Por Chachareros/Ofiprensa
La Contraloría señala olvido ambiental del Río Magdalena:Municipios ribereños tienen problemas de saneamiento de aguas residuales y debilidades en gestión de riesgo.
Según un estudio del organismo de control, el Plan de Manejo de la Cuenca del río muestra un bajo índice de cumplimiento y ejecución. Se han reducido los recursos para la gestión ambiental, por parte de Cormagdalena.
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Carlos Felipe Córdoba hizo un llamado para que se le preste mayor atención al Río Magdalena, en cuyas riberas vive más de medio país,[/caption]
Las observaciones contundentes son de la Contraloría General de la República, cuyo titular Carlos Felipe Córdoba se mostró bastante preocupado por tan lamentable estado de abandono de la principal arteria fluvial colombiana.
Resultados preocupantes en materia ambiental y de gestión del riesgo encontró la Contraloría General de la República al evaluar cómo avanza la implementación del Plan de Manejo de la Cuenca del Río Magdalena.
En varios aspectos, como en el tema de saneamiento de aguas residuales, las metas planteadas en este Plan, para el período 2007-2019, están muy atrasadas y por tanto lejos de cumplirse.
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En cualquier tramo de su extenso recorrido por el centro del país desde el Páramo de las Papas hasta Bocas de Ceniza, las condiciones del Río son igual de abandonadas.[/caption]
La CGR encontró que un 57% de los municipios de la cuenca no cuentan con sistemas de tratamiento de aguas residuales (PTAR). De 514 municipios, 294 no la tienen y 220 sí*.
Esto significa que los municipios vierten sus aguas residuales sin ningún tipo de tratamiento directamente a las corrientes que conforman la cuenca del Magdalena.
Para la Contraloría, este hallazgo indica que no se ha podido avanzar en el reto principal del plan sectorial para el saneamiento básico, que comprende la ampliación de coberturas de alcantarillado en áreas urbanas y el tratamiento de las aguas residuales en zonas rurales.
Estas deficiencias tienen un impacto negativo en el medio ambiente e inciden en el deterioro de la salud de la población que habita en la cuenca.
Las corrientes que conforman la cuenca del Magdalena reciben vertimientos no tratados en su totalidad de grandes centros como Bogotá, Barranquilla y en menor escala (pero también con una incidencia negativa), de ciudades como Neiva, Ibagué y Soacha.
Aguas servidas sin tratamiento
La CGR evidenció que, aunque se ha presentado un incremento en la cobertura de las Ptar para 5 jurisdicciones de la cuenca, que comprenden 78 municipios, un porcentaje representativo de las aguas servidas en los municipios se queda sin tratamiento, aunque cuenten con PTAR, dado que no todas las aguas conducidas por la red de alcantarillado son tratadas en las plantas. Dado el efecto que la falta de tratamiento de las aguas servidas causa sobre la salud de la población y el medio ambiente, las poblaciones ribereñas se están viendo seriamente afectadas por su limitación al acceso de agua potable y por el deterioro del recurso pesquero. Por este motivo, la CGR considera imperativo que las entidades competentes formulen y desarrollen políticas y gestionen, igualmente, planes de inversión para adelantar la construcción de PTAR en los municipios de la cuenca del Río Magdalena, que concentra un porcentaje representativo de la población colombiana. Según aducen las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) con jurisdicción en la cuenca, entre las limitaciones para adelantar un efectivo saneamiento básico se destaca la falta de recursos por parte de los municipios para construir, adecuar y operar los sistemas de tratamiento de aguas residuales.Riesgo en la prevención de inundaciones
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«El país tiene que pellizcarse para recuperar el principal afluente, antes de que sea demasiado tarde», según el Contralor General de la República, Carlos Felipe Córdoba.[/caption]
El estudio de la Contraloría determinó también que la responsabilidad en la gestión de riesgos asociados a inundaciones y disponibilidad en la cuenca, reposa en entes territoriales con baja capacidad financiera e institucional para su ejecución.
Un 68% de los municipios ribereños indagados por la CGR desconocen los alcances del Plan de Manejo de la Cuenca del Río Magdalena y no implementan mecanismos de prevención y mitigación de riesgo en inundaciones de alta y baja velocidad.
Y, además, no ha sido adoptado ninguno de los 60 Planes de Ordenamiento y Manejo de Cuencas Hidrográficas (Pomcas), priorizados desde 2012 para incorporar el componente de gestión del riesgo como determinante ambiental del ordenamiento territorial.
El rezago (del 48%) en el ordenamiento del recurso hídrico de la cuenca, refleja en alguna medida el estado de la misma, dado que aspectos como asentamientos industriales y desarrollo de actividades agrícolas en áreas no aptas para tal fin conllevan efectos negativos sobre los recursos naturales de la cuenca y por ende el deterioro de la misma.
Al igual que sucede en buena parte del país, los avances alcanzados en materia de prevención de desastres son bajos, poco articulados, dispersos en la geografía y no permiten prevenir, mitigar o controlar los efectos de los fenómenos hidrometeorológicos extremos que periódicamente se presentan, lo que puede ocasionar un aumento en la vulnerabilidad económica, social y ambiental en muchos municipios.











