Esta vez sí se logró en Barranquilla realizar un espectáculo que los asistentes podemos considerar de talla internacional.»Érase una vez en ‘La arenosa'» conmemoró con estrellas, música, historia y tecnología los 200 años de la ciudad. Texto: Jorge Mario Sarmiento Figueroa. Fotos: Paula Romero González. El reto no era sencillo. Se trataba de contar una síntesis de la historia de una ciudad que ha sido pionera en casi todo lo grande de Colombia, desde la aviación hasta la radio. De incluir a los hombres y mujeres que han contribuido a darle brillo y de brindarle a los barranquilleros un regalo musical y de entretenimiento como lo exige el modelo internacional. Este tipo de eventos no tienen buenos antecedentes en Barranquilla. Todavía está fresco el bochorno que pasamos por la inauguración del Mundial de fútbol sub-20. Y con él todos los intentos que terminan siempre en una pobre fiesta de carnaval. Así que Diana Acosta, Consejera para el Bicentenario, decidió jugarse las cartas fuertes y llamó a los mejores en su campo para hacer lo que sólo ellos saben hacer: organizar un espectáculo escénico con lo último en tecnología de audio y video. Al principio las cosas trastabillaron, por el desorden logístico en el acceso de los invitados y de los periodistas, quienes llevaron mala parte por un tumulto que sólo pudo controlar la fuerza especial de la Policía. Luego fue la demora para iniciar con puntualidad, algo tan repetitivo en la ciudad que ya no nos parece negativo. Pero lo es. A las 7 y 35 de la noche, cuando en una megapantalla flanqueada por otras cuatro, todas con el trasfondo imponente de la Catedral Metropolitana María Reina, el Presidente Juan Manuel Santos y la Alcaldesa de Barranquilla Elsa Noguera se dirigieron al público, dio inicio a un recorrido de escenas que duró hora y media, lo suficiente para sentar un antes y un después en la realización de eventos culturales en La arenosa. Roberto Flores Prieto, Director general del espectáculo, es ante todo un cineasta. Por eso aprovechó la carta libre que le dieron y montó al lado de este show tecnológico varios contenidos para darle sustancia. Puso a los mejores cantantes de Barranquilla a rendir tributo. Y puso a los mejores actores a interpretar con vestidos de época y con escenografías cambiables en video, como toda una producción hollywoodense de «El amor en los tiempos del cólera». Una onda centelleante arropó a la Plaza de la Paz. Hubo un momento en que por mapping la Catedral se inundó de mar y río, o se convirtió en sólida roca dorada,luego sus paredes cayeron y volvieron a levantarse. Sólo faltó que Chaplin apareciera deslizándose por el complejo circuito de tuercas, como lo hizo en su película «Tiempos modernos», así de mágica fue la ilusión de esta noche barranquillera. Un detalle de lujo en el guión, con lo que Roberto Flores resolvió la papeleta de la historia, fue asignar parlamentos claves a varios periodistas insignes de Barranquilla – o que se hicieron aquí -, como Juan Gossaín, Mike Schmulson, Fabio Poveda, entre otros. Fue conmovedor escuchar a Ernesto McCausland decir desde ultratumba lo que ve en el futuro de su tierra. Y más aún, ver bailar al mismísimo Joe Arroyo, como un fantasma, al lado de Maia, esta sí en escultural carne y hueso, lo que todos coreamos esta vez en La arenosa: En Barranquilla me quedo. Galería fotográfica del Bicentenario: Érase una vez La Arenosa. [gallery ids="348,345,347,346,349,350,352,351,353,356,354,355,357,358,360,361,344"]]]>












Excelente crónica y fabulosas fotos. Felicitaciones Jorge Mario y Paula.