Por Rafael Sarmiento Coley
No necesitó decirlo. Tal vez pensó que, «para buen entendedor, pocas palabras».

Emilianito Zuleta Díaz no aceptó el pomposo galardón como «Rey Vitalicio» que otorgó la Fundación de la Leyenda Vallenata a nueve juglares.
Los nueve escogidos a dedo (como acostumbra hacer la junta directiva de dicho evento desde cuando existe), son:
Ovidio Granados Melo, Emilio Oviedo Corrales, Andrés «El Turco» Gil Torres, Emiliano Zuleta Díaz, Israel Romero Ospino y los ya fallecidos Florentino Montero, Lisandro Meza Márquez, Juan Humberto Rois Zúñiga y Miguel Ahumada Maya.
Para quienes tuvieron la potestad de la escogencia no significó nada la admirable trayectoria y valioso aporte a la divulgación de esta expresión musical como Julio de la Osa, José María «Chema» Ramos, Adriano Salas, Leandro Díaz Duarte, Toño Salas, Emiliano Zuleta Baquero ni el genial Alfredo Gutiérrez Vital.
Hay que recordar que los tres triunfos de Gutiérrez Vital en el Festival fueron logrados a pulso por encima de las malquerencias y tramoyas que afrontó en cada ocasión que compitió.
De tal manera que si alguien merecía ocupar un puesto en ésa lista era Alfredo Gutiérrez.
Emilianito Zuleta Díaz no lo ha dicho ni lo ha insinuado. Pero blanco es y la gallina lo pone.
Además, Emilianito quiere y admira mucho a Alfredo desde cuando le grabó «Mis vacaciones» y lo lanzó a la fama.
Desde luego que Emilianito Zuleta habría llegado a las cumbres más altas de la música colombiana. Pero ese primer impulso fué definitivo.
Emilianito, que es un hombre bueno, noble y honesto, tomó la decisión correcta y plausible.
Es un gesto que habla de su condición humana.
Así lo registro La Reina del vallenato :











