construyó una capilla en honor a dicho santo.
Hoy Galapa está a solo ocho kilómetros de Barranquilla, cuenta con una población de 60 mil habitantes y una zona industrial de cerca de 400 hectáreas, que es apenas el 30 por ciento de la tierra disponible para su desarrollo futuro con nuevas zonas francas de diversas actividades y distintas industrias.
La llegada de Tecnoglass

Christian Daes, Director General del Grupo Tecnoglass, sostiene que la sólida presencia de sus productos a nivel internacional, en especial en Estados Unidos, motivó poner en marcha el proyecto de la nueva factoría en Galapa.
Lo que más tiene contento a su actual alcalde, José Fernando Vargas Muñoz, es que el valor agregado de Galapa como sitio de desarrollo industrial se acaba de disparar con la llegada del musculoso grupo Tecnoglass, cuya principal está en Barranquilla, en la Circunvalar, un emporio de sólido posicionamiento a nivel mundial. Por algo la denominan la ventana del mundo, a tal punto que su Director Ejecutivo, Christian Daes asegura que “cerramos 2019 con una posición sólida en Estados Unidos, lo cual nos representó ingresos la suma récord de 431 millones de dólares, lo que representa un aumento del 16,2% frente al 2018”.
Por eso desde comienzos del año pasado le apostaron al proyecto de la planta en Galapa, en un área de 70 hectáreas ubicadas en la segunda Circunvalar, con salida a Juan Mina, a menos de cinco kilómetros de sus actuales instalaciones en Barranquilla.
Los cálculos de la secretaria de Planeación e Industria de Galapa, María Angélica Ahumada, son muy optimistas. “Por lo menos para los primeros años de funcionamiento, la fábrica dará empleo a unos 1.500 trabajadores en forma directa, sin incluir las plazas indirectas, sobre lo cual no hemos calculado”.
El alcalde Vargas Muñoz, quien acaba de ser elegido como miembro de la junta directiva de la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA), sostiene que la presencia del grupo Tecnoglass en su jurisdicción la consolida como la segunda zona industrial atlanticense, después de Barranquilla. Lo cual también significa un enorme reto para la administración municipal, que pertenece al Área Metropolitana de Barranquilla (AMB), por cuanto tiene que enfrentar retos que correspondan al crecimiento exponencial del sector industrial.
En primer lugar, es necesario formalizar la hoja de ruta y el fortalecimiento de un Consejo Municipal de Gestión de Riesgo, ante la ola de incendios forestales que se han originado en los últimos meses. “En algunos casos por descuido de los habitantes del sector rural, que dejan un fogón prendido y por las noches las fuertes brisas avivan las llamas, o bien arrojan una colilla de tabaco o cigarrillo sin darse cuenta que aun está en llamas y genera el incendio”.
Ese mismo Consejo de Gestión de Riesgo debe comenzar con un minucioso estudio ambiental para definir las necesidades básicas, como un refuerzo en el almacenamiento de agua, la modernización y ampliación del Cuerpo de Bomberos, y, cuanto antes, llevar a cabo un trabajo de pedagogía intensa para socializar en todo el sector rural la cultura de cuidar la naturaleza.
Duplicaría ventas en el exterior

Uno de los enormes galpones de la planta principal del Grupo Tecnoglass en la Circunvalar de Barranquilla, cerca de la zona industrial de la Vía 40.
Sobre el proyecto en marcha de la planta en Galapa, el Director Ejecutivo de Tecnoglass indica que el acelerado crecimiento de las ventas en el mercado de Estados Unidos fue clave para que la compañía barranquillera cerrara el 2019 con un nuevo récord en sus ingresos totales. “Eso significa que la operación en Estados Unidos nos proporcionó una posición sólida al finalizar el año pasado. En estos últimos años la compañía ha logrado posicionarse en el mercado estadounidense, el cual representa el 85% de nuestros ingresos. El aumento de las ventas en Estados Unidos fue del 24%. Las ventas al sector residencial para todo el año aumentaron en un robusto 78%, superando nuestras expectativas”.
Daes agrega que “terminamos el 2019 con fuerte momento para continuar nuestro negocio hacia adelante. Nuestro backlog ha venido creciendo continuamente obedeciendo a nuestros esfuerzos por ganar nuevos clientes, ingresar a nuevos mercados y proporcionar el mejor servicio”.
José Manuel Daes, Director Ejecutivo del Grupo, sostiene que “las cifras de Tecnoglass en 2019 fueron positivas. Fue otro año de transformación para Tecnoglass, en el que logramos cifras récord en ingresos totales, utilidad bruta, ebitda ajustado y backlog. Además, gestionamos de manera efectiva nuestro inventario y capital de trabajo, contribuyendo a una mejora en el balance y una sólida generación de efectivo al final del año”.
Los hermanos Daes coincidieron en afirmar que el Grupo en 2019 tuvo una utilidad neta de 24,3 millones de dólares y registró una ganancia de $0,55 por acción diluida, mientras que el flujo de efectivo proveniente de las operaciones incrementó a 26,7 millones de dólares para el año 2019. El backlog creció a un récord de 542 millones, aumentando 5% interanual y 2% frente al último trimestre.
La demanda del aluminio
Christian Daes, quien se encuentra en el exterior gestionando la construcción de máquinas especiales y los Software que demanda la industria de alta tecnología. Ese ha sido un factor clave del enorme crecimiento del Grupo Tecnoglass, en especial en la producción de aluminio y ventanas de vidrio. El plan de inversiones de la empresa en 2019 fue de alto rendimiento y comprendió la expansión de la capacidad de producción de aluminio en respuesta a la fuerte demanda de productos de este tipo. Se automatizaron operaciones claves en varias instalaciones de vidrio y aluminio.
Según Christian Daes, “lo que buscamos con esto es poder multiplicar la capacidad de nuestras líneas, ganar eficiencia, acortar los tiempos de producción y mejorar la rentabilidad, con un total de USD25 millones en el año. Somos optimistas frente a nuestro portafolio de proyectos y a la fortaleza del negocio en el que alcanzan márgenes que lideran la industria. En 2020 esperamos ver un crecimiento por encima de la industria y ganancias adicionales de participación de mercado en Estados Unidos. Podemos anticipar un crecimiento de los ingresos en un rango de 445 a 455 millones de dólares. Igualmente anticipamos que el ebitda ajustado en el 2020 estará en el rango entre 97 millones y 102 millones de dólares, lo que representa un crecimiento interanual del 7,7% en el punto medio, impulsado por mayores ingresos y los resultados de las inversiones de alto rendimiento, parcialmente compensado por mayores costes laborales”.











