En un espacio para la libre expresión de los chachareros, publicamos otras miradas sobre el debate por los contratos para foros y seminarios de la Fnpi con entidades del gobierno nacional y empresas privadas.
Por Chachareros/con aportes de Zona Cero y La Libertad

Mercedes Barcha, el poder delante y detrás de Gabo. Ella manejaba las cuentas desde los tiempos más difíciles.
“El 12 de febrero de 1976, en un parque frente a la sala de proyecciones de Canacine, en la colonia Churubusco de Ciudad de México, Elena Poniatowska corre azorada hacia una hamburguesería y pide un filete crudo. Gabriel García Márquez la espera atontado en un banco porque uno de sus mejores amigos lo acaba de noquear en público”. Así comienza la obra biográfica el periodista y escritor catalán Xavi Ayén ‘Aquellos años del boom’.
Al leer con cautela sus 800 páginas el lector queda con la sensación de que el grandulón de Vargas Llosa le zampó la trompada en el ojo izquierdo de Gabo porque éste, siendo su mejor amigo y hasta consejero, lo amonestara en forma reiterada por sus coqueteos frecuentes con distintas damas, teniendo una compañero tan atractiva y fiel como su querida ‘Tía Julia’, la misma del ‘Escribidor’.
El autor, sin embargo, de manera sagaz sugiere otras ideas, otras pistas, otras dudas, caminos distintos. En fin. Deja al albedrío de cada lector sacar sus propias conclusiones.
De lo que no deja la menor duda es que García Márquez fue en vida, tanto cuando era “un escritor pobre e indocumentado” como cuando era multimillonario, es que fue un hombre correcto y honesto a carta cabal. Tanto así que el manejo de sus finanzas lo confió siempre en manos de dos mujeres, su amantísima y eterna esposa Mercedes Barcha, y su Editora de toda la vida Carmen Balcells.
Porque Gabo siempre sostuvo que la mujer es más honrada que el hombre. Y para los asuntos de los chismes y las intrigas siempre se sirvió de algún amigo gay. Decía que eran una ‘esponja’ que absorbían en un santiamén todos los correveidiles de una ciudad.
Por eso, ahora, al leer las publicaciones de los colegas Zona Cero y Diario La Libertad, no ha faltado el gabólogo guasón que haya lanzado una sonora exclamación al viento “¡Carajo, si Gabo estuviera vivo, ya hubiera mandado a más de uno a la mierda!”. Y otro admirador del cataquero genial habrá dicho: “¡Gabito debe estar revolviéndose en su tumba!”.
Lo que dicen Zona Cero y La Libertad
Según publicación de Zona Cero la citada Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (Fnpi) “se ha beneficiado de numerosos contratos”. Y según investigación del Diario La Libertad, el director de la Fnpi, Jaime Abello Banfi, es el único interlocutor para hablar del proceso y ‘formar’ a periodistas sobre el tema.
Una “dulce y jugosa” contratación ha venido rodeando el proceso de paz, caracterizada ella por la adjudicación de múltiples asesorías, seminarios y talleres dirigidos al “manejo de medios” frente a los diálogos en La Habana entre el Gobierno Nacional y las FARC – EP.
El extenso listado de contratos, adjudicados en su mayoría a través del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Fondo de Programas Especiales para la Paz) sobresalen entidades como el Instituto para la Democracia Luis Carlos Galán, la Fundación Ideas para la Paz, la Federación Nacional de Cafeteros y la Corporación Arco Iris, entre muchas otras, además de reconocidos personajes de la vida pública nacional contratados para prestar asesorías relacionadas con el proceso.
Dentro de la abultada contratación también se encuentra la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Ibeoramericano, cuyo representante legal es Jaime Abello Banfi.
Con esta Fundación fue suscrito el contrato FP-033 “para prestar, por sus propios medios, con plena autonomía técnica y administrativa, los servicios para preparar y realizar unos seminarios dirigidos a periodistas de medios latinos basados en los Estados Unidos de América, para contribuir a la cualificación de la cobertura informativa y de opinión a nivel internacional sobre el proceso de negociación entre el Gobierno Nacional y las FARC”.
El valor de este contrato fue de 666 millones 976 mil 800 pesos.
Con la misma Fundación fue firmado el contrato FP-069, por 179 millones 955 mil 440 pesos, “para prestar, por sus propios medios, con plena autonomía técnica y administrativa, los servicios para diseñar y realizar con destino a la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, un programa de formación intensiva dirigido a directores, editores, jefes de redacción e información, tanto de medios de comunicación convencionales, como tradicionales o alternativos, analistas y columnitas, con el fin de proveer herramientas y conceptos que promuevan mejores prácticas periodísticas en el manejo del proceso de negociación en el Gobierno Nacional y las FARC – EP”.
Igualmente, con la misma Fundación fue suscrito otro contrato, el 197, para el mismo objeto, por valor de 345 millones 280 mil pesos.
Tanto estos como los restantes contratos se encuentran en el “ojo del huracán” a través de las redes sociales. Los críticos advierten el inusitado interés de la Casa de Nariño por el “manejo de medios” en este proceso, valiéndose de la adjudicación de los multimillonarios contratos.
Lo cuestionable es que se pretenda “direccionar” la información en los diferentes medios de comunicación, configurándose así una clara manipulación respaldada por quienes hacen gala de la “honestidad y transparencia del buen periodismo”.
Además, los adjudicatarios, bastante “empalagosos”, pretenden hacer creer que sus actividades representan un “aporte” a la paz, cuando realmente actúan como potenciales contratistas del Estado, beneficiándose de la denominada “mermelada” de la paz, que para este caso en concreto alcanzaría los $2.333 millones.
Sin embargo, los contratos con la Presidencia de la República no son los únicos con los que ha contado la Fundación Gabriel García Márquez.
En el Distrito de Barranquilla, por ejemplo, resultó beneficiaria del contrato 0152-2013-000057, cuyo objeto fue “aunar esfuerzos recursos con el objeto de impulsar el desarrollo del proyecto de interés público denominado ‘Talleres de periodismo cultural en Barranquilla, Capital Americana de la Cultura”, por valor de $50 millones.
Este contrato fue firmado por el representante legal de la Fundación, Jaime José Abello Banfi, con la Secretaria General, María Teresa Fernández Iglesias, bajo la supervisión de Liney Escorcia De la Hoz.
En el departamento de Antioquia también desarrolló el convenio de asociación 4600059126 “para realizar la tercera edición del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo en la ciudad de Medellín”.
Este convenio tuvo un costo de $562.500.000, de los cuales el municipio aportó $450 millones y la Fundación el resto. Fue firmado con la Secretaria de Cultura Ciudadana, María del Rosario Escobar Pareja.
Además, con la Fábrica de Licores y Alcoholes de Antioquia, suscribió un contrato por 979 millones 600 mil pesos, para la “licencia de uso de marca e imagen ‘Ron Maestro Gabo’, así como del diseño de botella, para la producción y comercialización de una edición única y limitada con el propósito de respaldar el proyecto ‘Ron Maestro Gabo’ homenaje de Antioquia a Gabriel García Márquez”.
Tomado del Diario La Libertad













